Parashat Lej leja

lej leja

La Parashá

En esta parashá comienza la historia de Abraham. Hashém le dice a Avram que deje su casa y su tierra y que se dirija al lugar que Él le mostrará. A cambio le promete una descendencia tan numerosa e incontable como el polvo de la tierra o las estrellas del cielo.

Avram obedece a D”s y junto con su esposa Sarai y su sobrino Lot dejan la ciudad de Harán y van para la Tierra dé Canaan.

Los pastores de Avram y los de su sobrino Lot no se llevan bien, la situación se torna insostenible. Avram le dice a Lot que elija la tierra que prefiera y él tomará la otra, para separar los rebaños para que no haya más conflictos. Lot se establece en la ciudad de Sodoma dónde es capturado cuando el ejército de Quedarlaomer y sus tres aliados conquistan las cinco ciudades Del Valle de Sodoma. Avram sale a rescatar a su sobrino con una pequeña banda y derrota a los cuatro reyes y es bendecido por Malkitzedek el rey de Salem ( Jerusalem). Hashem sella un pacto entre partes con Avram, donde el exilio y la persecución (Galut) del pueblo judío le son informados y la Tierra Santa es asignada a ellos como herencia eterna.

Aun sin hijos diez años luego del arribo a la Tierra de Canaan, Saraí le dice a Avram que se case con su sirvienta Hagar. Hagar concibe a Ismael, se vuelve insoportable hacia su señora y se escapa cuando Saraí la trata muy duro; un Ángel la convence a retornar y le dice que su hijo será padre de una nación numerosa (Musulmana).

Ismael nace cuando Avram tenía 86 años. Trece años después Hashem cambia el nombre de Avram por Abraham ( Padre de Multitudes) y el de Saraí por Sara ( Princesa) y Hashem les promete que tendrán un hijo ( Sara era estéril). De este hijo a quien deben llamar Itzak ( Se reirá) surgira la gran nación con la cual Hashem establecerá su Pacto Especial.

Cuando Sara concibió a Itzak, Abraham tenía 99 años.

Por indicación de Hashem, Abraham se circuncida a sí mismo y a sus hijos Ismael e Itzak y a todos los varones de su casa. Es el primer Brit Mila de la historia.

Shabat Shalom Umeboraj

Marcelo Mann

Estudiando la Parashá

LA ELECCION DE ABRAHAM

Prof. Nejama Leibovitz,

Y dijo el Señor a Abram: “Vete de tu tierra y de tu patria y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré”.

“Y haré de ti una nación grande y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y tu serás una bendición”. 

“Y bendeciré a los que te bendijeren, y al que te maldijere, Yo lo maldeciré; y serán bendecidas en ti todas las familias de la tierra”. 

Desde Adam hasta Noaj si sucedieron diez generaciones. Su historia es descrita en la sidrá Bereshit. Los capítulos relatan la vida de Adam y su pecado; la vida de Caín y su homicidio; la conducta de la generación de Enosh y la profanación del nombre de Dios; nos enteramos como Lemej se vanagloria de sus matanzas de hombres, mujeres y niños; leemos acerca de  de los “hijos de Dios” que arrebataron y tomaron las mujeres que desearon y finalmente, la enormidad de “la maldad del hombre” .

También desde Noaj hasta Abraham se sucedieron diez generaciones. Los hombres se multiplicaron después del diluvio; hizo su aparición Nimrod, el héroe cazador. Vino la generación de los constructores de la torre de Babel; la humanidad se dividió en naciones hasta que llegó el momento en que Dios eligió, de en medio de la humanidad desunida a aquél cuya descendencia tendría la misión de constituir un reino santo, un pueblo de sacerdotes. ¿No es el acto de elegir una discriminación? ¿Cómo puede Dios hacer diferencias  entre los hombres, pues todos son iguales y descendientes de un mismo antepasado?

La cuestión de la justicia de esta elección fue planteada en todas las épocas. Rabí Yehuda Haleví la esbozó claramente al ponerla en boca del rey Khazar :

Es mejor entonces que Dios enmiende a toda la humanidad, lo cual sería más correcto y más sabio.

La humanidad toda – la historia del hombre y sus fracasos – son el tema de Bereshit y de Noaj. ¿Cuál fue el motivo, por el cual el Creador, en la tercera parashá de la Torá, dirigióse a hombres elegidos? La respuesta fué dada en un comentario a un versículo de Yirmeya. Leemos en Bereshit Rabá:

“Vete”: Rabí Azaria comenzó a explicar este versículo con ayuda de este otro: “Hemos curado a Bavel, mas ella no sana”.

“¡Abandonadla, y vámonos cada cual a su tierra!”.

“Hemos curado a Bavel”: en la época de la generación de Enosh; “mas ella no se sana”: en la época de la generación del diluvio; ”abandonadla”: en la época de la Dispersión; “y vámonos cada cual a su tierra”: esto es lo que está escrito: “Y dijo el Señor a Abram: Vete”.

