Luego iba a caminar, y con un lápiz y algunas hojas de partituras escribía cualquier idea que le surgiera en el camino. Cada noche después de cenar, tomaba una cerveza, fumaba su pipa y se iba a dormir temprano, a más tardar a las 10 de la noche.
Anthony Trollope, que trabajaba de día en la oficina postal, le pagaba a un muchacho para que todos los días lo despertara a las 5 de la mañana. A las 5:30, Trollope se sentaba a su escritorio y escribía durante 3 horas exactamente con el objetivo de ganarle al reloj y producir 250 palabras cada cuarto de hora.… Leer más
