Irán vuelve a atravesar una oleada de protestas que reabre una pregunta recurrente: ¿esta vez el régimen corre un riesgo real de colapso? En los últimos años, el país ha vivido estallidos sociales de gran magnitud —incluida la rebelión de 2022 tras el asesinato de una joven kurda por la policía de la moral— que, pese a su intensidad y costo humano, no lograron derrocar al poder establecido.
A diferencia de aquellas movilizaciones, la protesta de 2026 tiene un fuerte componente económico. La inflación se disparó, la pobreza se extendió a sectores cada vez más amplios y la moneda iraní alcanzó mínimos históricos, sin perspectivas de recuperación en el corto plazo.… Leer más
