Parashat Ajarei Mot

Luego de haber festejado la fiesta de la libertad Pesaj retomamos la lectura habitual del libro de Vaikra que en este próximo Shabat leeremos la Parashah Ajarei Mot.

Luego de la muerte de sus dos hijos de Aarón, Nadav y Avihu Hashem advierte sobre la entrada al lugar más santo el Kodesh Hakodashim sin autorización.

Solo el Sumo Sacerdote el Cohen Gadol puede una vez al año en Iom Kipur entrar al cuarto interno del santuario para ofrendar el santo incienso Ketoret a D’s.

Otra de las características del día de Expiación es el azar echado sobre dos carneros para determinar cuál debe ser ofrendado a Hashem y cuál debe ser despachado para cargar con las culpas y pecados de Israel hacia el desierto.

La Parashah Ajarei Mot también nos advierte sobre ofrendar Korbanot (ofrendas animales y vegetales) en cualquier otro lugar excepto el Santo Templo, prohíbe el consumo de sangre y detalla las leyes de relaciones prohibidas, prohibiendo el incesto y cualquier relación sexual inapropiada.

Durante el período que se extiende de Pesaj a Shavuot (costumbre sefaradi) o hasta Rosh Hasana (costumbre ashkenasi) se lee en cada Shabat antes del rezo de la Mishna: Pirkei Avot ética de los Padres, uno de los tratados contenidos en el tomo de Nezikim, uno a su vez de los seis que componen la Mishna.

Contiene una serie de reglas, pensamientos, principios de conducta y aforismos atribuidos a sesenta sabios que vivieron hace aproximadamente 2.000 años ( desde 330 AEC hasta 200 EC) los preceptos de vida contenidos en Pirkei Avot se leen en esta época del año después del invierno, para canalizar las pasiones que renacen en primavera, a fin que la persona no tenga la impresión de que todo dependa de ella y está bajo su poder. También se considera como parte de la preparación espiritual a la cual nos tenemos que dedicar en este período de Sefirat Haomer ( conteo del omer) que culmina en el recibimiento de la Tora en Shavuot.

Shabat Shalom Umeboraj

Marcelo Mann

Pensamientos sobre la Parashá

En muchas ocasiones, los comentaristas explican los versículos de la Torá de maneras distintas. En esos casos, la traducción a otros idiomas variará acorde a la diferencia en la que explicaron los versículos.

El versículo en Vayikrá 18:3 es un buen ejemplo de esto. Normalmente, la manera en la cual se traduce este versículo sigue a Rashí.

Como lo que se hace en la tierra de Egipto donde se establecieron en ella, no lo hagan; y no hagan lo que hacen en la tierra de Canaán a la que los traigo…” (Vayikrá 18:3).

Rashí explica lo corruptas que eran sus prácticas y el cuidado de no seguir su ejemplo: “Este versículo nos enseña que los actos de los egipcios y de los cananeos eran más corruptos que los de los otros pueblos y que los egipcios eran los más corruptos de todos”.

Otro comentarista, el Kli Yakar, lo explica de manera distinta: “Lo que hicieron en Egipto, no lo hagan: [el hecho de que] se establecieron en ella…”. La diferencia entre ambas explicaciones es enorme: para Rashí, uno no debe hacer lo que hacían los habitantes de Egipto cuando el pueblo judío estaba allí. Para el Kli Yakar, no debemos hacer lo que nosotros mismos hicimos en la tierra de Egipto.

Acorde al Kli Yakar, ¿qué fue lo que hicimos? Nos establecimos allí. Es cierto que fue por Providencia Divina que el pueblo judío llegó a Egipto, pero no debimos establecernos allí. El Kli Yakar cita varios versículos que muestran que ellos deseaban quedarse en Egipto y deseaban también regresar allí después de que salieron1. Pero no sólo eso: el Kli Yakar agrega que no querían salir porque deseaban hacer lo que los egipcios hacían y por eso quisieron quedarse y establecerse allí.

¿Qué tenía de especial Egipto que deseaban quedarse y establecerse allí? Egipto es llamado Ervat haaretz2, literalmente la “desnudez de la tierra” y se caracterizaban por su gran inmoralidad.

Aunque el pueblo judío no cometía esos pecados de inmoralidad, quería seguir en Egipto y convivir con los egipcios que sí los cometían. Vemos de aquí un fenómeno interesante: hay personas que prefieren la esclavitud a la libertad, con tal de seguir cerca de personas bajas. La razón es porque en su corazón sí desearían hacer estas cosas, aunque en la práctica no las hagan y nuestros sabios lo dicen muy claramente: al esclavo le satisface vivir una vida libre de obligaciones y responsabilidades3.

Puede ser que nosotros estemos en un camino de crecimiento espiritual, pero de todas maneras no nos atrevemos a separarnos de personas moralmente bajas4. En esos casos, debemos preguntarnos: ¿por qué sigo buscándolos? ¿Por qué continúo conviviendo con ellos? La respuesta, quizás, es porque hay aspectos de su manera moralmente laxa de vivir que todavía me atraen y que me gustaría hacer, aunque en la práctica no me atreva a hacerlos.

Aishlatino

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