Casi cincuenta años atrás, el ejército hizo algunas perforaciones en el sitio y detectó que de uno de los agujeros comenzó a salir gas con un olor penetrante.
Lo primero que encontró el equipo de investigadores fueron arcos, canastos de bambú y vasijas elegantes que contenían raíces de flor de loto que todavía flotaban en el agua, entre otros 1000 artefactos en impecable estado de conservación.
De acuerdo a los análisis realizados sobre el cadáver, los órganos seguían intactos. La piel estaba elástica, fresca y humectada, las articulaciones permanecían flexibles y la sangre seguía en las venas, además de un rostro casi intacto
Aunque lo mejor estaba por llegar. Los arqueólogos encontraron la momia de Xin Zhui en un estado de conservación impensado. Algunos factores apuntan al entierro a 12 metros de profundidad, dentro de cuatro capas de ataúdes, así como de 20 capas de seda, junto a más de 100 de sus prendas y con sus sirvientes representados en estatuillas de madera.
De acuerdo a los análisis realizados sobre el cadáver, los órganos seguían intactos aunque evidenciaban hipertensión, colesterol alto, diabetes y cálculos biliares. La piel estaba elástica, fresca y humectada, las articulaciones permanecían flexibles y la sangre seguía en las venas, además de un rostro casi intacto.
Actualmente, la momia china, que luce mejor que otras del Antiguo Egipto, se mantiene preservada en el museo provincial de Hunan.
La Nación