El polémico plan de extracción de fosfatos en el Néguev vuelve a la agenda del gobierno israelí

Un controvertido proyecto minero para extraer fosfatos en la región poblada del Néguev ha vuelto a la agenda del gobierno israelí, a pesar de años de oposición por parte de comunidades locales, organizaciones ecologistas y el propio Ministerio de Salud.

El plan, promovido por la poderosa empresa ICL Rotem, propone abrir una mina de fosfatos en Sadeh Barir, a unos siete kilómetros de la ciudad de Arad, lo que implicaría la evacuación forzosa de hasta 15.000 beduinos y afectaría la vida de unas 100.000 personas en total.

ICL Rotem, antes conocida como Rotem Amfert, fue responsable de uno de los peores desastres ecológicos de Israel en 2017, cuando se derrumbó una represa de residuos ácidos, liberando hasta 250.000 metros cúbicos de aguas tóxicas en el arroyo Ashalim, cerca del Mar Muerto. El incidente provocó la muerte de decenas de animales, incluyendo un tercio de los íbices de la zona.

El tema será discutido este domingo por los ministros, a raíz de una propuesta de la Oficina del Primer Ministro, que busca acelerar el proceso de aprobación del proyecto.

Los críticos del proyecto señalan que la industria del fosfato en Israel es la mayor generadora de residuos industriales, en su mayoría compuestos por fosfoyeso, un subproducto que contiene materiales radiactivos. Además, denuncian que el proceso de extracción libera polvo contaminante, consume grandes volúmenes de agua dulce y contamina ríos y manantiales.

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