Con algo de ironía, el título de la columna de hoy, les propongo un viaje de la comedia publicada en el año 1600, “Mucho ruido y pocas nueces”, del gran dramaturgo inglés William Shakespeare, podría usarse como una metáfora de lo ocurrido en estos últimos días en el escenario internacional y también regional, por supuesto me estoy refiriendo, tanto a las reuniones en Alaska, entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin, con la secuela en Washington D.C. de este lunes pasado, entre el 1er. mandatario estadounidense y su par de Ucrania, Volodomir Zelenski, como así también de importantes líderes europeos, hasta un ámbito más regional, escenario del “Carnaval de Oruro”, esa festividad que refleja el sincretismo cultural a través de ritos y costumbres y de coloridos disfraces que muchas veces ocultan su mensaje verdadero, otra metáfora relacionada con las elecciones presidenciales en la República de Bolivia.
Como señalé, el pasado 15 de agosto, en la Base Elmendorf-Richardson, Alaska, se encontraron los presidentes de los EE.UU. y de la Federación Rusa, para lograr un acuerdo en torno al conflicto en Ucrania, y que Trump había declarado previamente, que quería un alto al fuego y que de no lograrlo, amenazaba a Putin con graves consecuencias, sin embargo, no hubo ni una cosa ni la otra, es más, tras la reunión, el presidente estadounidense declaró, que había decidido posponer las sanciones a Rusia, pues la reunión fue muy buena, y que había retirado la exigencia del alto al fuego, tras haber acordado con Putin, pasar a negociar un Acuerdo de Paz, que ponga final a la guerra, y respecto a los líderes europeos, Trump manifestó que los EE.UU. estaban dispuesto a dar las garantías de seguridad a Ucrania, como punto principal para el mencionado Acuerdo de Paz.
Por su parte, el presidente ruso no desistió a exigencias, tales como la no devolución de los territorios ocupados en el Donbás, el no ingreso a la OTAN de Ucrania y el reconocimiento internacional de la península de Crimea, como parte integral de la Federación Rusa, y entre sus dichos después de la Cumbre, con verdadero descaro afirmó sentir un “cariño fraternal” hacia el pueblo ucraniano, sin olvidar, que añadió que si Trump hubiera estado en la Casa Blanca en febrero de 2022, nunca se hubiera dado una invasión a Ucrania, entonces me pregunto, ¿porqué prosiguió con la guerra tras la asunción de Trump en enero ppdo.?.
Lo concreto es, que la Cumbre de Alaska del 15 agosto, a la luz de que no se llegó a un acuerdo, que el conflicto prosigue, y que Trump no cumplió con lo declarado previamente a la reunión y que Putin, no retrocedió ni un ápice a sus exigencias, se puede percibir una victoria para el líder ruso, que en algún punto, me recuerda las consecuencias de la Conferencia de Potsdam, hace justo 80 años, cuando los líderes aliados occidentales, Harry Truman y Winston Churchill, aceptaron ceder al líder soviético Joseph Stalin, Europa Oriental, como parte de la construcción de aquel Nuevo Orden Mundial, el que decantó en la Guerra Fría.
Por su parte, el presidente ucraniano Zelenski, tiene una posición divergente con la de Trump, en cuanto a las condiciones para llegar a un final del conflicto, pues a diferencia del mandatario estadounidense, que se inclina por ceder los territorios exigidos por Putin, a cambio de una paz duradera, Zelenski rechaza la posición expansionista del Kremlin, aunque tras la Cumbre de Alaska, el presidente Putin aceptó cierta reducción de esa expansión, a saber, el plan original presentado por el líder ruso, contemplaba una franja que se extendía desde Lugansk, en el norte, hasta Kherson al sur, y luego de la reunión se presentó una nueva propuesta, la que sólo contempla las regiones de Lugansk y Donetsk, pero por supuesto en ambas, una Crimea rusa, la que recordemos fue anexada unilateralmente en febrero del 2014.
