Siempre escuché que especialmente los judíos mezclábamos la alegría y la tristeza, el júbilo de la libertad y la amargura de la derrota. Derrota que ha derivado incluso en tortura, exilio, esclavitud y muerte.
Ejemplo de lo anterior lo encontramos también en la Pascua Judía, en donde en la misma cena recordamos la salida de Egipto como hombres libres y también la amargura y el yugo de la esclavitud.
Como sabiamente decía mi padre, una fiesta judía es básicamente el peligro inminente del exterminio, la salvación divina, seguido de una espectacular comida para celebrar que Dios nos rescató y el pueblo judío fue salvado.
Es así en Pesaj (la fiesta de la Libertad) en Purim (pueblo judío se salva de ser aniquilado en el antiguo imperio Persa), en Janucá (el milagro de las luminarias), etc.
Israel no podía ser muy distinto. Por ejemplo, hace algunos sábados, partimos el día llorando y preguntándonos cómo podía ser tan amargo el destino. Y nos preparábamos para enterrar a tres de nuestros jóvenes cruelmente asesinados por un terrorista en la frontera con Egipto. Tres de nuestros soldados de 19 años habían caído a manos del terror que nos ha perseguido por dos mil años y que ha sido una horrible sombra durante estos exitosísimos 75 años de vida del Estado de Israel.
Y efectivamente así vivimos en el unico estado judio del mundo, celebrando que un israelí ganó nuevamente un premio nobel y llorando por la pérdida irreperable en el último atentado protagonizado por un terrorista palestino en la Cisjordania.
Por supuesto la contradicción nos persigue sin piedad, nuestros niños caminan solos en Kiriat Shmona, Tel Aviv o Ashkelon con una seguridad que envidiaría cualquier sociedad de un país occidental, pero al mismo tiempo nuestros niños de los jardines infantiles en Sderot, en la frontera con Gaza, aprenden desde muy pequeños que tienen sólo segundos para llegar a un refugio y protegerse de los cohetes lanzados por los terroristas palestinos de Hamás y o de la Yihad Islámica.
Mientras nuevas tecnologias son inventadas en Israel para mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos del planeta, las Naciones Unidas eligen al regimen de los Ayatolas de Irán que quiere provocar un nuevo holocausto como vicepresidente de la comision de derechos humanos.Parece un chiste de mal gusto pero es la realidad del galopante antisemitismo en las intituciones Internacionales.
Mientras Israel envía delegaciones cada vez más grandes para ayudar a las víctimas de los países que han sufrido desastres naturales, Indonesia renuncia a que se juegue el mundial sub 20 en su país porque uno de los clasificados es Israel.
Y los ejemplos son muchísimos, mientras Israel recibe a los enfermos graves de Ramala e incluso de Gaza, terroristas palestinos asesinan en Cisjordania un día a dos hermanos israelíes y días después a dos hermanas y a su madre.
Israel, país de innovación y creatividad es perseguido implacablemente, el judío del mundo es sindicado como el culpable de la humanidad e incluso se llega al absurdo de equiparar al sionismo con el racismo en un evento de las Naciones Unidas.
Y volviendo a ese sábado de dolor y alegrías, se acusa a Israel de apartheid y dos de los tres goles con los cuales Israel le gana nada menos que a Brasil son marcados por jugadores árabes. Apartheid israelí!!!.
Jóvenes israelíes mueren en la frontera con Egipto y jóvenes de la misma edad realizan una proeza deportiva en Argentina. Una contradicción brutal, como la de conmemorar a nuestros caídos y llorarlos en Yom Hazikaron un dia antes de celebrar nuestra independencia en Yom Haatzmaut, pasar del dolor espantoso a la alegría exultante.
Claro que Israel no es perfecto, pero no se parece en nada a la película de terror con la que los antisemitas de ayer y de hoy grafican al único estado judío del mundo.
Esa realidad del verdadero Israel, un país solidario y democrático, una nacion que ha integrado a millones refugiados que han llegado escapando del antisemitismo.
