Semanas atrás, en mi columna “Tambores de Guerra”, abordé unas 24 horas antes, las tensiones que luego desembocaron en un nuevo conflicto entre la Federación India y Pakistán, que tuvo en vilo a la comunidad internacional, por ser ambos países potencias con arsenales nucleares, y tras varios días de intercambio de ataques, los dos Estados llegaron a un alto al fuego, no volviendo a repetirse –hasta el presente- una situación beligerante, y por supuesto, no estuvieron ausentes las presiones de las dos grandes potencias globales, los EE.UU. y China, particularmente esta última, pues una guerra indo-pakistaní, es contrario a sus objetivos geoeconómicos, en relación al Corredor Económico, que se extiende desde la provincia china de Xinjiang a la ciudad puerto pakistaní de Qwadar, en las costas del Océano Indico, y muy cerca del estratégico estrecho de Ormuz, por donde se exporta el petróleo y el gas de los países del Golfo Pérsico.
Pues bien, en la columna de hoy, voy analizar la situación planteada en la región suroeste de Pakistán, con límite con la República de Irán, me refiero a Baluchistán, la provincia pakistaní más extensa, con una superficie de 347.190 Km. cuadrados, y a la que me referí en la anterior columna, pues en el último tiempo, se hallan muy activos movimientos guerrilleros irredentistas baluchistaníes, que según el gobierno pakistaní, reciben apoyo logístico de la India, y en escenario ahora, Baluchistán ha declarado su independencia.
Como es costumbre, apelando a la Historia, la región de Baluchistán fue anexada por Pakistán en 1948, es decir, tras la partición del Virreinato Británico de la India en agosto de 1947, fue una anexión unilateral, pues el pueblo baluchí desde entonces, y hasta el presente, no acepta esta integración forzada, y las razones históricas están dadas en que Baluchistán no pertenecía al virreinato inglés, pues era parte de una región que recibía el nombre de Kalat, un kanato o principado, desde 1660, que se extendía desde Kerman al occidente, hasta Sind en el oriente, y que sólo había firmado una alianza subsidiaria con la corona británica, por el Tratado de Kalat de 1875. Era una monarquía hereditaria, con religión el Islam y con lenguas comunes, el persa y el baluchi, y que durante el Siglo XX gozó de una corta independencia y soberanía, entre agosto de 1947 y finales de marzo de 1948, cuando el Gral. pakistaní, Mohamad Akbar Khan, movilizó sus tropas sobre Baluchistán.
No obstante, Baluchistán con su último kan, Yar Khan, declaró la independencia en junio de 1958, hasta que el gobierno pakistaní, lo encarceló en octubre de ese mismo año, y desencadenó el 1er.
levantamiento irredentista, liderado por Nawas Nauroz Khan en 1959, quién murió en prisión en 1964. De esta manera, la región original de Kalat, perdió parte de su territorio occidental a manos de Irán, y el resto, tras la fusión forzada, pasó a ser la provincia pakistaní de Baluchistán, y desde el inicio, se constituyó un Comité de Liberación de Balog, que comenzó una guerra de guerrillas, desde las colinas de Karan y Nushki, ubicadas cerca de la frontera con Afganistán. Sin embargo, la resistencia armada fue desarticulada hasta el citado levantamiento de 1958, y llevó al gobierno de Islamabad, a decretar el Estado de Sitio y la imposición de la Ley Marcial, para luego, realizar un cambio político interno, sacándole toda autonomía a las provincias, entre ellas, Baluchistán, con una centralización administrativa, y desde entonces, la región ha visto surgir movimientos secesionistas, respondiendo el gobierno pakistaní con promesas incumplidas, en relación a otorgar igualdad de derechos, representación política y desarrollo económico.
Según el censo del 2023, arrojó como resultado, que la población baluchi, representa el 6% de la población de Pakistán, que asciende a más de 240 millones de habitantes, en consecuencia, hablamos de más de 14,5 millones de baluchíes, además Baluchistán cuenta con muchos RR.NN., como ser, oro, cobre, carbón y gas natural, no obstante, es la región más pobre del país, pues los beneficios de la explotación de esos recursos, los percibe el gobierno de Islamabad.
