Por Yaakov Lappin
La revolución siria de diciembre de 2024, que llevó al poder a los rebeldes sunitas liderados por Ahmed al Sharaa, también generó un cambio fundamental en el equilibrio de poder regional. El eje chií-iraní, que gozaba de un amplio control en Siria, ha sido reemplazado por fuerzas sunitas con una fuerte presencia de elementos islamistas-yihadistas.
El vacío creado tras la caída del régimen de Assad y la retirada de sus aliados, Rusia y el eje chií-iraní, del escenario sirio, fue aprovechado por la Turquía sunita, que rápidamente se convirtió en el actor central en la configuración del nuevo ejército sirio. Turquía se está consolidando como el principal aliado del régimen de al Sharaa, al tiempo que fortalece su nuevo ejército mediante entrenamiento profesional y el suministro de armas y equipo militar, para que pueda establecer su control sobre el país.
Esta es una maniobra estratégica turca para fortalecer la alianza entre el Estado sunita y Damasco, diseñada para proyectar el poder de Turquía, la agenda neootomana e islamista del presidente turco Erdoğan, y para construir una capacidad militar siria que pueda activarse contra objetivos designados por Ankara, incluyendo objetivos internos como las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) kurdas.
Recientemente, el portavoz del Ministerio de Defensa turco, el contralmirante Zeki Aktürk, comentó sobre el proceso diplomático destinado a integrar las FDS en las instituciones estatales sirias. El portavoz afirmó que Ankara está siguiendo con mucha atención los contactos entre Damasco y las FDS y aclaró que Turquía considera a esta organización como una filial del PKK y, por lo tanto, vigila de cerca cualquier intento de legitimarla políticamente o integrarla en el ejército sirio.
La cuestión de si esta fuerza se utilizará contra un rival externo, con Israel a la cabeza, sigue abierta. El proceso de desarrollo de la fuerza militar siria depende en gran medida de la asistencia turca, que incluye capacitación profesional, apoyo técnico y la transferencia de armamento avanzado de fabricación turca.
Un pilar importante de esta cooperación es el acuerdo de seguridad firmado entre Siria y Turquía en agosto de 2025, que profundiza el control político y de seguridad de Turquía sobre Siria y la dependencia de Siria de Ankara. Según el acuerdo, Turquía suministrará a Siria municiones y herramientas logísticas.
Desde la perspectiva israelí, esta nueva realidad plantea un desafío a largo plazo. Las armas turcas operadas por las fuerzas del régimen de Al Sharaa podrían volverse contra Israel. La influencia turca en el ejército sirio podría llevar al uso independiente de estas armas por parte de Siria contra Israel en el futuro. Además, el mapa del conflicto en Siria ha cambiado radicalmente: el ejército sirio ahora es un activo de un eje rival de Irán, lo que también crea oportunidades para debilitarlo aún más.
Canales de apoyo turcos: capacitación, logística y armamento
La asistencia turca al ejército sirio se manifiesta en diversos aspectos integrales, destinados a desarrollar la capacidad de combate del ejército sirio. El acuerdo de cooperación militar, firmado entre el ministro de Defensa turco, Yaşar Güler, y su homólogo sirio, Murhaf Abu Qasra, en agosto de 2025, tiene como objetivo desarrollar el ejército sirio, fortalecer sus capacidades y rehabilitar completamente el sistema de seguridad, a la vez que entrenar a sus soldados según “criterios internacionales”, según la agencia oficial de noticias árabe siria, SANA.
Como parte de esta iniciativa, una fuente del Ministerio de Defensa sirio confirmó al periódico pro-qatarí “Al Araby Al Jadeed” que cientos de soldados y oficiales del ejército sirio y de los aparatos de seguridad interna sirios se están entrenando en Turquía.
