La propuesta de anexión vuelve al debate en Israel, pero expertos advierten que no tendrá efectos prácticos inmediatos. El analista Gabriel Ben-Tasgal subraya la complejidad legal, demográfica y diplomática del escenario actual.
En un momento en que el conflicto israelí-palestino ha vuelto al primer plano tras el ataque del 7 de octubre, la discusión sobre la anexión de los territorios de Judea y Samaria a Israel se reinstala en el Parlamento. Sin embargo, según explicó el analista político Gabriel Ben-Tasgal, se trata de un proyecto que, por el momento, no tiene consecuencias prácticas reales.
“Es una propuesta más bien declarativa”, afirmó Ben-Tasgal en diálogo con Radio Jai. “Lo que están diciendo, en otras palabras, es que Judea y Samaria forman parte del Estado de Israel, pero no hay una decisión concreta de imponer la ley civil israelí en esos territorios”, explicó.
Hablamos de unos 6.000 Kilómetros cuadrados que Israel administra desde la guerra de los 6 días del año 1967.
El experto destacó que, en la práctica, toda acción en esos territorios sigue dependiendo del Ministerio de Defensa. Para que una anexión fuera efectiva, debería cambiarse esa estructura legal, algo que no está contemplado en el proyecto actual. Además, remarcó que se trata de una iniciativa en primera lectura, que podría ser modificada o incluso archivada sin llegar a aprobarse.
Desde una perspectiva demográfica, Ben-Tasgal también advirtió sobre la dificultad de planificar políticas sin datos precisos. “Los palestinos no hacen censos porque les conviene que no haya. Inflan las cifras para recibir más ayuda internacional”, señaló. Estimó que en Cisjordania podrían vivir alrededor de dos millones de palestinos, aunque no existen cifras oficiales verificadas.
Respecto al histórico debate sobre la creación de dos Estados, el analista fue tajante: “Después del 7 de octubre no es un producto muy vendible para un político”. Y aunque reconoce que hay quienes piensan que esa sigue siendo la única solución posible, también planteó que “el ahorismo no es un buen consejero en Medio Oriente”.
En cuanto al rol de la comunidad internacional, Ben-Tasgal aseguró que la presión europea para avanzar con un Estado palestino “no será mayor en el futuro inmediato”, debido a los propios conflictos internos del continente, especialmente relacionados con la inmigración. No obstante, señaló que “la verdadera presión podría venir de Arabia Saudita”, que podría condicionar la normalización de relaciones con Israel a un gesto simbólico respecto a los palestinos. “Una declaración de que se apoya la creación de un Estado dentro de 15 años podría ser una salida intermedia”, sostuvo.
Por último, se refirió a las denuncias sobre la falta de acceso de periodistas occidentales a la Franja de Gaza. Según Ben-Tasgal, el problema no es el acceso físico sino la falta de libertad de expresión dentro del enclave gobernado por Hamás. “Si filmás algo que contradiga la narrativa de Hamás, te disparan en las piernas o te expulsan”, denunció. “El periodista europeo promedio prefiere cubrir el conflicto desde Tel Aviv antes que arriesgarse dentro de Gaza”, concluyó.
En un contexto marcado por la tensión interna, la presión diplomática regional y la desconfianza en las narrativas mediáticas, la discusión sobre Judea y Samaria parece avanzar más en el terreno de lo simbólico que en el de las decisiones concretas. Como señaló el propio Ben-Tasgal, “Israel va a tener que ser muy creativo para navegar este escenario sin poner en riesgo sus intereses estratégicos”.
Escuche a Ben Tasgal
