De protesta pacífica a estallido de violencia
La convocatoria fue realizada por la organización cristiana de derechas Els Rechts, que había presentado el acto como una movilización pacífica para exigir “menos inmigración, un reparto justo de viviendas y políticas transparentes”.
Más de 1.200 a 1.500 personas se reunieron en el lugar, portando banderas neerlandesas, camisetas con lemas como “fuck antifa” y estandartes de corte ultraderechista. Sin embargo, pronto varios centenares de participantes abandonaron la explanada y bloquearon la autopista cercana, lo que motivó la primera intervención policial con cañones de agua.

Enfrentamientos con la policía
La situación escaló rápidamente: grupos violentos, muchos encapuchados y vestidos de negro, atacaron a los agentes y lanzaron piedras, palos y botellas. Al menos un coche patrulla fue incendiado antes de que la policía sofocara las llamas.
Los disturbios dejaron dos agentes heridos y seis periodistas agredidos. Ante la violencia creciente, el alcalde de La Haya, Jan van Zanen, emitió una orden de emergencia que permitió el uso de gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a los manifestantes, que se dividieron en pequeños grupos en el centro de la ciudad.
Ataque a la sede de D66

Uno de los episodios más graves se produjo cuando manifestantes se dirigieron a la sede nacional del partido progresista y proeuropeo D66. Allí rompieron al menos una decena de ventanas y prendieron fuego a un contenedor frente al edificio.
El líder de la formación, Rob Jetten, denunció que la destrucción “encaja en una tendencia más amplia de intimidación y violencia que son inaceptables en nuestra democracia”.
Símbolos y consignas de extrema derecha
Durante los disturbios se escucharon gritos como “AZC, weg ermee” (“¡Centros de asilo, fuera con ellos!”) y “Wij zijn Nederland” (“¡Nosotros somos Países Bajos!”). También se lanzaron fuegos artificiales y se exhibieron banderas neerlandesas junto a estandartes históricos.
Entre los símbolos observados destacaron la bandera naranja-blanco-azul, vinculada en el pasado al movimiento NSB y hoy reutilizada por grupos de extrema derecha. Además, se vio una bandera con la inscripción “Rip Charlie”, en referencia al activista estadounidense Charlie Kirk, cuya imagen apareció junto a la del político neerlandés Pim Fortuyn, asesinado en 2002.
Reacciones y consecuencias
El alcalde Van Zanen calificó los hechos como “inauditos e indignos de los Países Bajos” y anunció una investigación a gran escala para identificar a los responsables.
Aunque los organizadores habían previsto que la protesta se extendiera hasta las 17:00 horas, el evento fue suspendido antes de lo previsto debido a la violencia.
Los disturbios se producen en plena campaña para las elecciones generales del 29 de octubre, en un contexto de fuerte debate sobre inmigración, vivienda y gestión de centros de asilo tras la caída del gobierno en junio.

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