Esta capacitación se centra en cuestiones de “gestión y organización”, así como en el uso de armas y sistemas militares específicos. Según el informe, delegaciones técnicas turcas visitaron Siria en agosto de 2025 para evaluar las necesidades del ejército. Para implementar el programa de entrenamiento, Turquía comenzó a impartir instrucción formal a las fuerzas sirias, especialmente en el ámbito de la defensa aérea, utilizando sistemas de fabricación turca. Por ejemplo, se documentó que oficiales del ejército sirio recibían entrenamiento de altos mandos del ejército turco en un sistema antiaéreo remolcado de 35 mm fabricado por la empresa turca Aselsan en una base de Gaziantep.
El uso de este equipo turco pretende reducir la dependencia siria del equipo ruso e integrar las doctrinas turcas en el ejército sirio.
Desarrollo y multiplicación de fuerzas
El nuevo ejército sirio está siendo construido activamente por el gobierno de al Sharaa, con un número estimado actualmente de unos 100.000 soldados, la mayoría de los cuales están compuestos por excombatientes de milicias rebeldes. Se estima que el número de reclutas se duplicará, alcanzando los 200.000 soldados. Este proceso se lleva a cabo en paralelo con la apertura de oficinas de reclutamiento por parte del Ministerio de Defensa sirio en todo el país, excepto en zonas minoritarias como la drusa al Suwayda, y en el noreste de Siria, en las zonas kurdas.
El apoyo turco no se limita a las fuerzas terrestres y la defensa aérea. El 25 de septiembre, una delegación de la Armada siria, encabezada por Muhammad al Saud, visitó el cuartel general de la Armada turca en la provincia de Kocaeli y recorrió la fragata turca TCG KEMALREIS.
Un día antes, la delegación se reunió con el comandante de la Armada turca en Ankara para conversar sobre el desarrollo de mecanismos de coordinación y cooperación a largo plazo en el ámbito de la defensa marítima. Además, Turquía ha enviado sistemas avanzados de navegación y control para el espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de Damasco, incluyendo sistemas automáticos de aterrizaje por instrumentos (ILS) y radares. Si bien las autoridades turcas presentan esta asistencia como “ayuda civil”, mejora directamente la continuidad operativa y logística de Siria, fortaleciendo así su capacidad militar para recibir ayuda y operar su poder aéreo en caso de emergencia.
El componente más preocupante para Israel son los informes sobre la transferencia de armas turcas avanzadas a territorio sirio. El 8 de septiembre de 2025, un ataque aéreo aparentemente tuvo como objetivo un almacén (o varios almacenes) en la antigua base de la escuela de defensa aérea, al sur de Homs.
Según diversos informes, este depósito contenía misiles y sistemas de defensa aérea turcos que fueron transferidos al lugar, aunque esta información no ha sido verificada. Estas municiones se consideran sistemas avanzados que representan una amenaza para la libertad de acción operativa de Israel. Otro informe indicó que el ataque israelí en la zona de Homs tenía en realidad como objetivo depósitos de armas de fabricación turca.

En agosto, se informó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una operación aérea y de comando en al Kiswah, cerca de Damasco, para desmantelar el equipo de espionaje turco. Según un informe del periódico sirio Al Hadath, un funcionario israelí advirtió que al Sharaa está “jugando con fuego” y “recibiendo órdenes de Turquía”.
Además, en abril de este año se informó que Turquía planeaba desplegar sus propios sistemas de defensa aérea, de los tipos HISAR-A y HISAR-O, en la base aérea T-4, en el centro de Siria. Estos sistemas se consideran importantes y representan una amenaza directa para los vehículos aéreos no tripulados (VAN), helicópteros y aviones de combate como los F-16 y F-15 que vuelan a baja altitud.
Ese mismo mes, varios informes hicieron referencia a la intención de Turquía de desplegar el sistema de defensa aérea S-400, adquirido a Rusia, en la base T-4 y otras bases cerca de Homs y Palmira. Tal medida podría haber proporcionado un paraguas defensivo de largo alcance sobre el centro de Siria y constituye un desafío estratégico.
