“La guerra entre Rusia y Ucrania es de desgaste total y sin vencedores claros” – Fabian Calle

Más de tres años después del inicio de la invasión rusa a Ucrania, el conflicto parece haber entrado en una fase de estancamiento prolongado. Así lo expresó el especialista en relaciones internacionales Fabián Calle, en diálogo con Pensando las Noticias, donde brindó un diagnóstico preciso y sin eufemismos: “Estamos ante una guerra de desgaste, donde nadie logra imponerse y las consecuencias humanas son devastadoras”.

Según Calle, el error de cálculo fue compartido. “Putin pensó que sería una guerra de pocas semanas, pero Occidente también cayó en microclimas políticos que no reflejaban la realidad. El saldo es trágico: más de un millón de muertos y heridos”, señaló. Esa percepción equivocada, tanto en Moscú como en las capitales europeas y estadounidenses, terminó alimentando una guerra larga y costosa en términos humanos, militares y económicos.

Uno de los ejes centrales del análisis de Calle fue la política exterior estadounidense. Criticó duramente la gestión del conflicto por parte de la administración demócrata: “Desde 2016, Rusia pasó a ser un actor interno de la política doméstica norteamericana. En lugar de manejarse con realismo geopolítico, como un contrapeso a China, se lo convirtió en enemigo partidario”. Esa visión, asegura, favoreció que Moscú profundizara sus lazos con Beijing, debilitando la posición estratégica de Estados Unidos en Eurasia.

El estancamiento militar es otro elemento clave. Calle advirtió que, en el último año y medio, Rusia apenas logró avanzar 40 kilómetros en el frente oriental, a costa de miles de bajas semanales y un gasto en defensa superior al 40% de su presupuesto nacional. En paralelo, Ucrania sufre una crisis demográfica sin precedentes: de casi 50 millones de habitantes antes de la guerra, hoy solo permanecen en el país unos 28 o 29 millones.

Sin embargo, hay algunos indicios que podrían alentar un cambio. Según Calle, el incentivo de Rusia para negociar es estratégico: evitar quedar atrapada como furgón de cola de China. En el caso de Ucrania, el motivo es la pura supervivencia. Ambos, asegura, tienen razones para sentarse a dialogar, y la reciente reunión en Turquía entre delegaciones de alto nivel de ambos países parece confirmar esa posibilidad.

“El ataque ucraniano que destruyó aviones rusos fue espectacular desde lo simbólico, pero no cambia la situación en el terreno. Lo realmente importante es que, pese a ese golpe, ambas partes mantuvieron la reunión. Hay una puerta abierta, aunque aún falta mucho para que se traduzca en paz”, concluyó.

El conflicto, según Fabián Calle, no tiene solución militar clara. El desenlace dependerá de los incentivos de poder, no de gestos de buena voluntad. Mientras tanto, el mundo asiste a una tragedia que ya no sorprende, pero que sigue desangrando a dos naciones y tensionando el tablero geopolítico global.

Escuche el análisis de Calle.