Hace un poco más de un año, en mi columna “Buscando respuestas”, señalé que finalizado el conflicto en Gaza, se debía realizar una investigación seria, objetiva y pública, sobre el porqué, el cómo y quienes son responsables, en los estamentos israelíes, por acción u omisión, que ocurriera el ataque del 7 de octubre del 2023, y a dos años de esta nefasta fecha, el New York Times, la semana pasada, publicó un informe que indicaba sobre un documento hallado en un bunker subterráneo, que consta de seis páginas, escrito en árabe y fechado en el mes de agosto del año 2022, autoría del eliminado líder del ala militar de la organización político terrorista palestina Hamas, Yahya Sinwar, con instrucciones de eliminar no sólo a soldados de las FDI, sino también a civiles, como así también destruir e incendiar barrios y kibutz, y documentar fílmicamente estos aberrantes actos, para causar miedo y desestabilizar al Estado de Israel, y esto es lo que me lleva, a abordar ciertas circunstancias, del pasado y del presente reciente, con muchos puntos en común.
Veamos, de aquel pasado, la victoria de la Guerra de los Seis Días, 1967, modificó el paradigma estratégico militar de las FDI, que centró esfuerzos y presupuestos en potenciar el poder aéreo y en el de blindados, en detrimento de las unidades de infantería y artillería, y esa decisión se pagó seis años después, en la Guerra de Iom Kippur, por su parte, en el presente reciente, con una infraestructura en los sectores de Seguridad e Inteligencia, de las mejores y más eficientes del mundo, que cuenta con tecnología de punta en espionaje electrónico, con acceso a todas las redes y telefonía del cualquier tipo, con vigilancia por drones y satelital, que posibilitan monitorear en tiempo real cuanto pudiera acontecer en Gaza, se puso en un segundo plano el factor humano, como ser los informes de la Unidad femenina a cargo de las torres de vigilancia fronteriza, o documentos encontrados mucho antes del 7/10, incluso los elementos aportados por informantes y detenidos.
Por el caso, la mencionada Unidad femenina de las FDI, destinada a la vigilancia desde las torres ubicadas en la frontera, que tienen un campo visual de unos 20 km al interior de la Franja de Gaza, informaron en tiempo y forma a sus superiores, antes del 7/10, sobre el incremento de actividades inusuales en la Franja, como ser prácticas de combate a pleno día, realizadas en instalaciones militares ubicadas a 2,5 Km de la frontera, las que se levantaron halla por el 2018, pero hay más, también informaron sobre simulacros de toma de puestos de observación, de drones sobrevolando a 300 m del muro fronterizo, y aún más graves, las torres ubicadas hacia el sur, informaron del uso de parapentes y de topadoras derribando obstáculos similares a vallas o rompiendo muros, y sin embargo, sus mandos subestimaron esta valiosa información.
Pero la cosa no queda ahí, también se subestimaron antecedentes documentados, por ejemplo, en el 2014, durante la Operación Margen Protector, el área de Inteligencia de las FDI, tomó conocimiento por medio de interceptaciones electrónicas, imágenes satelitales e incluso de sus informantes y de elementos de Hamas prisioneros, de un Plan de Ataque Sorpresa, empleando a cientos de combatientes yihadistas, con el objetivo de causar el máximo posible de daños y bajas militares y civiles, incluso Mohamad Kadara, un alto operativo de Hamas, reconoció que ya en el 2010, se seleccionaron a más de una docena de milicianos, que se entrenaron en el uso de parapentes en Malasia, mientras otros hicieron lo propio en incursiones anfibias, y si vemos lo ocurrido durante el 7/10, la incursión en parapentes tuvieron éxito, mientras que las anfibias fueron frustradas por el accionar de los Comandos Navales Shayetet 13.
Y continuo, en el 2022, la Unidad 8200 de la Inteligencia Militar, redactó un Informe de 40 páginas, denominado “Murallas de Jericó”, en el cual advertía y detallaba, como se desarrollaría un ataque importante de Hamas, tanto por aire como terrestre, similar a lo que ocurrió el 7/10, lo que muestra que para el 2023, la Inteligencia israelí conocía los planes y los vectores de ataque, que Hamas tenía planificados, por su parte, en lo que hace a los “Informantes gazatíes”, la pregunta es, ¿Qué pasó con ellos?, hay dos respuestas posibles y probables, la primera es que el temor a ser descubiertos y las represalias hacia sus familias, los llevó a no informar, la segunda es, que tomaron conocimiento de la materialización del ataque, cuando ya se encontraban dentro de los túneles o rodeados de otros combatientes y entonces, cualquier comunicación fue imposible.
