La comunidad judía en Venezuela: de la prosperidad al desafío de la supervivencia – Natalio Steiner

La comunidad judía en Venezuela, que durante décadas fue una de las más dinámicas de América Latina, atraviesa hoy una realidad profundamente transformada. La crisis económica, la inestabilidad política y la emigración masiva redujeron de manera drástica una presencia que supo destacarse por su integración y su intensa vida comunitaria.

A fines del siglo XX, la población judía venezolana se estimaba entre 20.000 y 25.000 personas. En la actualidad, no supera los 5.000 o 6.000 miembros, concentrados mayoritariamente en Caracas, lo que representa una disminución superior al 75% en apenas dos décadas, una de las más pronunciadas del judaísmo latinoamericano.

Pese a este retroceso numérico, la vida comunitaria continúa. Las sinagogas permanecen activas, las festividades se celebran y las instituciones centrales siguen organizando la vida judía. Históricamente, un rasgo distintivo ha sido la convivencia entre comunidades sefardíes y ashkenazíes, que comparten espacios religiosos, educativos y sociales.

La educación judía, pilar fundamental durante generaciones, también se vio afectada por la crisis, aunque sigue siendo considerada clave para la continuidad comunitaria. Si bien Venezuela no tuvo una tradición antisemita marcada, en los últimos años del chavismo se registraron episodios de retórica hostil hacia Israel que generaron tensiones y sensación de vulnerabilidad.

Desde comienzos de los años 2000, miles de judíos venezolanos emigraron, principalmente a Israel, Estados Unidos y otros países de la región, conformando una diáspora que mantiene fuertes vínculos con quienes permanecen en el país. Hoy, aun en un contexto político complejo, el judaísmo venezolano continúa mostrando cohesión, memoria y resiliencia, sostenido por la identidad compartida y la esperanza de tiempos más estables.

Natalio Steiner – Director de Comunidades Plus