“Diálogo entre Jerusalem y Cusco, dos culturas milenarias” – Embajador israelí en Perú

Asaf Ichilevich, embajador israelí en Perú, comenta a los oyentes de Radio Jai acerca de los vínculos entre el Estado judío y el país latinoamericano, y su potencial hacia el futuro.

En primer lugar, el funcionario israelí remarca la larga data de las relaciones bilaterales entre ambos países, destacando que, “Israel y Perú tienen relaciones históricas muy buenas, porque Perú fue uno de los países que apoyaron la resolución de la fundación del Estado de Israel”. Con ello, hace referencia a la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que los países del mundo votaron, el 29 de noviembre de 1947, a favor de la partición de Palestina, otorgando legitimidad internacional para la creación del Estado judío.

Asimismo, Ichilevich explana que, al día de hoy, el principal vínculo entre ambos países se basa en las tecnologías innovadoras en los campos de agricultura y administración del agua, perfeccionadas en la Start-up Nation pero con un potencial mercado en el Perú. Desarrolla que, todavía, “el intercambio no es muy grande, pero los últimos diez, quince años, empresas israelíes invirtieron en el Perú”. Entre ellas destaca a Netafim, compañía que comercializa la tecnología de riego por goteo y que decidió establecer una planta en el país latinoamericano. De igual modo, comenta acerca de Guilat, empresa centrada en el campo de las telecomunicaciones, que en el Perú desarrolló la conectividad a internet, principalmente en zonas rurales. “La inversión en Perú fue de más de mil millones de dólares en los últimos veinte años”, resalta.

Sin embargo, en Perú, según el emisario israelí, existe una gran problemática que dificulta la profundización de los vínculos económicos: la gran inestabilidad política. Explica que “la situación política interna afecta a los inversionistas”, dado a que “nadie sabe que va a pasar en los próximos meses con el gobierno actual” por lo que no es predecible la posición legislativa del gobierno sobre la economía ni siquiera en el corto plazo.

Por otro lado, Ichilevich comenta acerca del ingreso de turistas israelíes al país latinoamericano. Define que “Perú es una obligación para cada mochilero [israelí] cuando está en América Latina”, pero que el año pasado, debido a las restricciones impuestas por la pandemia, su número se vio disminuido en gran medida. Afortunadamente, con el mundo en proceso de superar al coronavirus, muchos viajeros israelíes ya retornaron al país, así como también a su más importante atracción turística, Machupichu. Tal intercambio de turistas, según el embajador, no es únicamente de importancia económica, sino que también contribuye a “apoyar la buena imagen de ambos países en ambos lados”.

El entrevistado destaca que, “el peruano promedio tiene una buena imagen de Israel. Primero por el motivo religioso, es la tierra santa, y por supuesto también por el tema de los logros tecnológicos”.  Asimismo, agrega que “el antisemitismo casi que no existe aquí, a veces por el tema del conflicto hay prejuicios cuya razón es principalmente la ignorancia”. Desarrolla que, el principal foco de la crítica antiisraelí se focaliza en la izquierda, quienes tienen una imagen del Estado judío más ligada al conflicto palestino-israelí. Sin embargo, comenta que existe diálogo positivo incluso con tales sectores más críticos: “En nuestra Liga de Amistad en el Congreso, tenemos miembros de todos los partidos incluida la izquierda”, lo cual atribuye a que “mucha gente entiende a que, a pesar del conflicto, Israel es un país desarrollado, es un país amistoso y un país con el cual Perú puede ganar mucho en las relaciones bilaterales”.

Por último, en cuanto a los proyectos planeados a futuro en relación a los vínculos peruano-israelíes, el entrevistado explica que se continuarán proyectos principalmente en las áreas periféricas del Perú. Explana que persistirán con su labor en “centros de poblaciones en los Andes y en la selva peruana, trabajando mucho con las comunidades nativas y andinas”, lo cual genera un gran intercambio de cultura y tecnología. “Tenemos un muy interesante diálogo entre Jerusalem y Cusco, dos culturas milenarias”, destaca.

Redacción gentileza de Tomás Polakoff

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