Farhud, la versión árabe del pogromo

“La verdad no es difìcil de destruir, pero la mentira bien dicha es inmortal”, Mark Twain.  Periodista y escritor estadounidense (1835-1910)

Masacre en Bagdad
No es un tema tan conocido, para los judíos ashkenazíes, las persecuciones que sufrieron nuestros hermanos sefaradíes o mizrajíes en los países árabes o musulmanes. En general, en esta parte del globo, y para los judíos europeos y para el público gentil en general, son tristemente famosos los pogromos de Kishinev (1903), o los ataques antisemitas en la ciudad de Odessa (1821-1859-1871-1881-1806-1905), siendo que estos sucedieron en territorios que antes pertenecían a la antigua Rusia de los Zares. Las causales o los detonantes, tenían que ver con alguna acusación obviamente falsa contra los judíos culpados por la desaparición o muerte de algún niño cristiano (inculpación de un crímen ritual), o por el contrario linchamientos fogoneados por las propias autoridades a los fines de direccionar la furia de las masas por la crisis social o económica y culpar de esto a los hebreos. Y obvio, de esta manera evitar cuestionamientos a su política de gobierno o de la corrupción imperante.

La versión árabe del pogromo (tempestad, destrucción y devastación) podemos ubicarla  los días 1 y 2 de junio de 1941, en Bagdad (entonces capital del Reino de Irák), donde la población judía fue atacada, contabilizandose varias decenas de muertos y violaciones y muchos heridos, con casas y comercios saqueados. Probablemente en este caso, el sustrato haya tenido que ver con las tensiones políticas de la época, y la sintonía de amplios sectores de las poblaciones árabes con el nazismo, que ya estaba aniquilando judíos en cualquier parte de Europa donde había puesto su garra la bota hitleriana.

Este pogromo no se limitó a Bagdad, también se habla que incluyó ataques a judíos en otras ciudades como Mosul, Kirkuk, Basora, Amara, y Fallujah.

También en Palestina
La furia árabe contra sus indefensos vecinos judíos, también nos muestra una crueldad lindante con una máxima bestialidad, y los ejemplos los tenemos en la masacre de Hebrón el 23 de Agosto de 1929, que se cobró 67 muertos. En este caso el instigador fue el Gran mufti de Jerusalén (Amin Al Husayni) luego estrecho colaborador y aliado del genocida Adolf Hitler. Este sujeto fogoneó esta devastación haciendo correr el falso rumor que los judíos pretendían incendiar la Mezquita Al-Aqsa. Todo esto en la palestina bajo Mandato Británico.

A este colofón, se sucedieron otros ataques en la ciudad de Safed, y también Tiberíades el 2 de octubre de 1938, que resultó con 19 muertos, apuñalamientos y delitos de incendio.

Líbelos de sangre
La monstruosa acusación que los judíos cometían crimenes rituales, para obtener la sangre de niños cristianos y con ella hacer matzot para la Pascua judía, si bien se originó en occidente, no tardó en extenderse a los países árabes y musulmanes. Al principio por iniciativa de ciertas comunidades cristianas residentes y de cónsules y embajadores. Se registraron muchos casos como en Alepo en 1810, y en Damasco y en Rodas en 1840. Siempre que algún niño o cura desaparecía los hebreos se encontraban bajo inminente peligro de ser acusados, bajo un argumento absurdo pero que tenía alta penetración en las masas por lo general totalmente ignorantes acerca de la religión judía y de sus preceptos.

En tiempos modernos
La aparición en Rusia del libelo de los “Protocolos de los Sabios de Sión”, atribuído a la policía secreta rusa, que denuncia una supuesta conspiración judía para oprimir a los pueblos y dominar el mundo. Y junto a otros libelos de sangre como el proceso a Menahem Mendel Beilis en 1911 por la desaparición de un niño cristiano. El pogromo organizado en noviembre de 1938 conocido como “La Noche de los Cristales Rotos” en plena Alemania Nazi. La masacre en el pueblo de Jedwabne donde más de mil judíos fueron quemados vivos por sus vecinos polacos en la Polonia ya ocupada por los teutones el 10 de julio de 1941. Y el último y penoso pogromo de Kielce en Polonia el 4 de Julio de 1946, también motivado por la desaparición de un niño de 9 años el cual años después confesó que no fue tocado por los judíos y que solía irse de su casa y esconderse en un bosque cercano o ir a visitar otros familiares.

Toda excusa es válida…
Para acusar y atacar a los judíos. Y obvio direccionar el odio o el resentimiento de las masas, ante penurias o descalabros o calamidades que pudieran abatirse sobre grupos o colectivos o países. El judío se convierte en el Target o el chivo expiatorio predilecto. Ya que tiene estigmas y máculas impostadas desde antaño, y claramente se trabaja con un mecanismo psicológico de proyección de culpas en el otro.

De esta manera los poderosos y gobiernos suelen intentar sostenerse y evitar críticas o atajar revoluciones o levantamientos populares.

Volviendo a los musulmanes
Y aún haciendo revisión o repaso de la historia, las persecuciones sufridas por parte de la tribu de los almohades y la situación de las juderías no siempre fue tan buena bajo Al Ándalus (nombre dado por los musulmanes a la península ibérica en la Edad Media).

Como sea, hoy por hoy, al amparo del conflicto árabe-israelí, se ha incrementado la lectura de el libro “Mi Lucha” de Adolf Hitler en todos los países árabes. Además, en muchas páginas de internet, los árabes logran muchos adherentes de antisemitas que hoy obtienen un paraguas protector para criticar a Israel con la excusa del propalestinismo. Y para aquellos que somos buscadores, podemos encontrar muchas viñetas con estereotipos de judíos que son copia fiel de la típica propaganda nazi. Hoy los árabes y musulmanes se nutren de estas fantasías medievales pero adaptadas al siglo XXI, donde los judíos envenenan el agua de los palestinos, o son asesinos de niños árabes,etc. Esto es lo que se denomina islamo-nazismo, y se encuentra muy activo y es de alta penetración tanto en Europa como en América. Además, las nuevas inmigraciones árabes, tanto en el viejo continente como en estas tierras, no corresponden en su mayoría con agradecimiento a sus países de hospedaje, y se produce lo que se ha denominado “Choque de Civilizaciones”.La imposibilidad de una armoniosa convivencia, y donde miles de estos migrantes ya vienen impregnados de odio contra Israel y los judíos.Por último, suelen entrar en sintonía con movimientos contestarios con cierta izquierda violenta o con grupos indigenistas o marginados o afroamericanos, donde logran conversiones de individuos con una matriz violenta que luego terminan en atentados terroristas e inmolaciones.

Para concluir, “Los Protocolos de los Sabios de Síon” de fabricación rusa han sido libro de cabecera para individuos como Gamal Abdel Nasser, y el Rey Faisal de Arabia Saudíta.

No en balde, hace poco tiempo en Egipto, la serie “Caballero sin Caballo” hacía furor en la pantalla chica, y no era nada mas ni nada menos que la versión árabe de los Protocolos en forma novelada y televisada.

En la Argentina tenemos la versión criolla “El Plan Andinia” (conspiración judía para quedarse con la patagonia de nuestro país), y además nos comimos dos terribles atentados en 1992 y 1994 contra blancos judíos. En estos atentados está involucrado Irán, el grupo Hezbollah y ciudadanos de la comunidad árabe local como cómplices y colaboradores.

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