Dos hechos ocurridos el domingo colocaron a España en el centro de la polémica por su vínculo con Israel y con la comunidad judía. El primero fue la profanación del cementerio israelita de Les Corts, en Barcelona, donde varias tumbas y lápidas aparecieron destrozadas. En la ciudad existen actualmente dos cementerios judíos en uso y un tercero histórico ya desaparecido, Montjuïc . El ataque generó conmoción en la comunidad judía y abrió una investigación oficial, aunque sin detenidos hasta el momento.
Diversas voces señalaron que el episodio se inscribe en un clima de creciente hostilidad hacia Israel y los judíos, alimentado —según denuncian— por discursos políticos y movilizaciones radicalizadas. Desde sectores comunitarios y analistas se advirtió que la banalización de este tipo de hechos y la falta de condenas contundentes contribuyen a normalizar la violencia simbólica y material contra símbolos judíos.
El segundo hecho, aún en desarrollo, involucra al partido Podemos, aliado del gobierno de Pedro Sánchez, que solicitó la detención de un alto funcionario del Ministerio de Turismo de Israel presente en una feria turística en España. La acusación se basó en la calificación de Israel como “Estado genocida”, una definición rechazada por el gobierno israelí y por organizaciones judías, que calificaron la iniciativa como un intento de criminalización política.
Ambos episodios reavivaron el debate sobre la retórica del Ejecutivo español respecto del conflicto en Medio Oriente. Críticos del gobierno acusan al presidente Pedro Sánchez y a miembros de su coalición de sostener un discurso que, lejos de contribuir a la paz, profundiza la polarización y legitima expresiones de odio. Desde el oficialismo, en tanto, reiteraron su condena a toda forma de antisemitismo y defendieron su postura crítica hacia las acciones del gobierno israelí en Gaza.
Mientras avanzan las investigaciones por la profanación del cementerio y continúa la controversia política, España enfrenta un nuevo capítulo de tensión interna y externa, con impactos directos en la convivencia y en su relación con Israel.
