Chile y la polarización, un ejemplo de lo que sucede también a nivel regional

Profesor Luis Fuensalida

Por el prof. Luis Fuensalida

El próximo fin de semana, puntualmente el domingo 19, en Chile se va a llevar a cabo la 2ª vuelta de las elecciones presidenciales, en las que, tanto la derecha como la izquierda, más extremas, van en busca del triunfo electoral y mostrando una sociedad chilena polarizada, a punto tal que los partidos tradicionales, de uno y del otro lado del abanico político, quedaron fuera de la puja por la presidencia del país trasandino, algo inédito desde la restauración de la democracia cuando en marzo de 1990, dejó el poder el general Augusto Pinochet y asumió Patricio Aylwin, el primer presidente del período conocido como transición y uno de los cuatro que formaron la llamada Concertación.

Lo primero que me viene a la mente para entender el Chile de hoy, primero es el plebiscito de 1988, cuando triunfó el NO con el 54,7% y significó el fin de la dictadura pinochetista, pero ese porcentaje ya evidenciaba casi una polarización en la sociedad chilena, que en líneas generales aprobaban un status quo, salvo algunas expresiones aisladas de protesta, como fueron la de los estudiantes en el 2006 y el 2011, lo segundo son los hechos sucedidos en el 2019, que desemboca en la elección constituyente del mes de mayo ppdo., que producen un doble efecto, por un lado el colapso de los partidos políticos clásicos, aquellos que conformaron la Concertación , y por otro un escenario político nuevo donde los protagonistas son expresiones de los extremos ideológicos.

No puedo olvidar, ni dejar de señalar, lo ocurrido en la 1ª vuelta, hablo del fenómeno eleccionario de Franco Parisi, quién quedó tercero con aproximadamente el 13% de los votos, un hecho llamativo teniendo en cuenta que Parisi no está en Chile y su presencialidad se hizo en forma digital, una muestra de la “mediatización política”, que a través de las redes sociales, los posteos, las plataformas digitales y la web, han logrado ganar a un electorado joven y que ya no confía en estructuras tradicionales, lo que deja como experiencia no sólo la importancia de la digitalización sino su legitimidad, pero también, que algo más de 1 millón de chilenos eligieron un candidato que sólo conocen en forma digital, que no hizo campaña recorriendo las calles ni las distintas regiones, pero que le ha dado la oportunidad política, algo que debe llevarnos a analizar con más atención reflexionando como esto impacta negativamente o no a la democracia.

Pero quienes se enfrentan el próximo domingo, son Gabriel Boric, diputado de 35 años y representante del Frente Amplio en alianza con el Partido Comunista Chileno y el abogado José Antonio Kast de 55 años, líder del Partido Republicano, que aglutina a los sectores más conservadores y de derecha extrema, quedando así evidenciada la polarización en la sociedad chilena, lo más parecido a la grieta argenta.

Es obvio que estos dos candidatos representan ideologías y modelos opuestos, tanto en contenido como en formas, mientras Boric aboga por reformas que contemplan mayores derechos sociales y gasto fiscal, un Estado más omnipresente, Kast por el contrario, prevé un achicamiento del Estado y una verdadera contrarreforma basada en el restablecimiento de la estabilidad y el orden.

Sin embargo, en el tiempo transcurrido entre la 1ª vuelta del 21 noviembre ppdo., y la actualidad, ambos candidatos han moderado sus discursos, pues tienen en cuenta que casi un 46% de los votantes no los eligió y si a los otros cinco candidatos, en el que la gran incógnita está en ese 13% de Parisi, ya que quienes votaron a la centro-derecha o centro izquierda, seguramente se inclinarán hacia Kast los primeros y a Boric los segundos.

Si hay algo en común entre estos dos candidatos es que han surgido, casi inesperadamente, pues hace algo más de un año no representaban al sucesor del actual presidente Sebastián Piñera.

Pero los sondeos previos al 21 de noviembre, presagiaban que tanto Kast como Boric, serían los protagonistas del ballotage, y que se vio reflejado en el escrutinio, el primero obtuvo 27,9% de los votos y el segundo, 25,8% de los sufragios, es decir Kast obtuvo una ventaja de 2 puntos, mientras que las encuestas recientes, según el Frente Amplio, le dan una ventaja estrecha a Boric, y si tenemos en cuenta al Partido Republicano, hablan desde un empate técnico a un mantenimiento, aunque menor, de la ventaja obtenida con anterioridad.

Por el lado de Kast, ha conseguido el apoyo de los partidos de la coalición oficialista, Chile Vamos, es decir las formaciones de derecha, la UDI y Renovación Nacional, también la centro derecha o derecha liberal representada por el partido Evópoli, mientras que quizás sorpresivamente, el candidato del partido del presidente, Sebastián Sichel, que con el 12.7% se ubicó 4to. en la primera vuelta, se ha mostrado reticente a apoyar a Kast, condicionando su apoyo a que Kast aceptara los términos de un documento que publicó,”Nueve compromisos para reforzar la democracia”, que se centra en el respeto por los DD.HH., algo que habría sido aceptado por Kast, pues luego de la entrega de este documento, Sichel manifestó su apoyo.

