8 APORTES ISRAELÍES EN LA LUCHA CONTRA EL CANCER

4 DE FEBRERO DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL CANCER

La conmemoración esta semana del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer es una buena oportunidad para recordar que esta es la enfermedad que causa más muertes y una de las más difíciles de combatir, en especial si se tiene en cuenta que se refiere a 150 condiciones distintas.

   También es una ocasión para destacar los aportes de la ciencia y la tecnología israelí en este frente, en particular el desarrollo de nuevas terapias y herramientas por parte de las principales universidades del país.

   La Universidad de Tel Aviv (UTA), por ejemplo, recordó en esta ocasión los ocho principales esfuerzos de esta casa de estudios en la lucha contra el cáncer, comenzando con el Alpha DaRT, una especie de «dardo» de radiación alfa, que se introduce en el cuerpo humano para liberar átomos del elemento químico conocido como radio, capaces de destruir tumores cancerosos sólidos difíciles de operar. 

Otros avances incluyen el trabajo del profesor Alexander Golberg, de la Escuela de Medio Ambiente y Ciencias de la Universidad de Tel Aviv, quien junto a su equipo desarrolló un método más seguro y más eficiente de perfilado de tumores, alternativa a las biopsias.

   Se llama electroporación, la aplicación de campos eléctricos de alto voltaje a los tejidos. Además de evitar el daño potencial causado por la escisión en biopsias, este nuevo método puede obtener información más precisa y relevante para facilitar el diagnóstico y las decisiones de tratamiento.

   Científicos de la TAU, bajo la dirección de la profesora Ronit Satchi-Fainaro, aplicaron la nanotecnología para prevenir el melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo y mortal. «La guerra contra el cáncer en general y el melanoma en particular, ha avanzado a lo largo de los años, y ahora hemos demostrado por primera vez que es posible producir una nanovacuna eficaz contra el melanoma«, afirmó la profesora Satchi-Fainaro.

   La lista continúa con un nuevo sensor codificado genéticamente que aísla las células leucémicas ocultas, que pueden de esta manera responder mejor a la terapia. El sensor, inventado por el doctor Michael Milyavsky y su equipo, podría servir como un prototipo de oncología de precisión que ayudará a combatir la enfermedad mortal de la sangre, con una bajísima tasa de supervivencia.

   Por su lado, un estudio innovador realizado por la profesora Neta Erez y su equipo señaló una nueva forma de aumentar las posibilidades de supervivencia para pacientes con cáncer de mama. Los investigadores descubrieron un mecanismo por el cual los tumores de cáncer de seno «reclutan» células de médula ósea para crecer más fuerte: apuntar sobre estas células, con nuevas terapias, podría ser una forma efectiva de tratar la enfermedad.

   Un equipo de investigación israelí descubrió además que un régimen farmacológico seguro, económico y fácil de administrar puede reducir las recurrencias del cáncer.

   La investigación, dirigida por el profesor Shamgar Ben-Eliyahu, de la UTA, concluyó que un régimen de medicamentos administrado antes y después de la cirugía reduce significativamente el riesgo de recurrencia del cáncer posquirúrgico. Los medicamentos, una combinación de un betabloqueante (que alivia el estrés y la presión arterial alta) y un antiinflamatorio, también pueden mejorar las tasas de supervivencia a largo plazo de los pacientes.

   Otra investigación de la UTA reveló cómo se propaga el melanoma y encontró formas de detener el proceso antes de la etapa metastásica. La profesora Carmit Levy y su equipo descubrieron cómo la enfermedad, el tipo de cáncer de piel más agresivo y letal, se propaga a órganos distantes y encontraron sustancias químicas que pueden detener ese proceso.

   Más a largo plazo, un estudio del Technion, el Instituto de Tecnología de Israel, que tiene su sede en Haifa, está trabajando en uno de los temas clave de la lucha contra el cáncer: cómo prevenir la resistencia de los tumores al tratamiento médico.

   La investigación, realizada por el profesor Yuval Shaked, del Technion, presenta nuevas formas de frenar el desarrollo de la resistencia a la terapia contra el cáncer. Hasta ahora, la mayoría de los estudios se centraron en los cambios en los tumores propiamente dichos como las bases de la resistencia.

   En la última década, el profesor Shaked y su equipo han demostrado la «contribución» del paciente a esta capacidad de resistencia de los tumores.

   «No estamos diciendo que los tratamientos existentes no sean buenos -enfatiza el profesor Shaked-. Simplemente no son adecuados para todos».

   «Cada tratamiento desencadena una respuesta del huésped, y cuando esta respuesta excede el efecto de la terapia, el tratamiento es ineficaz», agrega el investigador israelí. «Para que la terapia sea efectiva en el nivel específico del huésped, es importante predecir la misma contra-respuesta e intentar bloquearla», completó.

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