Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, explica las razones de por qué han presentado una denuncia por incitación al odio contra la plataforma Barcelonaz, un colectivo que se define como «grupo de estudiantes, profesores y universitarios» que difunden un «mapa de la economía sionista» en Barcelona y Cataluña.
El desarrollo del discurso de odio antisemita o, en otros términos, de la agitación y propaganda, junto a la proliferación de actitudes, conductas y manifestaciones delictivas a nivel internacional, incluida España, es toda una evidencia.
En verdad, siempre hubo estas prácticas de antisemitismo, pero en los últimos años y con un carácter global, se evidenció de manera más notoria, a partir del 7 de octubre, cuando Hamas y la Yihad Islámica cometieron la masacre terrorista en Israel, un crimen de lesa humanidad, antisemita.
Ese mismo día, altos cargos políticos en diversos países, incluida España, legitimaban como “resistencia” un crimen organizado en un ataque por tierra, mar y aire que acabó con la vida de casi 1.300 personas, en su mayoría civiles (numerosos ancianos, mujeres y niños), generó más de 4.500 heridos, secuestraron a 251 personas, muchos en kibutz y en un festival pacifista, y aterrorizaron a todo un país con el lanzamiento de 5.000 cohetes (según Hamas).
Ese mismo día, 7 de octubre, se convocaron, sincronizadamente, más de 2.500 manifestaciones de apoyo a nivel internacional, incluidas las de España, a esa “resistencia”, donde se llamaba a detener el “genocidio”, sin que aún se hubiera producido ninguna respuesta militar de Israel, que comenzaría más de dos semanas más tarde. Y, en efecto, hubo legitimación o silencio de una acción sádica y deshumanizada, a lo que un grupo de prestigiosos juristas internacionales, meses más tarde, calificó de kinocidio.
EL EPICENTRO
La campaña global antisemita se lanzaba situando como epicentro de la misma y nuevo paradigma el mensaje “Israel genocida”, que era acompañado de la reivindicación de eliminar a este país del mapa, popularizando la consigna de Hamas “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”, eslogan prohibido en diferentes países.
Más allá del debate sobre la guerra, hay que llamar la atención sobre la derivada antisemita.
No solo se busca deslegitimar la existencia de Israel, abriendo la puerta a su exterminio, sino que se extiende la culpabilidad a toda la comunidad judía mundial por complicidad con el supuesto “genocidio” y, con ella, a toda persona o entidad que mantuviere relación con ella o con Israel, o simplemente fuera crítica con esa calificación jurídica carente de apoyo en resolución judicial alguna, ni siquiera adoptada tal calificación por el Tribunal Penal Internacional, que se expresó en términos de crímenes de guerra y lesa humanidad, significando a Netanyahu y a su ministro de Defensa por parte del Gobierno israelí, y a Sinwar y su lugarteniente por parte de Hamas.
La campaña antisemita prosiguió y se agravó a mediados de 2025 a nivel internacional, incluida España, donde altos cargos, medios de comunicación, determinados partidos, sindicatos y ONG calificaron con la consigna “Israel genocida” a todo un país, hecho insólito que nunca sucedió en las democracias, países con Estado de derecho, en casos de genocidio como Camboya o Alemania, entre otros, donde nunca se estigmatizó e incriminó a todo un país.
LA CAMPAÑA EN ESPAÑA
Y llegó el antisemitismo a la Vuelta Ciclista a España y a Eurovisión.
La agitación y propaganda alcanzó una magnitud que provocó hechos violentos y delictivos contra un equipo ciclista mixto relacionado con Israel, con sabotajes, hostilidad antisemita en general, también hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, impidiendo su normal desarrollo y provocando que, a día de hoy, la organización de la Vuelta Ciclista a España haya retirado de su recorrido para 2026 lugares emblemáticos en Asturias, País Vasco, Galicia, Cataluña y Madrid.
Y de esto no se puede “estar orgullosos”, porque estas acciones de “boicot” no solo propician la comisión de delitos y el desarrollo del antisemitismo; es más, no ayudan a la verdadera solidaridad con el pueblo palestino, pues solo benefician a Hamas, quien en más de una ocasión ha felicitado las decisiones del Gobierno español.
La campaña afectó a todo el ciclismo mundial, mostrando que la protesta no fue de solidaridad con el pueblo palestino —eso hubiera sido legítimo, con comportamientos dentro de la legalidad democrática—, sino que fue una auténtica dinámica de acciones antisemitas.
Tras estos graves hechos, continuó el proceso de agitación y propaganda, alcanzando a RTVE tras pedir el veto a Israel y retirándose de Eurovisión al no conseguirlo, en una decisión no compartida en la mayoría de los países europeos ni tampoco en España, donde a todos nos gustaría ver a nuestro país competir, con independencia de los resultados, a veces decepcionantes, sin que perjudique a la solidaridad verdadera con el pueblo palestino y sin caer en las campañas de boicots antisemitas en el ámbito del deporte y la cultura.
De ahí, al Tribunal de la Inquisición antisemita.
