Por Sima Shine
El plazo para Irán se cierra a medida que los estados del E3 (Reino Unido, Francia y Alemania) avanzan para implementar su decisión de activar el mecanismo de “reinicio rápido” de las sanciones de la ONU.
Esta cláusula, que expira el 18 de octubre, permite a cualquier estado parte del acuerdo nuclear (Plan de Acción Integral Conjunto, PAIC) restablecer las sanciones si se considera que Irán no cumple con los requisitos del acuerdo y sin una nueva votación (evitando así el veto).
Esta medida reimpondría el embargo global de armas, las restricciones a los misiles y otras medidas que se levantaron en 2015.
Durante los últimos seis meses se han mantenido contactos entre Irán y los países europeos sobre este tema, junto con las rondas de conversaciones celebradas entre Irán y Estados Unidos antes del ataque israelí y estadounidense contra el programa nuclear iraní el pasado junio.
La exigencia de los europeos coincidía con la de los estadounidenses: que Irán renuncie al enriquecimiento de uranio en su territorio.
En los contactos iniciales, Teherán amenazó con tomar severas represalias si se activaba el mecanismo de restitución [de sanciones], incluyendo amenazas de enriquecer uranio a niveles militares o abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Hoy, tras el duro golpe a su programa nuclear, Irán tiene pocas herramientas.
En los últimos días, Teherán ha planteado la idea de cerrar selectivamente el Estrecho de Ormuz a los buques de Estados Unidos y de los tres países europeos, una medida que podría impulsar el precio del petróleo, lo que, según la evaluación de Teherán, generaría preocupación en Estados Unidos.
De cara a la fecha límite establecida para Irán a finales de mes, el ministro de Relaciones Exteriores iraní mantiene intensos contactos.
En conversaciones recientes, los europeos expresaron su disposición a extender seis meses el plazo para la activación del mecanismo de restitución, con la condición de que Irán reanude las negociaciones con Washington y permita las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
En esta etapa, Irán se niega a apoyar una extensión del plazo de reimplantación y exige su vencimiento, al tiempo que afirma que los europeos carecen de la autoridad legal y moral (dado su apoyo al ataque militar israelí-estadounidense) para activarlo.
Mientras tanto, Irán cuenta con el apoyo de Rusia y China.
De hecho, ambos se han alineado con Teherán en declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores ruso y del representante ruso ante el OIEA, expresando un claro apoyo a Irán.
China incluso presentó una carta al Consejo de Seguridad de la ONU oponiéndose a la medida y advirtiendo que la renovación de las sanciones podría tener consecuencias “catastróficas e impredecibles”.
La política iraní está sujeta a una fuerte disputa política entre quienes, a regañadientes, apoyan la suspensión del enriquecimiento y la reanudación del diálogo con Estados Unidos como única vía para prevenir el deterioro de la situación económica de Irán y la inminente amenaza de una nueva confrontación militar con Israel, y los conservadores, liderados por el Líder Supremo Khamenei y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que se niegan a ceder a una exigencia que no estaban dispuestos a aceptar ni siquiera antes de la guerra.
En los próximos días, está previsto que los iraníes y los europeos se reúnan en Viena (26 de agosto) para mantener conversaciones decisivas.
Sin una concesión significativa por parte de Irán, los europeos se verán obligados a avanzar en el proceso de restablecimiento de las sanciones de la ONU, lo que empeorará la situación económica de Irán, socavará las perspectivas de restablecer la supervisión del OIEA sobre las instalaciones nucleares y el material enriquecido, y exacerbará aún más las tensiones militares en la región.
Fuente: INSS – The Institute for National Security Studies
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