La cooperación bilateral entre Israel y Taiwán, especialmente en materia de defensa y seguridad, continúa profundizándose en un contexto internacional marcado por fuertes tensiones geopolíticas. Taiwán mantiene relaciones diplomáticas oficiales limitadas debido a la presión constante de la República Popular China, y rara vez envía altos funcionarios a países que reconocen formalmente a Pekín, como es el caso de Israel. Sin embargo, Jerusalén sigue siendo considerado por Taipei un socio democrático clave.
Esa percepción se vio reforzada tras el apoyo explícito de Taiwán a Israel luego del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, en el marco de la guerra posterior en Gaza. En ese clima de mayor cercanía política, se produjo la reciente visita oficial a Israel del viceministro de Asuntos Exteriores taiwanés, Frank Wu, un diplomático de amplia trayectoria y fuerte presencia internacional.
Si bien los detalles de las conversaciones no fueron revelados, trascendió que los encuentros habrían incluido intercambios vinculados a iniciativas de defensa aérea, como el sistema taiwanés Tai Dom, desarrollado parcialmente a partir de tecnologías israelíes. Este diálogo refleja un aprendizaje mutuo entre dos naciones que, desde realidades geopolíticas distintas, enfrentan amenazas existenciales y desafíos regionales complejos.
Desde Jerusalén, el mensaje ha sido claro: los lazos con Taiwán se sostienen sobre valores compartidos, innovación tecnológica y cooperación estratégica. En los últimos meses se intensificaron las visitas de legisladores y funcionarios israelíes a Taipei, y la propia presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen destacó públicamente la capacidad defensiva de Israel como un modelo de resiliencia nacional.
Ambos gobiernos también buscaron restar dramatismo a tensiones pasadas, subrayando que los vínculos bilaterales permanecen estables y orientados al futuro. Comercio, tecnología, cultura y defensa continúan siendo pilares de una relación que crece sin estridencias, pero con firmeza.
En un mundo donde las democracias se ven puestas a prueba, la relación entre Israel y Taiwán se consolida como un ejemplo de cooperación basada en la confianza, la experiencia compartida y la convicción de que la defensa de la libertad no conoce fronteras.