Millones de esos refugiados escaparon desde los países árabes siendo despojados de todos sus bienes. El mismo horrible antisemitismo que culpaba a los judíos de haber asesinado a Jesús, o que nos sindicaba en el famoso y nefasto «Los Sabios de Sion» como los dueños del mundo, como los grandes capitalistas y como los líderes comunistas al mismo tiempo!
Ese antisemitismo que culpaba a los judíos de traer la mortífera y espantosa peste negra, o el que los acusaba de hacer la matzá (pan sin levadura) con la sangre de un niño cristiano. Tan absurdo y estúpido como suena, pero que costó la vida de miles de judíos a lo largo de la historia.
Los que ayer persiguieron a los judíos por su fe, son los mismos que nos mandaron a las cámaras de gas por ser de una » raza inferior». Hoy está mal visto ser tan abiertamente antisemita, entonces el odio a los judíos se manifiesta como el odio al judío del mundo, Israel.
En realidad como lo define la International Holocaust Remembrance Alliance, IHRA, «utilizar un doble standard exigiendo a Israel un comportamiento que no se le pide a otras naciones democráticas es un acto antisemita.»
El trabajo mancomunado logra sinergia y hay un grupo de organizaciones y personas que trabaja intensamente, mostrando a políticos, alcaldes, empresarios, líderes religiosos, estudiantes y emprendedores : el verdadero Israel, un país libre y democrático, una sociedad diversa e integradora, preocupada de sus minorías, un lugar seguro para vivir, estudiar, trabajar y pasarlo bien, un oasis para la innovación y el emprendimiento, un crisol de razas e idiomas, una síntesis entre tradición, antigüedad y costumbre con modernidad, tecnología, creatividad emprendimiento.
Para lograr este objetivo ha sido central el compromiso y trabajo de la ONG “Comunidad Chilena de Israel”, liderada por su presidente Gabriel Colodro y su director, Hernán López y del kibbutz Gezer, lugar en donde las diversas delegaciones conocen en forma directa a la experiencia más cercana al socialismo que se ha conocido en la historia de la humanidad.
Fundamental y clave es el trabajo de las comunidades judías, especialmente la chilena, dirigida por Ariela Agosin, y de sus miembros directivos Daphne Englander, Gabriel Silber y Grace Agosin, entre otros, que con constancia y conviccion defienden el derecho del pueblo judio a vivir en paz y trabajan incansablamente contra el antisemitismo, la judeofobia y la moderan peste moderna del anti sionismo.
El apoyo comprometido y el aporte esencial del Ministerio de Alyha e Integración,y muy en especial de Revitale Einstein y de Natalia Sidón, es una llave maestra que mueve el engranaje de esta acción sinérgica. Ciertamente es muy significativa la notable tarea que realiza esta institución israelí.
A esta iniciativa se han sumado entusiastamente brillantes académicos, como el destacado profesor Michael Ehrlich de la Universidad Bar Ilan, autoridades municipales,quienes con energía participan de esta iniciativa, como la alcaldesa de Netanya, Miriam Fierberg, e incluso miembros del actual Knesset, como la ex presidenta del grupo de amistad parlamentaria entre Chile e Israel, Sharen Haskel, quien permanentemente recibe a las delegaciones en el parlamento israelí.
También hay que destacar el trabajo arduo, dedicado y constante de Rony Kaplan y Gabriel Chocron quienes contribuyen a materializar la agenda, y por cierto la disposición de muchos otros chilenos que contribuyen significativamente la Hasbara, como Daniel Weinstein o el director del programa “Young Ambassadors” de la Municipalidad de Raanana, Alon Damses, a todos los cuales (es imposible nombrarlos a todos) les debemos nuestra eterna gratitud.
Nos espera un futuro distinto que será fruto de esta sinergia gracias a la cual se conocerá al verdadero estado de Israel, el que ha sido construido con sudor y lágrimas. un país que no es perfecto pero sí un maravilloso lugar que concreta el sueño de Teodoro Herzel,ser una luz entre las naciones.
Daniel Farcas Guendelman, ex diputado chileno por el Partido de la Democracia.
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