¿Pueden las protestas actuales en Irán derivar en la caída del régimen? – Natalio Steiner

Irán vuelve a atravesar una oleada de protestas que reabre una pregunta recurrente: ¿esta vez el régimen corre un riesgo real de colapso? En los últimos años, el país ha vivido estallidos sociales de gran magnitud —incluida la rebelión de 2022 tras el asesinato de una joven kurda por la policía de la moral— que, pese a su intensidad y costo humano, no lograron derrocar al poder establecido.

A diferencia de aquellas movilizaciones, la protesta de 2026 tiene un fuerte componente económico. La inflación se disparó, la pobreza se extendió a sectores cada vez más amplios y la moneda iraní alcanzó mínimos históricos, sin perspectivas de recuperación en el corto plazo. Aunque por ahora la participación kurda no es significativa y el número de víctimas es menor que en 2022, la protesta crece con rapidez: nuevas ciudades se suman cada día y la violencia escala hora tras hora.

El contexto regional también es distinto. Irán llega debilitado tras su reciente enfrentamiento con Israel, que expuso límites de su poder militar y golpeó el prestigio de sus fuerzas armadas y de la Guardia Revolucionaria. A esto se suma la pérdida de capacidad de sus aliados regionales y el impacto de sanciones más severas, que reducen drásticamente los ingresos del régimen. En el plano internacional, Teherán enfrenta además a un Estados Unidos menos previsible y más confrontativo.

En el plano interno, el liderazgo también cambió. A diferencia del expresidente Ebrahim Raisi, símbolo de la represión más dura, el actual mandatario Masud Pasarghian adopta un tono más moderado y no proyecta la misma capacidad de disuasión. Al mismo tiempo, la oposición parece haber aprendido de fracasos anteriores y muestra mayor audacia en esta etapa inicial de las protestas.

El desenlace aún es incierto. Mucho dependerá del ritmo de la movilización, de la cohesión de las fuerzas de seguridad y, sobre todo, del respaldo internacional que logren percibir los manifestantes. Si se alinean las condiciones internas y externas, no puede descartarse que esta crisis marque un punto de inflexión para el régimen iraní.

Por Natalio Steiner, director de Comunidades Plus