En el año 2000, Balach Marri, hijo del líder nacionalista baluschí, Nawab Khair Bakhsh Marri, fundó el ELB, con apoyo de profesionales y universitarios, que exigían un justo trato para el pueblo baluchi, pero en el 2007 fue asesinado por fuerzas pakistaníes, infiltradas en Afganistán, donde se había refugiado, y esta muerte redobló el objetivo de la lucha por la independencia, y el Ejercito de Liberación de Baluchistán, se convertió en el principal actor por el secesionismo, y es considerado por el gobierno pakistaní, como una organización terrorista, catalogado de la misma forma por el Reino Unido y los EE.UU., y sólo en el año pasado, ha perpetrado más de 150 operaciones armadas, siendo el principal blanco de los ataques, el Corredor Económico, el objetivo geoeconómico y geopolítico de China, que acordó con Pakistán, la exclusividad en la explotación de las importantes reservas de oro y cobre, confirmadas en más de 410 millones de Tn. de ambos minerales, en la región de Chagai, Baluchistán, primero por 10 años, y en el 2017 lo extendió por 15 años más, con un 60% de los beneficios se los lleva Beijing, 38% el gobierno pakistaní que le significaron al gobierno de Islamabad, U$S 2.000 millones de ganancia, y sólo el 2% para los Baluchíes.
Pero ése no es el único Acuerdo entre ambos países, hay otro que involucra importantes inversiones chinas en el puerto de Qwadar, para convertirlo en un moderno puerto, esencial para la ruta comercial de China hacia el Medio Oriente y Occidente, por el que ya en el 2005, Beijing invirtió más de U$S 240 millones, pero el proyecto tuvo un costo humano con la erradicación forzada de los baluchíes que habitaban en el lugar, y las tierras, fueron entregadas a empresas chinas, y otras apropiadas por funcionarios gubernamentales pakistaníes, a lo que se suma, unos 700 km. de costa, que quedaron bajo jurisdicción militar, perjudicando a los pescadores baluchíes y sus comunidades, mientras que Islamabad otorgó licencias exclusivas para los barcos chinos.
Pero, la cosa no ha quedado ahí, miles de ciudadanos chinos se han trasladado a esa región, gozando de exenciones fiscales y zonas de libre comercio, por lo que fueron desplazados los pobladores autóctonos, que en la mayoría de los casos, no han recibido indemnización alguna, pero lo más grave es, el desequilibrio demográfico que podría provocar, que los baluchíes se conviertan en una minoría, en su propia tierra. Esto hace que los chinos, sean vistos por el ELB, como los nuevos colonizadores, y en el año 2010, Aslan Baloch, alias Achu, uno de los líderes del grupo insurgente, decidió una operación suicida contra ingenieros y técnicos chinos en la localidad de Dalbandin.
Sin embargo, Beijing ha redoblado la apuesta, pues tiene como objetivo primordial, contar con un puerto de aguas profundas, con gran capacidad de actividad de carga en Pakistán, debido a la estratégica ubicación, habida cuenta la cercanía al Estrecho de Ormuz, aproximadamente a unas 250 millas, ese cuello de botella entre el Golfo Pérsico y el Océano Índico, que es la puerta del tráfico global de petróleo y de gas, y con el Corredor Económico activo, se evitaría un trayecto marítimo más largo, costoso y peligroso, atravesando la cuenca Indo-Pacífico hasta el Mar del Sur de China, que cualquier conflicto en dicha región o la piratería, afecte significativamente el camino energético vital para Beijing, sin olvidar, que con el puerto de Qwadar obtiene una base naval, de importancia geopolítica en relación a la India.
