La misteriosa explosión de julio que destruyo una sala de montaje de centrifugadoras en la principal instalación de enriquecimiento de combustible nuclear de Irán en Natanz fue considerada por las autoridades iraníes como un sabotaje del enemigo, y provocó una respuesta desafiante: El edificio destruido sería reconstruido en “el corazón de las montañas”, dijo el jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán.
Los avances en esa promesa, que podría proteger la instalación de un asalto aéreo u otras amenazas, no han quedado claros para los observadores externos. Pero las nuevas imágenes de satélite están arrojando luz sobre los planes iraníes.