Israel ha dejado claro que no tolerará bases turcas cerca de su frontera y se ha comprometido a impedir que Ankara se afiance militarmente en Siria, en parte debido a la preocupación por el suministro de armas a elementos yihadistas suníes en Siria. El ministro de Relaciones Exteriores turco, Hakan Fidan, intentó restar importancia a las fricciones, pero criticó las acciones israelíes y advirtió que ponen en peligro la estabilidad de la región.
¿Los kurdos en la mira?
El entrenamiento formal del ejército sirio por parte de Turquía establece la alineación estratégica entre el régimen sunita de Al Sharaa en Damasco y su principal apoyo estatal. Esta medida pretende fortalecer al ejército sirio también contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) kurdas. La tensión entre el nuevo ejército sirio y las FDS, la milicia kurda respaldada por Estados Unidos, es constantemente alta, a pesar de un supuesto acuerdo para integrar las FDS en las fuerzas del nuevo régimen. Se producen enfrentamientos locales entre las fuerzas del régimen de Al Sharaa y las FDS semanalmente.
Los motivos de Turquía
El Dr. Hay Eytan Cohen Yanarocak, investigador principal sobre Turquía en el Centro Dayan de la Universidad de Tel Aviv y el Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén, analizó los motivos y las líneas de acción de Turquía en la nueva Siria.
Según Yanarocak, desde la caída del régimen de Assad, Turquía ha llenado el vacío creado por la retirada de Rusia e Irán, convirtiéndose en aliado del régimen de Al Sharaa y proporcionándole “toda la infraestructura y la logística, además de brindarle una gran ayuda para que pueda integrarse diplomáticamente con el mundo exterior”.
Sin embargo, su implicación no se limita al plano diplomático. Turquía está interesada en estar presente en Siria mediante el “poder duro”.
Para lograrlo, según Yanarocak, Ankara quiere “convertir al ejército sirio en el brazo extendido de Turquía en la región”. Esta intención se expresa a través del entrenamiento, que el ejército sirio no puede rechazar, ya que “el ejército turco opera según la doctrina de combate de la OTAN” y los turcos incluso están dispuestos a “suministrar armas, municiones y municiones, incluyendo sus vehículos aéreos no tripulados, a Siria”.
Una vez que el estado sirio se estabilice, Turquía podrá convertir a Siria “en un cliente permanente de la industria de defensa turca”, según Yanarocak. Ankara ve a Israel como “una amenaza para Turquía, a pesar de que no creemos que representemos una amenaza”, afirmó el experto en Turquía.
Conclusión
La asistencia turca a la construcción del nuevo ejército sirio no es solo apoyo logístico, sino una estrategia para establecer una nueva alianza regional y una posible amenaza militar:
1. Formación de una nueva alianza: La construcción del nuevo estado sirio se está llevando a cabo con la asistencia militar y técnica directa de Turquía, lo que fortalece una nueva alianza regional sunita hostil al eje iraní.
2. Cambio en el equilibrio del poder aéreo: El intento de transferir los sistemas turcos de defensa aérea (HISAR) y los sistemas antiaéreos mejorados busca hacer que Israel reconsidere su libertad de acción aérea.
3. Un mapa de conflicto fragmentado: Siria sigue siendo un campo de batalla con múltiples actores. El conflicto en curso entre las fuerzas del régimen de Al Sharaa, respaldadas por Turquía, y las Fuerzas de Defensa de Siria (FDS), respaldadas por Estados Unidos, constituye un frente secundario significativo junto con la lucha principal contra los restos de las fuerzas iraníes.
4. Desafíos a la política de Israel: Junto con el colapso de la influencia iraní, es difícil obviar la posibilidad de un futuro enfrentamiento entre el nuevo eje islamista sirio-turco e Israel. Este es un riesgo real a largo plazo que requiere la correspondiente preparación israelí. ¿Ha comenzado Israel a prepararse para esto? No estamos seguros.
Fuente: Alma – Research and Education Center
La entrada ¿Un nuevo eje sunita-islamista? El rol de Turquía en el desarrollo de las fuerzas armadas sirias se publicó primero en Aurora Israel Noticias en Español.
