Más de 20.000 niños ucranianos han sido identificados como víctimas de deportaciones forzadas a Rusia desde el inicio de la guerra, y el número real podría ascender a cientos de miles. Así lo denunció el analista ucraniano Oleksandr Slyvchuk en una entrevista realizada en el programa Tarde o temprano, conducido por Leo Moumdjian. Según explicó, los menores son trasladados sin el consentimiento de sus familias, se les cambia el nombre, el idioma y se los somete a una sistemática campaña de propaganda anti-ucraniana. “Estamos hablando de un proceso de rusificación deliberado, de la destrucción de la identidad de una generación”, afirmó con preocupación.
Slyvchuk criticó duramente a organismos internacionales como la ONU o la Cruz Roja, a los que calificó de “ineficaces” frente a la negativa del gobierno ruso de permitir el acceso a los territorios ocupados. “Rusia no colabora con ninguna institución internacional. La justicia internacional no puede actuar si el régimen no abre las puertas”, subrayó.
Consultado sobre las perspectivas de paz, el analista fue tajante: “No hay posibilidad real de paz mientras Putin esté en el poder”. Explicó que las condiciones exigidas por Rusia —la cesión de territorios ocupados por Ucrania— son inaceptables para Kiev. “Lo único que algunos en Occidente consideran ‘viable’ es un congelamiento del conflicto, no una paz duradera”, añadió, haciendo referencia a propuestas que remiten a modelos como los de Chipre o Corea del Sur.
Slyvchuk también se refirió al contexto político global y a las próximas elecciones en Estados Unidos: “Putin quiere mostrar voluntad de diálogo solo para complacer a Trump. Pero no hay voluntad real. Las treguas, como la de Pascua, son simbólicas y nunca se cumplen en el terreno”. Según explicó, el objetivo del Kremlin sería aprovechar una posible tregua política con Washington para reorganizarse y fortalecer su ocupación.
Finalmente, describió un panorama sombrío dentro de Rusia, donde la sociedad permanece pasiva ante el conflicto: “La población está desinformada, no tiene poder real para presionar al régimen. Las sanciones afectan a la gente común, pero no a la estructura de poder de Putin”, concluyó.
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