En una entrevista íntima y a la vez cargada de definiciones firmes, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado volvió a poner en el centro de la escena las irregularidades que marcaron la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman, de cuyo asesinato se cumplen ya más de once años. En una fecha especialmente sensible —el que sería el cumpleaños número 62 del fiscal—, la magistrada recordó la figura de quien fuera su expareja y padre de sus hijas Iara y Kala, y cuestionó con dureza a quienes intervinieron desde el primer momento para el encubrimiento del asesinato y entorpecimiento de la justicia.
Arroyo Salgado confirmó que el fiscal Eduardo Taiano solicitó la indagatoria de la ex fiscal Viviana Fein, a quien la familia había recusado apenas iniciada la investigación. “Para ser realistas, yo hablaría en términos de complicidad”, afirmó al analizar la actuación de Fein y de los jueces intervinientes. Según relató, desde el primer día la fiscal “se posicionó públicamente en la hipótesis de suicidio” y llegó a expresar que “lamentablemente no se habían encontrado restos de pólvora en las manos de Nisman”, frase que incluso generó dolor en el entorno familiar: “Una de mis hijas me dijo: ‘¿Qué quiere, que papá se haya suicidado?’”.
La jueza también apuntó contra los magistrados que avalaron a Fein, entre ellos el juez Campos y la jueza Palmaghini, quienes rechazaron los planteos de recusación. “Esto demuestra el desamparo que tenemos las víctimas y que lamentablemente continúa”, advirtió. Recordó que la familia debió sostener la querella sin abogados particulares y con la asistencia de la defensa pública, en un contexto donde—según afirmó—“la justicia no pudo garantizar una investigación independiente a tiempo”.
Otro de los ejes de la conversación fue la presencia del entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni, en el departamento de Le Parc el día del hallazgo del cuerpo. Arroyo Salgado remarcó que “nunca se explicó qué hacía allí, por qué llegó de esa manera o qué retiró del lugar”, y sostuvo que ese episodio se suma a una serie de irregularidades que entorpecieron el esclarecimiento del hecho.
La jueza se refirió además al juicio oral pendiente por la denuncia que Nisman presentó sobre el presunto encubrimiento del atentado a la AMIA a través del memorándum con Irán. “Pasó un año desde que la Corte ordenó que la causa fuera a juicio oral y todavía no sabemos cuándo empieza”, lamentó. El proceso judicial reviste suma importancia, tanto para la Argentina como para la comunidad internacional: “El mensaje que subyace es lo que le puede pasar al fiscal o al juez que se anime a investigar al poder de turno”.
En el tramo final, Arroyo Salgado dejó una reflexión profunda sobre el impacto humano detrás del crimen. Habló del camino recorrido por sus hijas, de los logros y los momentos donde la ausencia de su padre se vuelve más visible. “Cada vez que llegan estas fechas, la pérdida se siente más. Pero también es la oportunidad para celebrar que pudimos seguir adelante pese a la ausencia”, expresó.
Con serenidad, aseguró no guardar resentimiento hacia quienes la hostigaron a ella y a su familia en los años posteriores al asesinato: “No tengo rencor ni ansias de venganza. Cada uno sabe lo que hizo y la justicia Divina llega siempre”. Y cerró con un mensaje dirigido a todas las familias atravesadas por la violencia y la impunidad: “No bajen los brazos nunca en la búsqueda de verdad y justicia. Tarde o temprano, llega”.
Escuche la entrevista completa.
“Me enamoró la inteligencia de Alberto” – Sandra Arroyo Salgado
Procesaron a dos personas por espiar a Stiuso y a la jueza Arroyo Salgado el día que murió Nisman
Las víctimas se encuentran solas y desamparadas – Sandra Arroyo Salgado
