Irán y las vacilaciones de Trump – Natalio Steiner

La reciente reunión entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu dejó sensaciones encontradas en Israel. Aunque ambos gobiernos comparten el diagnóstico sobre la gravedad de la amenaza nuclear iraní y el peligro que representa su programa de misiles balísticos, persisten divergencias profundas respecto a cómo enfrentar al régimen de Teherán.

Desde Washington se apuesta a que la combinación de presión militar, sanciones económicas y gestos diplomáticos pueda disuadir a Irán y abrir una ventana de negociación. En Jerusalén, en cambio, prevalece la convicción de que ese enfoque es insuficiente frente a un régimen ideológico y radicalizado, al que no se le atribuyen intenciones reales de moderación.

La diferencia clave es geográfica y estratégica: mientras Estados Unidos se encuentra a miles de kilómetros del conflicto, Israel está a apenas 1.500 km de Irán. Un eventual ataque balístico podría impactar en territorio israelí en cuestión de minutos, lo que convierte la amenaza en inmediata y existencial.

En este contexto, fuentes políticas israelíes señalan que el país debe prepararse para un “plan B”: fortalecer aún más sus defensas, pero también contemplar la posibilidad de una acción preventiva, preferentemente con aval estadounidense. La conclusión que domina en los círculos de seguridad es clara: Israel no dispone del tiempo que la diplomacia de Trump busca ganar, y deberá mantenerse en alerta máxima ante un escenario regional cada vez más volátil.