En este contexto, y tal como lo había adelantado el presidente Trump, tras la Cumbre de Alaska, se reunió en Washington D.C., el lunes ppdo., con Zelenski y algunos de los principales líderes europeos, como ser, Giorgia Meloni de Italia, Emanuel Macron de Francia, Friedrich Merz de Alemania, Keir Starmer del Reino Unido, Alexander Stubb de Finlandia, Úrsula Von der Leyen de la U.E., y Mark Rutte Secretario Gral. de la OTAN, y tras la reunión el resultado de la misma ha sido, la ratificación de Trump en cuanto a que Ucrania renuncie a Crimea y a su ingreso a la OTAN, un punto éste importante para que en un futuro no se aplique el Art. 5 de la Alianza Atlántica, que prevé la defensa colectiva ante un miembro de la misma agredida, y la negociación sobre las cuestiones territoriales, por su lado, Mark Rutte, Secretario Gral. de la OTAN, apeló a finalizar con las matanzas y la destrucción de las infraestructuras de Ucrania, mientras que Zelenski abogó por el apoyo de EE.UU. y los países europeos en dotar a su país con FF.AA. fuertes, como elemento disuasivo ante futuras amenazas, y no menos importante es el resultado de las negociaciones de paz para el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, debido a sus fronteras comunes con Rusia, y finalmente los líderes europeos estuvieron de acuerdo con la propuesta de Trump de una Cumbre Tripartita, entre EE.UU., Rusia y Ucrania.
Ahora pasemos al ámbito regional, el pasado domingo 17 de agosto, se celebraron elecciones presidenciales en la República de Bolivia, en las que no se presentó como candidato el actual presidente Luis Arce, del partido MAS, en las que el ex presidente Evo Morales, quién no podía postularse por resolución del Tribunal Electoral, más allá que se halla imputado de serios cargos penales, instó a sus seguidores a emitir votos nulos, el resultado de las misma arrojaron el triunfo del candidato de centro, el demócrata cristiano Rodrigo Paz, con el 32% de votos, lo cual fue una verdadera sorpresa, y quién deberá competir en 2da. vuelta con el candidato Jorge “Tuto” Quiroga, que obtuvo el 27%, tal como lo establece la Constitución de aquel país, balotaje que se llevará a cabo el próximo 19 de octubre.
La sorpresa en los comicios bolivianos fue, que el candidato que marchaba previamente a la cabeza de las encuestas, Samuel Doria Medina, que representa a la centro-derecha, y que obtuvo el tercer puesto con 19,8% de votos, lo que constituyó un giro no esperado en el escenario político de aquel país, mientras que el candidato oficialista, del partido MAS, Eduardo del Castillo, apenas obtuvo el 3,2% de votos, quedando en el sexto puesto, y esto marca el declive del partido fundado por Evo Morales, el MAS, sumado al desgaste por la enemistad con el actual presidente Luis Arce, de la misma fuerza política, y que se traduce en el final de dos décadas de gobiernos de izquierda, alineados con el Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla, y aliados estratégicos del eje Nicaragua, Cuba y Venezuela.
Más de 7,9 millones bolivianos concurrieron a las urnas, en una Bolivia que sumida en una grave crisis económica, con escasez de Dólares, de combustibles y con una tasa de inflación del 25%, la más alta en los últimos 20 años, y en este escenario, los dos candidatos más votados, Paz y Quiroga, se han declarado comprometidos por una gobernabilidad sólida, por recobrar la estabilidad económica a través de un cambio copernicano en la conducción de la misma, apuntando a las inversiones privadas, incluidas las extranjeras, a un reposicionamiento geopolítico del país del Altiplano, lo que implica distanciarse del eje bolivariano, y de reforzar las relaciones con las democracias latinoamericanas, incluso se hablo de la constitución de una organización tripartita, la OPEL, entre Argentina, Chile y Bolivia, en relación al Litio.
Ahora bien, con relación al balotaje de octubre, es posible y probable, el triunfo del candidato centrista Rodrigo Paz, pues quien obtuviera el tercer puesto, Samuel Doria Medina, adelantó antes de los resultados de la votación, que apoyaría a quién obtuviera el mayor caudal de votos, a excepción del MAS, por lo tanto, sería casi un hecho consumado el triunfo de Paz en la segunda vuelta, la primera vez en la historia de Bolivia, pero que también muestra que en un casi 80% , los bolivianos han decidido un giro hacia el centro y centro-derecha, aunque la tarea de quién se imponga en octubre próximo no será nada fácil, no sólo en lo que se refiere a la crisis económica, sino en lo que hace a la imposición de la ley y el monopolio de la fuerza pública del Estado, algo que hasta el momento no se ha podido ejercer en relación a la situación procesal de Evo Morales, quién posee su propia custodia armada.
