Omar Castorino, bisnieto de Domingo Montanaro, figura clave en la votación de Paraguay que permitió la creación del Estado de Israel en 1947, combina hoy un legado histórico con una vida dedicada a la fe y al liderazgo empresarial y espiritual.
“Me siento honrado de ser el bisnieto de Domingo Montanaro, quien rubricó la firma del voto de Paraguay a favor de la creación del Estado de Israel”, afirma Castorino, recordando el momento histórico que marcó la política internacional y la identidad del pueblo paraguayo.
Nacido en una familia católica, Castorino encontró en la Iglesia evangélica un camino de transformación personal y espiritual. “Hace 10 años que me convertí, soy evangélico y evangelizo; Dios me ha abierto puertas impresionantes y ha viralizado todo lo que hago”, cuenta. Para él, la religión se resume en cómo se trata al prójimo: “Todos podemos intentar y eso es nada más y nada menos que empatía con el prójimo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, reflexiona.
Además de su vocación religiosa, Omar participa activamente en la empresa familiar, que abarca desde agricultura hasta tecnología, y lidera sus propios emprendimientos, incluyendo el negocio de diamantes en Paraguay. “Todo lo que hago lo hago con la guía de Dios; hasta hoy estoy aquí con ustedes, mañana Dios decidirá”, asegura.
Castorino también destaca la importancia del evangelio y su vínculo con el pueblo de Israel. “Ustedes son nuestros hermanos mayores, de los cuales hemos aprendido toda la historia bíblica y de la fe. Representar y hablar de Jesucristo no es una competencia con el pueblo judío, sino un aprendizaje mutuo”, señala.
El bisnieto del diplomático paraguayo resume su filosofía de vida entre fe, legado familiar y compromiso social: “Dios hoy está obrando en nosotros para que la próxima generación diga: ahí estuvo la mano de Dios presente”.
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