Con impepinable predictibilidad, el portavoz de Exteriores de la UE, Peter Sano, así como otros europeos apaciguadores con Irán se precipitaron a condenar la eliminación, el pasado 27 de noviembre, del científico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh. Al hacerlo, demostraron una impactante indiferencia ante la destrucción, el sufrimiento y la muerte que podría infligir el régimen totalitario iraní gracias a la perniciosa expertise de Fajrizadé.