Este comentario pasa revista a los fracasos de la humanidad por primera, por segunda, y por tercera vez. El Médico de la humanidad intentó curar a Bavel, mas Bavel no se repuso. Adam y sus descendientes fracasaron; un segundo intento fracasó con Noaj y sus hijos. La humanidad dividida ya no encontraría remedio a sus males; no volvería a unirse; no recuperaría la fraternidad; sólo si se intentara una tercera vez con un pueblo que fuese símbolo de bendición … y hasta que todos los pueblos desvinculados entre sí, volviesen a formar una sola familia. El Midrash justificó el acto y la justicia de la elección, pero no explicó el motivo por el cual la elección recayó en Abram.

No conocemos el pasado de Abraham ni su conducta durante su juventud en Babilonia. La Torá no nos relató sus actos de justicia. Aunque también en el episodio del diluvio vimos que uno solo fue elegido entre todos para salvarle la vida, pero allí, junto con el acto de elección fue revelado también su motivo:

Mas Noaj halló gracia a los ojos del Señor.

… Noaj era varón justo y perfecto entre sus contemporáneos: Noaj andaba con Dios. 

Mas no es así como comienza nuestro capítulo. Hemos visto también como fue elegido Moshé sin que se diera motivo de su elección y como Dios se le reveló de pronto en la zarza. No está explícita la causa porqué le fue encomendada a él la misión. ¿Cuál fue su mérito? Pero, en el capítulo que precede a la revelación, nos son relatados algunos actos que realizó: lo vemos del lado del perseguido exigiendo justicia y rebelándose contra la maldad.

Mas no es este el caso con Abraham. Hasta este momento no fue relatado nada de su vida. Con toda agudeza plantea Rambán esta cuestión en el comentario a la expresión “Y tu serás una bendición” :

Mas he aquí, que este capítulo no ha explicado el motivo por el cual Dios se dirigió a Abraham y le dijo: “Abandona a tu patria y te recompensaré de un modo como nadie lo ha sido aun”. No nos dio a conocer antes, si Abraham era idólatra u hombre justo, ni nos explicó el motivo por el que debió abandonar su tierra, ni porque en su peregrinar a otra tierra estaría más cerca de Dios. Es común en las escrituras leer lo siguiente: “Transita delante Mío, escucha Mi voz y te recompensaré”, – en el caso de David y Shlomó: o con respecto a la Torá esta escrito: “Si Mis leyes guardaréis, si atendieres a la voz del Señor tu Dios”. En el caso de Yitzjak leemos: “en mérito de Mi siervo Abraham”. Pero no tiene sentido el hacerle una promesa porque abandona su tierra.

La tradición oral es la que llena este vacío narrando con profusión de detalles la grandeza de sus actos cuando aún era niño. Abraham reconoció a su Creador en medio de un mundo oscuro y tenebroso; en un mundo que alcanzaba las alturas de la civilización Babilónica y que al mismo tiempo estaba sumergido en la idolatría: reconoció que “todo el mundo yerra”. Rambam nos relata el pasado y el desarrollo de Abraham en el Código de las Leyes de la Idolatría :

Una vez que este genio del espíritu fué destetado, comenzó a indagar con sus pensamientos – siendo aún pequeño – y a meditar día y noche, y se asombraba. “¿Cómo es posible que esta esfera (el sol) gire continuamente y no haya quien la haga girar? ¿Quién la hace girar? ¡Pues no es posible que se haga girar a sí misma!” Y no tenía maestro ni quien le informase, sino que estaba perdido en Ur Casdim entre los tontos idólatras; su padre y su madre y todo su pueblo eran paganos y él también. Y su corazón indagaba y observaba hasta que captó la verdad y comprendió lo justo por medio de su propia inteligencia y supo que hay un solo Dios, quien mueve la esfera, quien lo creó todo y no existe divinidad alguna fuera de El. Y comprendió que todo el mundo yerra y que la causa de este error fue la adoración de los astros y de las imágenes, hasta que la verdad perdióse de sus mentes. Tenía cuarenta años cuando reconoció a su Creador. Una vez que reconoció y supo esta verdad comenzó a plantear preguntas a los habitantes de Ur Casdim, y a discutir con ellos diciendo: “No es éste el camino de la verdad, por el que transitáis”; y destrozó los ídolos y comenzó a enseñar al pueblo que no es correcto adorar a nada, salvo a Dios del Universo – y sólo ante El es correcto prosternarse, sacrificar holocaustos y ofrendar vino, a fin que lo conozcan todas las criaturas venideras. Que es correcto exterminar y destrozar todas las imágenes para que no yerre el pueblo a causa de ellas, como aquellos que piensan que no hay otra divinidad sino estas imágenes.