El proyecto chino lo constituyen, la construcción de una línea férrea de 1.700 km., a lo largo del Corredor Económico, llegando de este modo los recursos energéticos a Xinjiang, a lo que suma, una moderna autopista y plantas de energía, que ha llevado a Beijing a invertir entre el 2013 y 2018, más de U$S. 27.300 millones, pero más de 500 km. de estas obras pasan por Baluchistán, y esta es la gran preocupación para China y para Pakistán, que ha llevado a Islamabad, a través de su temido ISI –Servicio de Inteligencia- y de sus FF.AA. y de Seguridad, a desatar una brutal represión, no sólo contra los elementos del ELB, sino también sobre civiles, registrándose desde el 2014, más de 5.000 desapariciones forzadas, aunque organizaciones internaciones de DD.HH., estiman en más de 20.000, más el hallazgo de fosas comunes, con unos 2.500 cadáveres.
Por su parte el ELB, respondió con más ataques, en el 2018, un grupo de sus combatientes asaltó el consulado chino en la ciudad de Karachi, en el 2022, un estudiante baluchi se inmoló en un ataque suicida en la Universidad de Karachi, el año pasado un conductor suicida, estrelló su coche bomba contra un micro que transportaba ingenieros y técnicos chinos, y estos atentados se hicieron sentir en la concreción del proyecto CPEC, que se traduce en una baja de las inversiones chinas.
En este escenario, Islamabad dispuso canalizar el 50% de las importaciones por el puerto de Qwadar, para mostrar una falsa imagen de actividad plena, a modo de apaciguar la inquietud de Beijing, que no obstante le impuso al gobierno pakistaní las siguientes condiciones: Seguridad estable, Estabilidad Política, y llevar a cabo una campaña mediática que favorezca los intereses chinos, habida cuenta de los U$S 21.000 millones de inversiones chinas, lo que obligó a Pakistán, a un gasto de U$S 200 millones en el ámbito de la seguridad, sin embargo, la violencia ha continuado, entre el 2018 y 2024, se ha registrado un aumento de ataques y atentados contra blancos chinos, algunos de importancia, tanto en vidas como en infraestructuras, y esto ha llevado a Beijing, por vías no oficiales, a entablar conversaciones con el ELB, incluido el pago de altas sumas de dinero, pero todos los medios utilizados no tuvieron éxito, ante este resultado, el gobierno chino comenzó a ejercer una presión diplomática sobre Islamabad, algo que se hizo público en el 2024, en periódicos y redes pakistaníes, que informaron que China, requería una operación militar de envergadura contra los insurgentes, y días después, el gobierno pakistaní anunció la inminente operación ASME ISTICAM, pero fue mal recibida no sólo por la población baluchi, sino también por la mayoría de las ONGs. de defensa de los DD.HH.
Si bien, Islamabad suspendió el operativo antes mencionado, se intensificaron las actividades de inteligencia contra-insurgente, entre China y Pakistán, sumado al suministro de Beijing, de tecnología de punta en seguridad y vigilancia, pese a todo esto, en octubre del año pasado, se perpetró un atentado terrorista con explosivos, cerca del aeropuerto de Karachi, que se cobró la vida de varios ciudadanos chinos, luego, al mes siguiente otro atentado, esta vez con armas de fuego en un centro textil, sito en la ciudad mencionada, en el que resultaron heridos más ciudadanos chinos, ambos reivindicados por el ELB, y los ataques no han cesado pese a los esfuerzos de las autoridades chinas y pakistaníes, que enfrentan una organización insurgente, terrorista e irredentista, que se estima posee un cuadro de algo más de 1.500 combatientes.
Por su parte, China este año ha enviado operativos de tres importantes firmas privadas del sector Seguridad de ese país, Dewe Segurity, Frontier Service Group y China Overseas Segurity Group, algo similar a los contratistas militares privados estadounidenses, que realizan actividades en regiones conflictivas, para proteger a las empresas y a sus empleados.
Sin embargo, tanto la tarea de estos contratistas chinos, como de las FF.AA. y Seguridad pakistaníes, será por demás dificultosa, teniendo en cuenta la topografía de la región de las montañas de Sulaimán, las colinas Surat y en la cadena montañosa de Hindú Kush, que favorecen la guerra de guerrillas, con actividades similares a la que desplegaron los mujaidines durante la ocupación soviética en Afganistán, además, hay que tener en cuenta el factor humano, la gran mayoría de los combatientes del ELB en el presente, son jóvenes con buenos niveles de educación, estudiantes, universitarios e incluso profesionales, que han optado por la lucha armada, una generación con fuertes convicciones en su identidad nacional, y cada vez más preparados en tácticas y estrategia insurgentes, pero también, a través del activista y periodista baluchi Mahrang Baloch, que lidera una campaña pública a nivel global en defensa del pueblo baluchi.
