Por Sima Shine y Eldad Shavit
La segunda ronda de conversaciones, liderada por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Araghchi, y el enviado especial estadounidense, Witkoff, fue celebrada el sábado en Roma.
Al igual que en la primera ronda, la reunión duró varias horas y, al concluir, ambas partes destacaron su “productividad”.
Un alto funcionario estadounidense afirmó incluso que hubo “buenos avances”.
Se espera una reunión de trabajo para abordar cuestiones técnicas en los próximos días, y otra ronda de alto nivel está prevista para el próximo sábado.
Antes de la reunión, el ministro de Relaciones Exteriores iraní visitó Moscú, donde entregó una carta oficial del Líder Supremo Khamenei al presidente Putin.
Araghchi también tiene previsto visitar China para informar a sus líderes.
El enviado estadounidense, junto con el secretario de Estado Rubio, mantuvo una reunión preparatoria en París con los directores políticos del E3 [Gran Bretaña, Alemania y Francia], cuya posición será crucial si no se llega a un acuerdo entre Washington y Teherán y es necesario activar la cláusula de “reinicio rápido” para restablecer las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, también llegó a Roma tras visitar Teherán, donde intentó evaluar el nivel de cooperación que puede esperar de los iraníes.
Por el momento, Grossi no participó en las conversaciones de Roma, pero se espera que su agencia desempeñe un papel vital en el futuro, tanto en la supervisión futura como en la resolución de las lagunas de información acumuladas en los últimos años, cuando Irán bloqueó el acceso a datos críticos.
Ambas partes han compartido pocos detalles sobre el contenido de las conversaciones, pero los escasos informes filtrados sugieren que se centraron principalmente en el programa de enriquecimiento de Irán (con indicios de la disposición iraní a transferir material altamente enriquecido fuera del país), los mecanismos de monitoreo, el futuro de las sanciones y las garantías de que ambos países seguirán cumpliendo el acuerdo.
A pesar de la postura de los “halcones” en Estados Unidos (e Israel), que exigen el desmantelamiento completo del programa, la Administración estadounidense parece preferir una vía de compromiso, en el espíritu del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC).
Los iraníes, según el asesor del líder supremo, Shamkhani, aclararon que rechazarán cualquier desmantelamiento de su programa nuclear basado en el modelo libio de 2003, y que no aceptarán el modelo de los Emiratos Árabes Unidos, que opera reactores nucleares pero renuncia al enriquecimiento de uranio y depende de combustible importado.
La decisión de ambas partes de continuar las conversaciones, incluso a nivel de trabajo, indica que Irán y Estados Unidos creen que las posiciones presentadas hasta ahora tienen el potencial de avanzar hacia un acuerdo.
El presidente Trump no se ha retractado de su postura de que si las conversaciones fracasan, la alternativa será “dura” para Irán, aunque una filtración del New York Times que sugiere que bloqueó un ataque israelí revela sus preferencias.
En cualquier caso, incluso si ambas partes están señalando un cauteloso optimismo y no hay una crisis actual aparente, todavía es demasiado pronto para evaluar la probabilidad de alcanzar entendimientos y un acuerdo.
Fuente: INSS – The Institute for National Security Studies
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