«TRIBUNAL POPULAR CONTRA EL GENOCIDIO DE PALESTINA»
Sería a finales de noviembre ante la iniciativa denominada “Tribunal Popular contra el Genocidio de Palestina (TPCGP-25)”, una especie de tribunal de excepción (prohibidos constitucionalmente en España), presentado bajo una supuesta apariencia de legitimidad social, pero que se asemeja a una forma de inquisición de carácter antisemita, al objeto de señalar como «lobby» sionista, estigmatizar a la comunidad judía y a quienes combatimos el antisemitismo, con especial énfasis en rechazar la definición de la IHRA (International Holocaust Remembrance Alliance), adoptada oficialmente por la Unión Europea, 40 países y España en 2020.
Este tribunal ad hoc, realizado en el ámbito de la Universidad Complutense de Madrid, generó protestas del Gobierno de la Comunidad, sin impedir que esta acción se realizara y se evocaran los antiguos libelos antijudíos que históricamente alimentaron el odio y la persecución, propiciando un escenario de legitimación de futuros pogromos, como los recientes episodios de violencia y hostilidad antisemita registrados en entornos deportivos, culturales y sociales en diversos países.
El ámbito universitario no es un espacio para que se haga un simulacro grotesco de un tribunal inquisitorial que incite al odio antisemita.
Ni tuvo nada de espíritu académico ni tampoco jurídico: fue un instrumento de propaganda destinado a revitalizar un movimiento antisemita y antiisraelí, en pleno alto el fuego, al servicio de sus objetivos estratégicos.
Algunas de las organizaciones que aparecieron como participantes habían sido objeto de controversia porque figuran en informes de inteligencia e incluso han sido prohibidas en países como Alemania, entre otros.
El mapa de odio antisemita y la intifada global
Será a finales del año 2025 cuando tendríamos conocimiento de la realización de un denominado “mapa de la economía sionista en Cataluña”, puro odio, ubicado en la plataforma francesa GoGoCarto, que alojó el mapa sin ningún control efectivo, en el que un grupo organizado estigmatiza, señala e incita al odio, identificando a 152 entidades judías e israelíes u otras con vinculación social o comercial directa o indirecta, incluyendo desde colegios judíos, empresas u otras entidades que pudieran tener vínculos con judíos e israelíes.
La noticia ha generado una gran alarma, preocupación e impacto emocional, al retrotraer a toda persona con memoria histórica, recordando lo que realizaban las organizaciones nazis a finales de los años 30, especialmente en la Alemania del régimen hitleriano: un mapa que es público, interactivo y colaborativo, en el que invitan a los usuarios a donar y a añadir nuevos establecimientos “sionistas”, según los criterios fijados por los propios creadores del sitio web.
Los hechos descritos están realizados por una presunta organización, como se puede observar en las imágenes que difunden y que se auto atribuyen como grupo organizado, donde se definen como “grupo de investigación independiente y colaborativo de estudiantes, profesores y periodistas, que están haciendo un mapa de la ‘economía sionista’ en Barcelona, ya sea industria armamentística, tecnología, turismo, energía, inmobiliarias, gastronomía y educación, etc.… Un grupo de investigación independiente, descentralizado y colaborativo… bajo un enfoque internacionalista…”.
Sobre estas líneas, el mapa antisemita en Cataluña, el producto de un autodefinido «grupo de investigación independiente» cuyo objetivo es realizar una «cartografía del sionismo en el contexto de Barcelona».
Un ejemplo muy grave es la ficha de identificación y señalamiento del colegio judío Hatikva de Barcelona, al que describen como “escuela que enseña y adoctrina con valores sionistas a niños y adolescentes”.
Les acusan de conexión con el genocidio y les señalan por el mero hecho de que en un vídeo de YouTube dicen “somos Israel”, para significar que hacen adoctrinamiento a menores y jóvenes.
También exponen las fichas de restaurantes, despachos de abogados, empresas y otras entidades.
La incitación a la acción es expuesta y disfrazada de reproche ideológico, pero en realidad alcanza una triple dimensión discriminatoria por antisemitismo, ideología y origen nacional.
La denuncia de Movimiento contra la Intolerancia en Fiscalía también alcanza a la responsabilidad de la plataforma de alojamiento, acabando con la neutralidad tecnológica, como evidencia un sitio web utilizado para crear este “Mapa de odio antisemita”, efectivo durante varios meses, en el que se enumeran objetivos y se invita a los internautas a añadir otros nombres o direcciones, iniciativa que recuerda los métodos de recuento y estigmatización utilizados por los regímenes antisemitas del siglo XX, en particular bajo la Alemania nazi.
Combatir el antisemitismo criminal requiere situar estos hechos en un contexto de “intifada global” (yihad global), que debe recordar la reciente matanza de Sídney (Australia), donde se asesinó a 15 personas y dejó más de 40 heridos a manos de varios yihadistas; o en Washington, cuando mataron a dos personas en un museo judío; o en Manchester, durante la festividad del Yom Kipur, con tres personas asesinadas; y los ataques en Colorado o en Tel Aviv y en otros lugares del mundo hacia judíos y no judíos, como ellos dicen, infieles vinculados.