Siendo que los vencía con sus argumentos, quiso el rey matarlo, mas aconteció un milagro y pudo irse a Jarán. Comenzó a pregonar ante todo el mundo y a informarles que hay un solo Dios para todo el mundo y sólo a El es correcto adorar. E iba de un lado a otro y reunía a gentes de todas las ciudades y de todos los reinos en torno suyo, hasta que llegó a la tierra de Kenaán donde siguió pregonando, como fue dicho: “Y proclamó el nombre del Señor, el Dios del mundo”.

Rambam no relaciona este pasado, sus actos, sus sufrimientos, su heroísmo y su espíritu de sacrificio con su elección. Rambán, en cambio, ve en esto el motivo de su elección; responde así a la cuestión que planteamos en su nombre:

Mas el motivo por el que el pueblo de Ur Casdim lo maltrató por su creencia en Dios, porqué huyó de ellos para dirigirse a la Tierra de Kenaán, porqué se demoró en Jarán y porqué Dios le ordenó también abandonar este lugar y hacer como pensó en un principio, fue para que lo sirviese y llamase a los hombres a servirlo en la tierra elegida; allí habría de engrandecerse su nombre; allí se bendecirían los pueblos con él; allí no lo tratarían como en Ur Casdim, donde lo denigraron, lo maldijeron, lo aprisionaron y lo arrojaron al horno. Le dijo también que habría de bendecir a quien lo bendeciría y a quien lo maldeciría, sería maldito.

Nuestros Sabios lo describieron no sólo como descubridor de su Creador y derribador de ídolos; no sólo como luchador y propagador de la fe por la cual estaba dispuesto ir a la muerte, por la verdad que encierra; sino también como observante de todos los preceptos de la Torá que aún no habían sido promulgados.

Efraim Urbach explica esto en su artículo “Significado religioso de la Halajá” :

Los Sabios quisieron, de tal manera, dar a entender que no es posible en el judaísmo una concepción correcta del Dios verdadero sin la observancia de los preceptos. Quien reconoció a su creador; quien sabe que existe un solo Dios, no es posible que no Le sirva, es decir, que no observe Sus mandamientos pues en esto consiste el cumplir con Su Voluntad.

Pero, el lector seguramente se preguntará si por causa de todo esto fue elegido y encontrado apto para recibir la orden de “Vete de tu tierra” y el anuncio de que “se bendecirán contigo todas las familias de la tierra” – ¿porqué entonces, no nos relató la Torá todo esto?, aunque sea mediante una breve narración, tal como lo hizo con Moshé o mediante una frase que lo resumiera todo, como lo hiciera con Noaj. Rambán responde también a esta pregunta:

La Torá no es el lugar apropiado para extenderse en detalles de la idolatría y para explicar las divergencias que hubo entre él y los caldeos en cuestiones de fe, tal como fue breve también en el asunto de la generación de Enosh y de las ideas paganas de aquel entonces.

No es posible conformarse con esta respuesta. Es verdad que ni la Torá ni los profetas se extienden en la descripción de las creencias ni de las opiniones de los idólatras de su tiempo; que no mencionan sus mitologías ni para discutirlas, pero ¿no podía haberse encontrado un modo de mostrarnos la grandeza de Abraham antes de su elección, sin que por eso fuese necesario describir las tonterías del paganismo?

Mas hay quienes ven el silenciamiento del pasado de Abraham en Babilonia desde otro punto de vista: Dios se dispone probar a Abraham con diez pruebas. Los hijos de Abraham que estudian sus actos deben acompañarlo en su trayecto, prueba tras prueba. Es parte intrínseca del exámen que no conozcan, ni el examinado, ni los testigos de la prueba (nosotros que estudiamos su vida) cual será el fin, si tendrá éxito o no. ¿Puede acaso la Torá comenzar el relato de sus pruebas revelándonos que Abraham ya afrontó pruebas difíciles, antes que Dios mismo comenzara a probarlo?

La Torá no nos lo presenta como hijo de Teraj, ni como vasallo de Nimrod ni como héroe que ya ha pasado por pruebas difíciles sino como padre de su futura descendencia, y como teniendo un futuro ante sí. Como alguien, que tanto él como sus hijos tienen una misión que cumplir. Por tal motivo, no nos fue relatado nada de su pasado.

El hecho mismo de ser candidato a la prueba, es garantía suficiente de su elección, así se expresa el Midrash Bereshit Rabá :

Dijo Rabí Yonatán: “El alfarero no examina cántaros defectuosos, a los que no alcanza a golpear más que una sola vez y se desmenuzan. ¿Qué es lo que prueba entonces? Cántaros buenos, que aún cuando los golpea varias veces no se desmenuzan. Así también, Dios no prueba a los malvados sino a los justos, como está escrito: “El Señor prueba al justo”.

Tomado de: “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibovitz, publicado por el Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986 págs. 18-23.

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