Interrupción

Una noche a altas horas, cuando el rabino Moshe Laib estaba absortó en sus aprendizajes místicos, escuchó que alguien tocaba en su ventana. Un campesino borracho estaba parado afuera e impertinentemente exigía entrar y tener una cama para la noche. Por un momento, el corazón del sabio se llenó de ira, se decía: “Como puede un borracho con tanta insolencia pedirme entrar, qué tiene que estar haciendo en esta casa” Sin embargo, después dijo calmadamente a su corazón: “¿Cuál es su hacer en el mundo de D-os?” Si D-os lo acepta en Su casa, puedo acaso yo rechazarlo” Abrió la puerta al instante y le preparó una cama

Imitando a D-os

El rabino de Sasov en una ocasión dio el último dinero que le quedaba a un hombre de mala reputación. Sus discípulos se lo reclamaron. Él les contestó: “Acaso debo ser más quisquilloso que D-os Quien me lo dio a mi”

Aprender a amar

El rabino Moshe Leib contaba esta historia:

“Cómo amar al hombre es algo que aprendí de un campesino. Él estaba sentado en una posada con los otros campesinos bebiendo. Por un tiempo largo estuvo tan callado como el resto, pero cuando el vino movió su corazón, le dijo a uno de los hombres sentados a su lado: ‘¿Me quieres o no me quieres?’ El otro contestó ‘claro que te quiero y mucho’. A lo cual el primero contesto: ‘Dices que me quieres, pero no conoces mis necesidades. Si realmente me apreciaras las conocerías.’ El interlocutor no supo que responder y el campesino que había hablado volvió a callar.

“Sin embargo, yo entendí. Conocer las necesidades del hombre y cargar el peso de su pena – ése es el verdadero amor al hombre.”

Fuente: Tales of the Hasidim

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