El Judaísmo, la propiedad privada y el derecho a la tierra
Rab Fishel Szlajen
Desde hace un tiempo en la Argentina se comenzó a instalar la discusión sobre la propiedad privada, y la del “derecho” a la toma de tierras. El Papa Francisco, hace unos días ratificó ante jueces de América y de África, que “el derecho de propiedad privada es secundario”.
Para conocer lo que dicen las fuentes judías sobre el tema, dialogamos con el rabino Fishel Szlajen.
El rabino, que ignora lo que el Papa quiso expresar y que desconoce aquello de “derecho secundario”, supone que lo que Francisco deseó manifestar es que la propiedad privada, no es un derecho inalienable, y que ello tiene basamento bíblico en Levítico 25:23 cuando habla del shnat iovel, “el año del Jubileo”, cuando dice que la tierra no puede ser vendida a perpetuidad y que en el año del jubileo retorna a su antiguo adquirente; es decir, que nadie puede adueñarse absolutamente de una posesión.
Los Macabeos
La Guerra Macabea, iniciada en el año 167 AEC cuando Matatiahu, un sacerdote (kohen) del área de Modín se rebeló contra Antíoco IV Epífanes y sus políticas enfocadas a suprimir el Judaísmo de raíz. Su objetivo era imponer la cultura helenística en toda Judea.
El relato de Januká nos cuenta cómo después de morir Matatiahu, su hijo Yehudá tomó el liderazgo de la rebelión, y guió a los judíos a un triunfo milagroso que liberó a Jerusalén y al Templo en el año 164 AEC.
Debido a su fiereza como guerrero y a su sorprendente capacidad como estratega militar, fue llamado “el martillo”.
El monopolio ortodoxo del judaísmo ahuyentó al pueblo
En mi juventud, allá por los 80, solía asistir a intensos congresos sobre identidad judía. Y en una de ellas un vocero de un movimiento rabínico intentó convencer a la audiencia de que el judaísmo ortodoxo, a raíz de su compromiso con la halajá, es el heredero legal y “dueño” de la tradición judía.
La belleza en el judaísmo ¿Podemos decir que D-os es bello?
Cuando uno entra a una sinagoga o algún lugar de estudios toraicos en Jerusalén, quizás esperaría encontrar el lugar adornado con vitrales, cuadros, estatuas u objetos de algún tipo que representen la belleza del lugar dedicado a D-os. Sin embargo, no hay nada de esto, no sólo porque estén prohibidas por la ley judía, sino porque el recinto es primordialmente modesto. Casi no hay nada más allá del presbiterio donde se lee la Torá, llamada bimá o tebá en hebreo, los asientos y los libros. Ni siquiera suele haber mosaicos o colores que la adornen como en algunas mezquitas.… Leer más