El sobreestimar el factor tecnológico sobre el factor humano, descartando incluso la documentación hallada y el Informe “Murallas de Jericó”, enfocando la seguridad a los ataques con misiles y cohetes, y algún que otro, llevado de manera individual o en pequeños grupos, y el no dar crédito a un ataque de grandes dimensiones, condicionó también a los pobladores de los kibutz, que estaban capacitados a aplicar un protocolo para ataques aéreos, pero no a uno terrestre de tal envergadura, y las habitaciones de seguridad y sótanos, en muchos casos, se convirtieron en trampas mortales, a lo que se suma, que los efectivos de las FDI al momento de los ataques del 7/10, apostados en los sectores más críticos, apenas si llegaban a 300, debido a que con la celebración de la festividad de Sucot, las guardias se hallaban reducidas, y eso fue algo que Hamas tuvo en cuenta.
Otra seria falla de inteligencia y contra-inteligencia, fue como agentes encubiertos de Hamas, realizaron tareas en el sector de la construcción y en el agrícola, sin ser detectados, y que se valieron de las características propias de esos sectores, para ir rotando, según necesidades laborales, lo que les permitió observar, escuchar, fotografiar y hasta filmar, por el caso, en trabajos de construcción cercanos a estaciones de la policía o unidades de las FDI, o hacer lo propio en tareas agrícolas dentro de kibutz, información que le fue de utilidad para la organización terrorista palestina, y demuestra que se subestimó su capacidad y estructura de inteligencia.
Esto me recuerda, que en agosto de 1973, el entonces Ministro de Defensa, el Gral. Moshe Dayan, declaró: “…nuestra superioridad militar es el doble resultado de la debilidad árabe y de nuestra fuerza.”, y este pecado de soberbia, fue reconocido por la 1er. ministra Golda Meir tras el final del conflicto de Iom Kippur, quién dijo en un verdadero acto de sincericidio, “…subestimé la fuerza del enemigo y sobreestimé nuestra propia fuerza.”, y a lo que podría agregar, como también jugo negativamente la antipatía que había entre el Director del Mossad, Zvi Zamir, y el Jefe de AMAN, la Inteligencia Militar, el Gral. Eli Zeira, pues mientras el primero respaldó a sus agentes en Damasco, Siria, que informaban que el retiro de funcionario soviéticos obedecía a un posible y probable ataque sirio, el segundo, le restó credibilidad a esa información, y ese informe clasificado de “Ultrasecreto y Urgente”, que estuvo disponible 14 horas antes del ataque egipcio y sirio, llegó a manos de la 1er. ministro Meir, de Moshe Dayan y del Gral. David Eleazar, Jefe del Estado Mayor, pocas horas del inicio del conflicto, un retraso inadmisible, y que durante la investigación de la Comisión presidida por el titular del Tribunal Supremo de Justicia, el Juez Shimon Agranat, el Gral. Zeira, reconoció haber cometido el peor error de su vida al subestimar aquel informe, algo similar a lo que pasó con el Informe “Murallas de Jericó” y el de la Unidad femenina de las torres de vigilancia, y aún peor, porque había documentos secuestrados en el 2014, que demuestran que Hamas, estaba preparando un ataque de envergadura.
Este lunes ppdo., Israel y el pueblo judío de la Diáspora, ha vivido la emoción y la alegría del retorno de 20 rehenes sobrevivientes, entre ellos, tres argentinos, pero también, le ha seguido, la tristeza de las familias de quienes recibirán los cuerpos de seres queridos asesinados en el cautiverio en Gaza, por otro lado, hemos escuchado el discurso del presidente de los EE.UU., Donald Trump, ante la Knesset –parlamento israelí-, y a mi humilde entender, fue una pléyade de aspiraciones y propuestas de paz, a veces difícil de concretar, en un vecindario tan conflictivo como es el Medio Oriente, pero no pequemos de ingenuos y seamos cautos, detrás de las palabras del presidente Trump, el objetivo geopolítico y geoeconómico de Washington, es establecer una “Pax Americana” en la región, que le permita afrontar el desafío, en el escenario global, que representa China, y en esa línea, se debe entender la importancia de la Conferencia en Sharm el Sheij, al que asistierón líderes, presidentes y ministros de RR.EE., de las principales potencias occidentales, de países árabes y musulmanes, con la excepción de Líbano, Argelia, Marruecos y Yemen, pero si lo hizo Mahmmud Abbas, presidente de la ANP, e incluso estuvo presente, el impresentable del Sec. Gral. de la ONU, Antonio Guterres, pero a la que no concurrió el 1er. ministro Bibi Netanyahu, quién si bien adujo que su ausencia se debía a la celebración de Simjá Torah, se conoce que en primera instancia, el presidente egipcio Abdelfatah Al Sisi, no había cursado la invitación al premier israelí, y que lo hizo luego que el presidente Trump se lo solicitara, pero también se conoció, que algunos mandatarios árabes y en particular, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, presionaron para que Netanyahu no asistiera a la conferencia, lo que expone que la paz aún está lejos, hoy por hoy sólo tenemos un Alto al Fuego, y el intercambio de rehenes sobrevivientes y los cuerpos de los asesinados, por casi dos mil palestinos, algunos cumpliendo condena y otros apresados tras el 7/10.
