Francia: Macron promete mano dura contra el islam político

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado nuevas medidas dirigidas a contrarrestar el islam político en Francia. Los cambios limitarían el papel que los gobiernos extranjeros tienen en Francia al formar imanes, financiar mezquitas y educar a los niños.

Macron también prometió combatir lo que llamó «separatismo islamista» y encabezar lo que describió como «reconquista republicana» dirigida a reafirmar el control estatal sobre los guetos musulmanes —las llamadas zonas de exclusión (zones urbaines sensibles, zonas urbanas sensibles) en Francia.

En un discurso muy esperado, Macron, que estaba de visita en la ciudad de Mulhouse, al este de Francia, el 18 de febrero, dijo que este gobierno se propondría combatir las «injerencias extranjeras» en cómo se practica el islam y el modo en que las instituciones religiosas musulmanas se organizan en Francia. «El problema surge cuando, en nombre de la religión, algunas personas quieren separarse de la República y, por lo tanto, no se respetan las leyes», dijo. «Aquí, en Francia, no hay lugar para el islam político».

Macron explicó una estrategia con cuatro frentes para combatir el islamismo en el país: 1) luchar contra las influencias extranjeras en las escuelas y lugares de culto; 2) reorganizar el culto musulmán en Francia de acuerdo con los principios laicos y la ley francesa; 3) combatir todas las manifestaciones de separatismo comunitarismo islámico; y 4) reafirmar el control estatal en toda Francia.

Macron dijo que, entre otras medidas, prevé poner fin, después de varias décadas, a un programa de intercambio de profesores llamado «L’Enseignement Langue et Culture d’origine» o ELCO (Enseñanza de la lengua y la cultura de origen), que permite a nueve países —Argelia, Croacia, Italia, Marruecos, Portugal, Serbia, España, Túnez y Turquía— mandar profesores a Francia para dar cursos sobre lengua y cultura extranjeras sin la supervisión de las autoridades francesas.

Cuatro países de mayoría musulmana —Argelia, Marruecos, Túnez y Turquía— participan en el programa, que sirve a alrededor de 80.000 estudiantes cada año. Estos países también mandan varios centenares de imanes a Francia cada año. Los imanes extranjeros, dijo Macron, están a menudo vinculados al salafismo o los Hermanos Musulmanes y «predican contra la República». Recalcó: «Poner fin a este sistema de islam consular es sumamente importante para frenar la influencia extranjera y asegurar que todo el mundo respeta las leyes de la República».

Macron dijo que el programa sería sustituido por acuerdos bilaterales para asegurar el control del Estado francés sobre los cursos y su contenido a partir de septiembre. Añadió que Turquía era el único país que se había negado a firmar un nuevo acuerdo bilateral.

El Gobierno turco opera una gran red de mezquitas en Francia y otras partes de Europa bajo los auspicios del Diyanet, o Directorio de Asuntos Religiosos, que gastó más de 2.000 millones de dólares en la promoción del islam en 2019 y está controlado por el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, que ha sido acusado de utilizar el Diyanet para impedir la integración de los musulmanes en Europa.

«Turquía puede tomar hoy la decisión de seguir el camino con nosotros o no, pero no permitiré que ningún país extranjero alimenta un separatismo cultural, religioso o identitario en el territorio de nuestra República», dijo Macron. «No podemos seguir las leyes turcas en suelo francés. De ninguna manera».

Macron también dijo que se está redactando una nueva ley para permitir la transparencia en cómo se financian las mezquitas. «Mezquitas financiadas con transparencia, con imanes formados en Francia y respetuosos con los valores y principios republicanos: así es como crearemos las condiciones para que los musulmanes de Francia puedan practicar libremente su religión», dijo.

Macron añadió que le iba a pedir al Consejo Francés de la Fe Musulmana (Conseil français du culte musulman, CFCM), el organismo que representa al islam en Francia, que ayudara al Gobierno a buscar soluciones para formar a los imanes en suelo francés y asegurarse de que hablan francés y no difunden el islamismo.

