Aunque muchas parejas llegan a la terapia creyendo que algo anda mal con su amor, la verdad es que la mayoría de las crisis no se debe a la falta de amor, sino a dificultades para convivir manejando las diferencias.
Los conflictos son habituales y normales, el problema no es que existan sino cómo se enfrentan desde la crítica destructiva o desde la escucha, el diálogo y la negociación.