Hasta el momento, el único documento firmado por las partes en conflicto, el Estado de Israel y la organización terrorista palestina Hamas, es la 1ra. fase del Plan de Paz, titulado “Pasos de implementación de la propuesta del presidente Trump para un fin integral de la guerra en Gaza”, rubricado el pasado 9 de octubre, en Sharm el Sheij, Egipto, país garante junto al Emirato de Qatar, Turquía y los EE.UU., en cuanto a lo signado en la citada ciudad egipcia, el pasado lunes 13 de este mes, a mi entender, más que un Acuerdo, es una Declaración de Compromiso para la Paz, firmada por los mandatarios asistentes, un documento de mucha vaguedad, pues hay varios interrogantes que aún no fueron respondidos, por ejemplo, el desarme de Hamas y otros grupos yihadistas palestinos, o como se desarrollará el proceso del gobierno de transición en Gaza, o que pasará en el gobierno de coalición y la sociedad israelí, tras la ratificación hecha por el presidente Trump, en su discurso en la Knesset, de una Cisjordania palestina, sin decir expresamente la coexistencia de dos Estados, lo que socaba la visión de los partidos israelíes ultranacionalistas, lo que implica, que queda mucho por delante, entre otras cosas para Israel, la conformación de una Comisión Investigadora, independiente e imparcial, presidida por el máximo magistrado del Supremo Tribunal de Justicia de Israel, de forma análoga a la Comisión Agranat de 1973, que determine el grado de responsabilidad y los responsables, tanto en el sector político, diplomático, militar e inteligencia, de la masacre del 7 de octubre del 2023, incluido el 1er. ministro Netanyahu. Mientras tanto en la Franja de Gaza, los gazatíes retornan poco a poco, pero también se suceden enfrentamientos entre milicianos de Hamas y elementos de clanes rivales, que ya ha dejado más de treinta muertos, en particular, las fuerzas de la organización terrorista palestina han puesto su objetivo, en los miembros de la facción Al Majayda, liderada por Yasser Abu Shabab, que ha entablado contactos con el gobierno israelí, mostrándose colaborativo en la lucha contra Hamas y otros grupos yihadistas palestinos, lo que nos muestra lo difícil que será alcanzar una gobernanza gazatí, y la complejidad para implementar las etapas siguientes del Plan Trump, a lo que debemos sumar la reconstrucción de Gaza, que se estima tardará unos tres años y demandaría un monto de más de U$S 60.000 millones, y en ese tiempo, también aliviar la cuestión humanitaria.
Finalizando la columna de hoy, además de mis habituales reflexiones, voy a expresar mis sentimientos encontrados, pues siento felicidad por el regreso de los rehenes sobrevivientes, por sus familias que estuvieron sumergidas en la angustia 737 días, pero también, comparto el dolor de quienes han perdido a sus seres queridos, de Bendita Memoria, al igual por los jaialim y jaialot que dieron sus vidas por nuestro querido Israel, mi reconocimiento y deseos de recuperación a los miles de heridos, y el agradecimiento a las FDI, a la Policía Nacional, al Cuerpo de Bomberos, a los médicos y enfermeras, a todos los que han defendido a Medinat Israel, y dicho esto, mis reflexiones son las siguientes: 1) debemos ser cautos en cuanto y como alcanzar realmente la paz, que conlleve una reconfiguración geopolítica y geoeconómica de Medio Oriente, 2) coincido en un todo, con la visión del Profesor Ely Karmon, de la Universidad Reichman de Herzliya, Israel, quien señaló que las fases que vienen serán difíciles, ya que la realidad es mucho más compleja y con desafíos regionales, y que se abre un nuevo escenario que exige de mucho pragmatismo y 3) Israel, a partir de su sociedad debe superar el deterioro institucional y la crisis que ha rasgado su tejido social, es necesaria una profunda y objetiva investigación, como lo fue la realizada por la Comisión Agranat, tras la Guerra del Iom Kippur, que esclarezca sobre responsabilidades y responsables, en los ámbitos político, militar y de inteligencia, de no haber ejecutado las medidas necesarias para prevenir la masacre del 7 de octubre del 2023, y es por eso mi frase para terminar es la ya conocida de la Torah, del Libro de Deuteronomio o Devarim, “Tzedek, tzedek, tirdof” “Justicia, Justicia, perseguirás”.-
