Por Yoel Guzansky
Arabia Saudita y Francia lideraron la iniciativa de la Asamblea General de la ONU de la semana pasada para promover el reconocimiento de un Estado palestino.
Ambos países están profundizando su colaboración, más allá del tema palestino, de maneras que benefician sus intereses comunes.
Su acción diplomática conjunta sobre la cuestión palestina demuestra la estrecha coordinación entre ellos; su éxito podría animarlos a ampliar su participación en otros ámbitos relevantes para Israel.
El origen del acercamiento entre Riad y París se remonta al reconocimiento, hace más de una década, por parte de Francia, del papel central de Arabia Saudita en la región y del potencial económico y estratégico del reino y sus vecinos productores de petróleo.
Desde la elección de Emmanuel Macron en 2017, esta tendencia se ha profundizado, y los lazos se han estrechado especialmente después de 2021, debido a que Macron fue uno de los pocos líderes occidentales dispuestos a reunirse con Mohammed bin Salman tras el asesinato de Khashoggi, lo que abrió la puerta a la cooperación política y práctica.
Desde entonces, las visitas recíprocas y las declaraciones de una «visión común para la estabilidad regional» se han acompañado de una mayor cooperación en materia de seguridad (ventas de armas, formación, coordinación de inteligencia) y de un diálogo más intenso sobre diversos temas regionales.
Un paso importante se dio en 2024 con la publicación de una hoja de ruta para la asociación estratégica y la firma de un memorando de entendimiento para establecer el Consejo de Asociación Estratégica, que proporciona un marco integral para profundizar las relaciones más allá del sector energético.
París subraya una cierta independencia de las posturas de Washington, especialmente en el tema nuclear iraní, y Riad lo percibe como un socio pragmático menos sensible a los temas de derechos humanos.
Otra ventaja para Arabia Saudita es la ausencia de exigencias francesas para limitar sus relaciones con China, exigencias que sí acompañan a sus relaciones con Estados Unidos.
En el ámbito económico, la «Visión 2030» de Arabia Saudita crea amplias oportunidades de cooperación con empresas e instituciones francesas en energías renovables, turismo, transporte y tecnología.
En julio de 2025, se firmó en París un acuerdo para fortalecer la colaboración en ciberseguridad, lucha contra el terrorismo y prevención de la delincuencia, un paso vinculado a los preparativos sauditas para la Expo 2030 y el Mundial de 2034.
En un contexto más amplio, Riad aprovecha su cercanía con París para señalar a Washington que tiene alternativas, con el objetivo de lograr mayor flexibilidad por parte de Estados Unidos.
El eje Riad-París se fundamenta, por lo tanto, en la coincidencia de intereses en materia de seguridad, economía y política, en un diálogo político fluido y en la disposición mutua a mostrar flexibilidad.
Aunque esta colaboración tenga aún ciertos límites, la tendencia general apunta a un fortalecimiento y ampliación de la misma.
Fuente: INSS – The Institute for National Security Studies
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