Macron también pidió una mejor integración de los musulmanes en la sociedad francesa y advirtió de los peligros del comunitarismo, la práctica de las comunidades de gobernarse a sí mismas en Francia:

«Estamos aquí por una razón que compartimos con los musulmanes, que es la lucha contra el comunitarismo. Lo que debemos poner en práctica no es, como a veces he oído decir, un «plan contra el islam». Eso sería un profundo error. Lo que debemos combatir es el separatismo, porque cuando la República no cumple sus promesas, otros intentarán sustituirla.»

El discurso de Macron, que se produce semanas antes de las elecciones municipales del 15 y el 22 de marzo, es parte del esfuerzo por concitar el apoyo de los votantes conservadores. El Gobierno se ha enfrentado a las críticas por sus mediocres esfuerzos por promover la integración musulmana en Francia, donde vive la mayor población musulmana de Europa, calculada en 6 millones, o el 8% de la población.

Marine Le Pen, líder del partido nacionalista francés Agrupación Nacional, ha dicho repetidas veces que Francia no ha logrado asimilar a su comunidad musulmana, poniendo así en peligro la laïcité, o el laicismo del Estado, un principio de 1905 que separa Iglesia y Estado y exige la neutralidad religiosa del Estado. Le Pen, que ahora va muy pegada a Macron en las encuestas de opinión, habla en nombre de muchos votantes que están preocupados por la propagación del islam radical en Francia.

Macron, que asumió el cargo en mayo de 2017 y ha centrado la mayor parte de su presidencia en la reforma económica, ha tenido resultados desiguales a la hora de cumplir sus promesas sobre el islamismo y la inmigración masiva.


Octubre de 2017. Macron firmó una nueva ley antiterrorista, la Loi renforçant la sécurité intérieure et la lutte contre le terrorisme (Ley para reforzar la seguridad interior y la lucha contra el terrorismo), que confiere a los prefectos, policías y fuerzas de seguridad amplias competencias, sin la necesidad de pedir la aprobación previa de un juez, para registrar viviendas, dictar arrestos domiciliarios y cerrar lugares de culto. La medida autoriza a la policía a realizar controles de identidad en las fronteras francesas.


Febrero de 2018. Macron se comprometió a «sentar las bases para una reorganización integral del islam en Francia». Dijo que el plan se anunciaría en un plazo de seis meses y limitaría el papel que los gobiernos extranjeros tienen en la formación de los imanes, la financiación de las mezquitas y la educación de los niños en Francia, los mismos objetivos que Macron anunció dos años después en su discurso en Mulhouse en febrero.

Le Pen señaló que el último plan de Macron refleja su propio informe, Plan Le Pen pour les banlieues (El plan Le Pen para los suburbios), publicado en mayo de 2018.


Septiembre de 2018. El ministro del Interior francés, Gérard Collomb, puso en marcha la «Reconquête Républicaine» (Reconquista Republicana)dirigida a retomar el control de unas 60 zonas de exclusión en Francia aumentando las dotaciones de policía y mejorando los servicios públicos.


Septiembre de 2019. Macron, señalando que el Gobierno debía evitar que el electorado cambiara su voto y se lo diera a los partidos populistas, insinuó una línea más dura sobre la inmigración. «Francia no puede acoger a todo el mundo, si quiere acogerlos bien», dijo Macron a la emisora de radio francesa Europe 1.

Las declaraciones de Macron fueron recibidas con reacciones negativas desde miembros de su propio partido más inclinados a la izquierda. Escribieron dos cartas abiertas en las que advertían contra «alimentar el odio a todos los ciudadanos musulmanes». El legislador Jean-François Cesarini acusó a Macron de «cooptar los argumentos de Le Pen».

Mientras, en un nuevo libro, Les émirats de la République – Comment les islamistes prennent possession de la banlieu (Los emiratos de la República: cómo los islamistas están tomando el control de los suburbios), François Pupponi, que durante 20 años fue el alcalde socialista de Sarcelles, una comuna en los suburbios al norte de París, relata cómo los partidarios del islam han alterado el equilibrio en su comunidad, donde árabes, cristianos, judíos y turcos habían convivido en paz durante décadas.

Pupponi describe un paisaje donde distritos enteros están siendo infiltrados por islamistas con el fin de «hacer una OPA a esta comunidad». Añade: «Es fruto de mi experiencia, de lo que vivo y lo que observo».

por Soeren Kern

Soeren Kern es miembro principal del Gatestone Institute, con sede en Nueva York

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