Escalada de manifestaciones en distintas ciudades
El Reino Unido vivió este fin de semana una oleada de más de 30 protestas en ciudades como Bristol, Liverpool, Newcastle, Aberdeen, Perth, Cardiff, Portsmouth, Exeter, Tamworth, Nuneaton, Horley y Canary Wharf en Londres.
Las manifestaciones fueron protagonizadas por grupos contrarios al alojamiento de solicitantes de asilo en hoteles, mientras que colectivos antirracismo y organizaciones como Stand Up to Racism convocaron contraprotestas con el lema “Refugees are welcome here”.
Enfrentamientos y operativos policiales
En varias localidades, la tensión derivó en forcejeos y arrestos. En Bristol, la policía montada a caballo separó a los grupos en Castle Park y decretó una “zona de dispersión” para evitar incidentes mayores. Allí, una mujer de 37 años fue detenida por agredir a un trabajador de emergencias.
En Liverpool, once manifestantes fueron arrestados por desórdenes violentos y agresión. En Newcastle, más de 100 personas se concentraron frente al New Bridge Hotel, que aloja a unos 800 solicitantes de asilo, coreando “Stop the boats” y “Send them back”. Frente a ellos, grupos antirracismo respondieron con consignas de solidaridad.
En Horley, unos 200 manifestantes portaron banderas de San Jorge y pancartas contrarias a los hoteles, lo que generó choques verbales y empujones con los contramanifestantes. La policía intervino para separar a los bandos enfrentados.
Contexto político y social
Las protestas se produjeron tras la decisión judicial que permitió el cierre del Bell Hotel en Epping, Essex, que albergaba solicitantes de asilo. El caso adquirió notoriedad luego de que un residente, Hadush Gerberslasie Kebatuhursday, fuera acusado de intento de agresión sexual contra una menor de 14 años.
El gobierno laborista de Keir Starmer ha prometido eliminar progresivamente el uso de hoteles para migrantes antes de 2029. Paralelamente, Nigel Farage, líder del partido Reform UK y favorito en las encuestas, anunció que de llegar al poder promoverá deportaciones masivas, incluso retirando al Reino Unido del Convenio Europeo de Derechos Humanos y firmando acuerdos de repatriación con países como Afganistán y Eritrea.
Voces en medio de la crisis
Entre los testimonios recogidos destaca el de Ariya, una refugiada iraní de 18 años que huyó tras ser víctima de tortura por cambiar de religión. Llegó al Reino Unido en barco y confesó que, pese al apoyo de las contraprotestas, vive con temor ante el ambiente hostil: “El viaje fue muy duro. No estaría aquí si no hubiese tenido que hacerlo”.
Debate migratorio en el centro de la agenda
El año pasado unas 37.000 personas -principalmente de Afganistán, Siria, Irán, Vietnam y Eritrea- cruzaron el Canal de la Mancha en embarcaciones pequeñas, un aumento del 25% respecto a 2023. Este flujo representa el 9% de la migración neta del país.
Los sondeos ubican la inmigración y el asilo como las principales preocupaciones de la ciudadanía británica, incluso por encima de la economía, lo que asegura que el debate migratorio seguirá marcando la agenda política en los próximos meses.
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