El fin de semana transcurrió en el Medio Oriente con una calma relativa, similar a la de las últimas semanas: una tranquilidad cargada de tensión, sin definiciones claras y con la sensación de que cualquier movimiento puede alterar el frágil equilibrio regional. En ese contexto, trascendió que un nuevo ataque estadounidense contra Irán habría sido abortado en las últimas horas, alimentando la incertidumbre estratégica.
A esta información se sumaron declaraciones del enviado designado por Donald Trump para negociar con Teherán, Steve Witkoff, quien expresó sorpresa porque el despliegue militar norteamericano en la región no haya logrado disuadir al régimen iraní de avanzar hacia concesiones o una resolución pacífica del conflicto.