Ahora bien, en cuanto al apoyo logístico y armamento con que cuenta el ELB, por una parte tenemos el arsenal dejado abandonado por los EE.UU., en Afganistán en el 2021, a lo que no se puede descartar la ayuda de la India, y también, los beneficios producto de actividades ilícitas, como ser el contrabando, la minería ilegal y el narcotráfico, que lo financian, y no se puede descontar el apoyo del régimen Talibán de Afganistán, el que últimamente tiene tensiones por cuestiones limítrofes con Pakistán.
En el presente año, se destacan dos importantes ataques, uno en marzo ppdo., cuando 70 combatientes del ELB, secuestraron una formación ferroviaria, el Hapas Express, con 400 pasajeros, en la región de Bolón, y exigió la liberación de presos políticos baluchíes, y tras 30 horas de negociaciones, el ejército pakistaní llevó a cabo un operativo que tuvo como saldo, la muerte de 31 personas y 33 insurgentes, luego en mayo pasado, tras el Alto al Fuego entre India y Pakistán, el ELB llevó a cabo de forma coordinada,71 ataques en más de 50 lugares de Baluchistán, los que tuvieron como objetivos, bases militares, comisarías, oficinas del ISI, infraestructuras de autopistas y rutas de transporte de minerales, y además, la cúpula del ELB, hizo público su apoyo a la India, y declaró la Independencia de la República de Baluchistán, que si bien es algo más simbólico que concreto, estos eventos se producen en un momento en que Pakistán, sufre una crisis económica, con una deuda de cerca de los U$S 29.000 millones con China, la que ha cerrado la canilla de préstamos, al ver que sus objetivos del Corredor Económico están bloqueados, y además sumemos, las denuncias en foros internacionales, entre ellos la ONU, sobre las violaciones de los DD.HH. perpetrados por el gobierno pakistaní contra la población baluchi.
Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: Zbigniew Brzezinski, politólogo estadounidense que fuera Consejero de Seguridad Nacional de la administración de Jimmy Carter, y representante de la Escuela Realista, tras la caída del Imperio Soviético, expuso su visión del mundo pos-bipolaridad, su teoría del Pragmatismo Funcional, que se basa en la conjunción de dos circunstancias, a) las reivindicaciones identitarias –nacionales y/o religiosas- con aspiraciones políticas, y b) una economía mundial que exige la conformación de complejos transnacionales y supranacionales, y el actual conflicto en Baluchistán, refleja la concepción de Brzezinski, en cuanto a los movimientos identitarios y nacionalistas, que en este caso en particular, no tiene el componente religioso, pues tanto los baluchíes como el resto de los pakistaníes profesan el Islam sunita, pero si aspiran a la constitución de un Estado independiente, y para Pakistán, tras el último conflicto con la India, con una economía en crisis y presionado por China, el reclamo del pueblo baluchi y las acciones del ELB, están provocando la escalada de una delicada crisis interna, pero con secuelas externas, sea por el bloqueo al proyecto del Corredor Económico de Beijing, sea por la actividad de organizaciones baluchíes, ONGs de defensa de DD.HH. y por las denuncias ante la ONU, en síntesis, un conflicto a seguir, donde el leopardo del desierto, una especie única en las montañas de Baluchistán, vuelve a rugir y no sólo amenaza a la markhor, la típica cabra pakistaní, sino también preocupa al Gran Dragón chino, quizás recordando que otro pueblo, el vietnamita, se le plantó en el reclamo de independencia, como lo hizo antes con Francia y los EE.UU., por eso la frase elegida para terminar, es de Ho Chi Minh, que dijo: “Nada es más valioso que la independencia y la libertad.”.-
