Shoah

Shoah es un libro fundamental y una obra maestra para entender la dimensión moral y ética de lo que significó el Holocausto en Europa a través de los testimonios de las víctimas y victimarios del mayor genocidio de la historia de la humanidad. 

por Ricardo Angoso

Este libro, que es una suerte de guion de la película-documental que grabó el gran realizador francés Claude Lanzmann con el mismo título, es un relato terrible acerca de los hechos brutales, incalificables y crueles que se sucedieron durante el Holocausto o la Shoah, en hebreo.  

A través de sus páginas hay un pormenorizado resumen detallado y conciso de todo lo que ocurrió en aquellos aciagos días, como si Lanzmann fuera un notario que quiere dejar constancia y fe de una tragedia casi interminable y del sufrimiento de hombres y mujeres víctimas de una persecución inaudita e inimaginable en una Europa que apenas acababa de salir de “los felices veinte”.

El autor, que entrevistó durante su vida a numerosos sobrevivientes del Holocausto para la realización del documental del mismo nombre, consigue hilar una historia sobre todo lo que aconteció en esos años y donde los testigos directos, tanto víctimas como victimarios, van dando sus testimonios e historias personales que acaban confluyendo, pieza a pieza, en ese gran puzle de la historia de la destrucción de las grandes comunidades judías de Europa durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Destrucción no sería la palabra más precisa, sino mas bien exterminio en masa. 

Por el libro se suceden los escenarios donde discurrió el Holocausto, como Cracovia, Varsovia, Lublin, Lodz, Treblinka, Auschwitz, Atenas, Salónica y tantos otros lugares que la lista sería interminable, así como también los protagonistas y responsables de la maquinaría criminal del nazismo que fue capaz de una forma fría, calculadora y burocrática, ajena a todo sentimiento humanitario, de exterminar a seis millones de judíos y a otros millones más de homosexuales, gitanos, disidentes políticos y así un sinfín de categorías humanas y étnicas.

“Estos son los hechos; funestos, inmundos y sustancialmente incomprensibles. ¿Por qué, cómo llegaron a producirse? ¿Se repetirán?”, se preguntaba el escritor italiano Primo Levi, sobreviviente del Holocausto y testigo en primera persona de la barbarie nazi. El Holocausto se perpetró a merced del silencio de millones de europeos, porque prefirieron mirar para otro lado mientras sus vecinos desaparecían, la colaboración de miles -no solamente alemanes, sino que también hubo rumanos, húngaros, croatas, ucranianos y polacos colaborando también, por citar tan solo algunas nacionalidades- y la cobardía moral del mundo, que pese a ir poco a poco conociendo la dimensión terrorífica de las matanzas que se estaban perpetrando no hizo nada de nada para detenerlas, En este libro, precisamente, aparece el testimonio de un polaco bueno, Jan Karski, quien alertó al mundo del Holocausto y nadie, ni siquiera un presidente norteamericano, quiso escucharle. 

PLANES NUNCA OCULTADOS DEL EXTERMINIO DE LOS JUDÍOS

El nazismo, que llegó al poder por la vía democrática en 1933, nunca ocultó sus planes con respecto a los judíos y Hitler siempre había advertido de sus planes exterminadores, que todos los alemanes conocían y el mundo nunca creyó que finalmente los pondría en marcha. Primero vinieron las Leyes de Núremberg, en 1935, que dejaron fuera del juego social, político y económico a los judíos alemanes, y luego la Noche de los Cristales Rotos, en 1938, prólogo del Holocausto y comienzo de la pesadilla con el envío de entre 30.000 y 40.000 judíos a los campos de la muerte. 

Uno de los lugares que se hace especialmente presente en este libro es el gueto de Varsovia, esa gran ergástula creada por los nazis en octubre de 1940 y donde fueron apilados -no se puede decir de otra manera- unos 400.000 judíos en apenas unos centenares de metros cuadrados -el 2,4% de la ciudad de la capital polaca-, y donde todos sus habitantes fueron exterminados, bien mediante el hambre, las enfermedades, las matanzas indiscriminadas y los famosos “transportes” a los campos de la muerte. 

El final del gueto de Varsovia concluyó en el heroico levantamiento del mismo entre el 19 de abril y el 16 de mayo de 1943, cuando los judíos, organizados en varias organizaciones armadas, se levantaron contra los nazis. Casi un mes después de heroica resistencia, la gesta terminó en un baño de sangre y el final épico de los judíos de Varsovia. El balance final del levantamiento del gueto de Varsovia dejó un saldo de 70.000 bajas judías, entre estos 13.000 caídos en la lucha y 56.065 hechos prisioneros, de los cuales 7.000 serían fusilados de inmediato y el resto deportados con su consiguiente gaseamiento al campo de exterminio de Treblinka, muy cercano a Varsovia.

Entristece pensar, tal como relata este libro, con sus numerosas secuencias, episodios y relatos dedicados a Polonia, cómo el Holocausto significó el final de la vida judía en este país centroeuropeo, donde vivía el 20% de la comunidad hebrea de todo el planeta -tres millones de un censo total de dieciséis- y en otras partes también del continente, como Rumania, Ucrania, Grecia, Croacia y Moldavia, por citar algunos de los casos más representativos. 

Otro de los aspectos que conviene reseñar de esta obra es la cotidianidad de la muerte y como la misma se hizo tan presente, tan normal, que hasta los judíos perseguidos se acostumbraron a convivir con ella y aceptarla casi, aunque pueda parecer terrible, como algo consustancial a su propia existencia en ese mundo entre criminales y verdugos voluntarios, entre delatores y cómplices silenciosos que prefirieron callar que arriesgar sus vidas por unas inocentes víctimas condenadas a una muerte segura. 

Por no hablar de la banalidad del mal de las que nos dio noticia Hannah Arendt, de ese puñado de miles de alemanes y sus esbirros foráneos que participaron del proyecto criminal simplemente porque cumplían órdenes o no se enteraron de nada, mientras las chimeneas de Auschwitz exhalaban los gases de millones de personas asesinadas. Termino estas reflexiones sobre Shoah con el relato  de Simha Rotten, quien nos describe, de esta forma tan desgarradora como feroz, la vida en el gueto de Varsovia en este libro realmente fundamental:

“Estoy convencido de que la lengua humana es incapaz
de describir el horror
que nosotros conocimos dentro del gueto
En las calles del gueto
si podemos todavía, usar la palabra calle 
Porque ya no quedaban calles,
estábamos obligados a pasear por encima de montones cadáveres,
que estaban apilados unos sobre otros”.

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