
SHOLEM ASCH, EL GRAN NOVELISTA

Figuras destacadas judías en todo el mundo
El décimo judío
La puerta se abrió de golpe, y entró el rabí Leib seguido de cerca por el paritz
Los torrentes de lluvia le caían de punta sobre el rostro, pero la tempestad no impedía que el maestro jasídico, el rabí Leib de Sará, llegara a la aldea. Sólo faltaban un par de horas para el comienzo de Iom Kipur. Lo separaba una cierta distancia del lugar que había previsto como destino, pero se alivió al enterarse de que también en la aldea en la que estaba había un minián (quórum de diez personas) con el que rezar: a los ocho aldeanos locales se unirían dos hombres que vivían en un bosque cercano.
LA HISTORIA DE LÉIBCHICK DER MESHÍGUENER.
Es tradición que cada pueblo tenga su loco, y el pueblo de mi papá no era la excepción a la regla. Stanislawow se llamaba. Al loco lo conocían como Léibchick der Meshíguener, o sea Luisito el Loco. Léibcchik no parecía judío, sino polaco: alto, con una cabellera rubia llena de bucles y ojos celestes, pero todo el mundo sabía que era judío. Qué cómo lo sabía?
Porque no existe ni un sólo goi polaco que entienda idish ni loco!. Entender, dije, porque hablar, jamás. Léibchik era mudo o se hacía el mudo para no contestar a los insultos que le proferían los idn del pueblo cuando se les aparecía en las fiestas, sin haber sido jamás invitado a ninguna, por supuesto.
Si hay un nombre femenino que recordar en la historia de las matemáticas es el de Emmy Noether. Por lo menos para alguien que sabía del tema como Albert Einstein, quien la definió como la «genio creativa de las matemáticas más significativa desde que comenzó la educación superior para las mujeres». De origen judío, Noether nació en la Baviera alemana hace este lunes 133 años –de ahí que Google lo celebre con un «doodle»– en una familia de matemáticos. Hasta tres generaciones se habían dedicado a los números y ella no quiso ser menos.
LA HISTORIA DEL SOLDADO ISRAELÍ QUE PREFIRIÓ MATARSE ANTES QUE REVELAR LOS SECRETOS MILITARES A SUS ENEMIGOS
13 de enero de 1955. En una prisión perdida de Damasco, Uri Ilan, un soldado israelí de la Brigada Golani de solo 20 años, decidió ahorcarse luego de cinco semanas de tortura porque no quería revelar los secretos militares de Israel a los sirios.
Después de ingresar a Siria en una misión secreta, él y otros cuatro soldados fueron capturados y sometidos a interrogatorios crueles y atroces.
Sintiéndose al final de su fuerza, decidió convertir una sábana en una cuerda con la que puso fin a su vida.