A su vez, Kast ha incorporado a las mujeres, un sector del electorado que no le fue del todo favorable, y es así que ha incorporado a Paula Daza, con una excelente imagen pública por su eficaz y eficiente campaña contra la pandemia del Covid 19 y también a una figura histórica de la derecha, la alcaldesa del municipio de Providencia, Evelyn Matthei.

Ahora veamos quienes apoyan a Boric, por ejemplo, una gran parte de la alianza de centro izquierda que conformó la Concertación, que no olvidemos dirigieron el destino chileno entre 1990 y el 2010, como lo han sido los expresidentes, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, y que las elecciones del pasado 21 noviembre, presentaron como candidata a Yasna Provosté, que obtuvo el 5to lugar con el 11,2%, por su parte, es interesante analizar el apoyo de los Socialistas, pues dentro del partido, aunque parezca mentira, hay disenso, pues un sector del mismo se plantea si se debe romper la histórica alianza con la Democracia Cristiana, que ha declarado que aún si ganara Boric, se mantendrá en la oposición, aún dándole el apoyo en el ballotage, y por supuesto, el Partido Comunista Chileno que ha conformado la alianza con el Frente Amplio.

Si quisiéramos construir un mapa político de Chile, podría conformarse de la siguiente manera: la región Norte, la figura de Parisi ha ganado crédito en la franja etaria joven tanto  en amplios sectores de la clase media y también baja, en especial por su discurso antimigratorio y anti-establishment político, por su parte en los grandes centros urbanos, por el caso la capital Santiago, es Boric quién obtiene el mayor apoyo, y en las regiones del Sur, en particular la Araucanía, es Kast quién es ganador, pues las poblaciones de aquellos lugares están saturados de la violencia Mapuche.

Lo cierto es que ambos candidatos, Kast y Boric, deben llevar para sus respectivos espacios políticos a los sectores moderados, de ahí la morigeración de sus propuestas iniciales, por ejemplo en el tema económico, han convocado a prestigiosos economistas, tanto liberales como de la izquierda, para mejorar sus propuestas, que en el caso tributario, Kast busca bajar en un 7% en relación al PBI, mientras que Boric, aumentar en un 8%, una muestra clarísima de lo diametralmente opuestos los modelos de país que cada uno prevé, lo mismo sucede con la Seguridad Pública y la problemática migratoria, lo que si es seguro, que en el parlamento ninguno tendrá mayoría y el consenso será necesario.

Finalizando mi columna de hoy, analizaré la posición de Kast y Boric respecto al ámbito regional, en el caso del primero, en el plano internacional se alineará con los EE.UU. y sus aliados, y tiene el apoyo en España del partido de derecha VOX, en cuanto a lo regional se encolumna con los países del Grupo Andino, Colombia, Ecuador, y con tres de los cuatro socios del MERCOSUR, Brasil, Paraguay y Uruguay, mientras que la relación con el gobierno de Alberto Fernández, no será positiva, es más en la campaña ponía a la Argentina como el ejemplo negativo de un gobierno de perfil populista, por el lado del segundo candidato, que cuenta con el apoyo en España del partido Podemos, tendrá como objetivo consolidar un bloque regional identificado con el Grupo de Puebla, el heredero del Foro de San Pablo, aunque la voluntad integracionista chilena es baja, pero tiene una visión más de la Gran Patria Americana, y obviamente la relación con la Argentina será diametralmente opuesta a la que asuma Kast, pero lo concreto es, que ni uno ni otro, la agenda internacional no ha sido claramente expresada en sus campañas, en lo personal, creo que Kast tiene una visión geopolítica del rol de Chile más clara que la visión progresista de Boric, como así también, consideró que la proyección del problema Mapuche respecto al territorio argentino, se agravará gane quién gane, pues en el caso del candidato de derecha, ejecutará una dura política contra aquella comunidad que posibilitará la emigración de elementos conflictivos a nuestro país, y en el caso del candidato de izquierda, potenciará los reclamos mapuches y reforzará el accionar de los mismos en estas tierras y las comunidades chilenas de ese grupo indígena podrían oficiar de santuario en caso que el gobierno argentino cambie su accionar, hoy por hoy, al menos condescendiente con ellos, pero por lo pronto, habrá que esperar al domingo 19 de diciembre próximo para saber quién será el que dirija los destinos del país trasandino, en un final cabeza a cabeza, y que muestra que la Grieta no es patrimonio de un país, sino que se está manifestando a nivel regional.

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