Por otra parte, es para tener en cuenta que el candidato ganador en 1ra. vuelta, Rodrigo Paz, si bien es el líder de la Democracia Cristiana, tradicionalmente un partido de centro, tiene una posición más moderada en cuanto a las medidas a tomar con Evo Morales, incluso, si bien está de acuerdo con las privatizaciones e inversiones extranjeras, su visión económica es la de un “Capitalismo Social”, con un programa bastante parecido al que aplicó Luis Arce, cuando fue Ministro de Economía, algo que puede ser producto de las enseñanzas de su padre, Jaime Paz Zamora, quién fue uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, y presidente de Bolivia entre 1989 y 1993, un gobierno que quedó marcado por la corrupción y por supuestos vínculos con el narcotráfico, en síntesis, se podría decir que la postura ideológica de Rodrigo Paz, está del centro hacia a la izquierda, opuesta a la del otro contrincante, Jorge “Tuto” Quiroga, identificado claramente con la derecha, y que asumió la presidencia de Bolivia entre el 2001 y 2002, en reemplazo de quién era titular del ejecutivo, el Gral. Hugo Banzer, quién renunció por razones de una enfermedad terminal.
Finalizando la columna de hoy, mis reflexiones son las siguientes: 1ro. con respecto a la “Cumbre Imperial de Alaska” y a la “Tertuliana Reunión de Washington”, no hay mejor analogía que “Mucho ruido y pocas nueces”, pues de la primera, la conclusión es tal como lo expresó el propio Donald Trump, “coincidimos en muchos temas, y en un par de temas grandes, todavía no llegamos a coincidir”, y en relación a la segunda, que por cierto fue mucho más cordial, que aquella escandalosa reunión de febrero pasado, entre Zelenski y Trump, también aplica el título de la comedia de Shakespeare, pues hay cuestiones complicadas a resolver, por ejemplo, los cuestionamientos populares en Ucrania para que finalice el conflicto, la cuestión constitucional en relación a ceder territorios ucranianos, la que deberá ser resuelta por el Parlamento de aquel país, y si bien es lógico, que en medio de una guerra es difícil, por no decir imposible, llevar a cabo elecciones presidenciales, Zelenski debería contar con la garantía de legitimidad para rubricar cualquier Acuerdo al que se arribe, de manera que no pueda ser objetado o invalidado el mismo en el marco del Derecho Internacional, sin olvidar que la popularidad de Zelenski ha caído, mientras que surge la figura de Valeri Zaluzhnyi, quien fuera Comandante en Jefe de las FF.AA. de Ucrania hasta marzo del 2024, y sostuvo una posición contraria al presidente ucraniano respecto a la continuación del conflicto, razón por la que se le retiró y se lo designó embajador en el Reino Unido, por todo esto, creo la conclusión más acertada y realista de reunión de Washingrton la dio el Canciller alemán, Friedrich Merz, al expresar, “el camino está abierto, pero los próximos pasos son más complejos”; 2do. con relación a las elecciones presidenciales en la República de Bolivia, me permito también la comparación con el “Carnaval de Oruro”, festividad que se caracteriza por los coloridos disfraces y mascaradas, que detrás llevan un mensaje, a veces no bien interpretado por los espectadores, pues parece muy apresurado considerar un giro geopolítico a la derecha de aquel país, cuando aún hay que celebrar un balotaje, donde quién se perfila como futuro ganador, el senador Rodrigo Paz, tiene una visión ideológica más cercana a la centro-izquierda, que a la centro-derecha o derecha, sintetizada en su expresión, “Capitalismo-Social”, a lo que se suma su posición moderada respecto al ex presidente Evo Morales, un delincuente que aparado por su custodia armada elude o impide el accionar de la Justicia, lo que constituye un problema de gobernabilidad, sin olvidar los fuertes intereses que tienen Irán, China y el Eje Bolivariano, en el escenario internacional, y por lo abordado en la columna de hoy, el “Mucho ruido y pocas nueves” y el “Carnaval de Oruro” lo reseña todo.-
