Iom Kipur y el secreto de la expiación

La clave para liberarse de los malos decretos y el dolor está basado en el perdón.

A todos nos han lastimado, nos han fallado, nos han dañado, nos han robado, nos han traicionado, a tal punto que hemos perdido la fe en aquellos en los que depositamos nuestra confianza; ventajosamente tenemos un libro de instrucciones que nos conduce y nos prepara para una difícil, pero necesaria decisión: El perdón, que es la capacidad de subordinar las fallas y el daño causado y enfocarnos en lo positivo, nos capacita para identificar  el trasfondo de la situación y de esta manera alcanzar a ver la profundidad del alma y el corazón, nos permite realzar las virtudes y bondades y opacar las fallas y defectos.

Desde un punto de vista emocional y psicológico hoy en día podemos entender que, si alguien nos hirió, es porque tal persona fue herida y tal vez inconscientemente está causando un daño y si aquella persona se arrepiente (adam jozer le teshuva) y busca el perdón genuino, debemos olvidar la transgresión y perdonar honestamente. Debemos borrar esa página y empezar a escribir una nueva historia, desde una hoja en blanco.

Algo que ayuda a conseguir perdonar, es el hecho de que, si alguien hirió, es porque después de todo, Hashem lo permitió y probablemente este hecho encierra un objetivo de aprendizaje para mi desarrollo personal y corrección (tikun).

Iom Kipur nos insta a perdonar y nos enseña a mirar la belleza que no es concreta (acciones), sino abstracta (esencia).

También debemos entender que no todo es excusable y es imprescindible entender que, en Iom Kipur, los pecados contra el prójimo, como chismes, calumnias, que dañen el honor, humillaciones y la falta de reparación de todos estos daños, no se perdonan hasta que la persona que cometió la ofensa haya buscado sinceramente el perdón del afectado y haya reparado el daño causado con hechos concretos y no solo palabras. El Día del Perdón puede expiar los pecados entre una persona y Dios, pero el perdón entre personas requiere un esfuerzo activo de pedir disculpas y reconciliación con la persona que fue transgredida.

Tal vez un detalle que nos ayude a perdonar es entender que este ser humano es creación del Eterno y si está presente en esta tierra, es porque Hashem así lo ha decidido y de esta manera mirarlo como un instrumento en el camino, y que si fue creado a imagen y semejanza de D’os, es porque tiene un propósito y lleva dentro de sí, belleza, pureza y divinidad, no precisamente en sus acciones, sino en la enseñanza, experiencia y fortaleza que se desarrolló en mí el hecho de haber atravesado ese dolor con fines de corrección, que me convertirán en la persona que necesito ser para conseguir la perfección y poder estar ante la presencia del Eterno algún día y así ser merecedor del descanso Eterno o del Mundo Venidero.

Únicamente cuando entendamos esta perspectiva y contrastemos las escrituras, junto con las enseñanzas de nuestros sabios judíos, podremos empezar a entender el camino del perdón.

Para ser merecedores del perdón y acercarnos a nuestro Creador en Iom Kipur, debemos recordar que la forma más segura de obtener ese perdón es arrepentirnos y perdonar honestamente a los demás.

Si miramos con misericordia (Rajem) a nuestros hermanos, sin recordar sus acciones hirientes y defectos y nos enfocamos en la belleza de su alma, D’os seguramente nos mirará de la misma forma, con misericordia.

Debemos asegurarnos de mantener nuestra memoria histórica y recordar que el Estado de Israel no comenzó hace 76 años, sino casi hace 20 siglos cuando Tito destruyó el Segundo Templo y obligó al pueblo judío a un exilio de casi 2.000 años.

Durante ese largo tiempo el pueblo judío ha sufrido todo tipo de persecuciones, lo que no le ha restado ni un ápice su identidad ni de amor por una tierra, Eretz Israel, a la que está unido desde que el mundo es mundo.

Desde tiempos milenarios los judíos se han visto en la posición de perdonar las múltiples persecuciones, injusticias y difamaciones que han generado un antisemitismo perverso hasta el día de hoy; el pueblo judío tiene la capacidad de perdonar, para alcanzar la liberación, la purificación y la renovación que nos permita ser merecedores de buenos decretos, pero tengamos presente también que Israel tiene el legítimo derecho de defenderse y recordémonos que perdonar no es olvidar.

Iom Kipur es perdón, pero también memoria, perdonar no implica justificar el daño, sobre todo de aquellos enemigos que nos rodean y que han volcado su existencia en hacer daño o exterminar al pueblo judío, el perdón también necesita ser mutuo y significa experiencia, transformación y valentía, la memoria nos capacita para fortalecernos en perdón, pero también en legítima defensa a la vida.

Que en este año 5786, Iom Kipur nos brinde “un buen sello final” y que seamos inscriptos favorablemente en el “Libro de la Vida” por un año venidero de amor, alegrías, prosperidad, salud, sustento (parnasá) y paz (shalom).

Karla Gaona
Periodista ecuatoriana en Israel.

La entrada Iom Kipur y el secreto de la expiación se publicó primero en Aurora Israel Noticias en Español.