Israel-India: Alianza de grandes horizontes – Natalio Steiner

La reciente firma de un acuerdo de provisión de armas entre Israel y India por más de 6.800 millones de dólares no es un hecho aislado. Se trata, en realidad, de la confirmación de una alianza estratégica que se viene consolidando desde hace décadas y que hoy ocupa un lugar central en el tablero geopolítico del siglo XXI.

Más allá de los contratos en materia de defensa, el vínculo bilateral se sostiene sobre intercambios tecnológicos de alto nivel y un comercio que supera los 10.700 millones de dólares anuales. Pero su verdadera relevancia no se explica solo por las cifras: Israel e India se proyectan como socios naturales en un mundo marcado por la competencia entre grandes potencias, los realineamientos regionales y una creciente interdependencia estratégica.

Ambos países comparten un origen histórico singular. Surgieron casi simultáneamente a la vida independiente tras la retirada del Imperio Británico en 1947 y 1948. Esa coincidencia forjó visiones similares sobre la soberanía, la necesidad de garantizar la seguridad frente al extremismo y la importancia de diversificar alianzas para evitar depender de un único actor global.

En ese marco, tanto Jerusalén como Nueva Delhi impulsaron doctrinas de autonomía estratégica. Israel busca equilibrar su tradicional dependencia de Estados Unidos, mientras que India procura no quedar atrapada en la rivalidad estructural entre Washington y China.

Precisamente China es un factor decisivo para ambos, aunque por motivos distintos. India mantiene con Beijing una rivalidad territorial abierta, con enfrentamientos en la frontera del Himalaya y una disputa cada vez más visible por la influencia militar en el océano Índico. Israel, en cambio, se ha visto obligado a reducir su acercamiento tecnológico a China por presiones estadounidenses, especialmente en áreas sensibles como infraestructura crítica, puertos y telecomunicaciones.

En este contexto, India aparece para Israel como un socio confiable, sin riesgos estratégicos para su relación con Washington. Al mismo tiempo, Nueva Delhi encuentra en Jerusalén un aliado clave en innovación militar, ciberseguridad, inteligencia artificial y sistemas de defensa.

La cooperación trilateral entre Estados Unidos, India e Israel se ha intensificado en los últimos años, particularmente en seguridad, tecnología cuántica, energía y defensa cibernética. Un ejemplo concreto de este nuevo formato es el I2U2 Group, integrado por India, Israel, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, que refleja la tendencia hacia alianzas flexibles y pragmáticas en lugar de bloques rígidos.

Otro actor que influye en este delicado equilibrio es Rusia. India mantiene una relación histórica con Moscú en materia de defensa: más del 45% de su armamento proviene de fabricantes rusos. Israel, por su parte, procura no romper completamente sus vínculos con el Kremlin debido a la coordinación militar en Siria, donde Rusia sigue teniendo presencia relevante.

Sin embargo, la relación Israel-India opera prácticamente sin fricciones en este plano. Ambos países buscan diversificar proveedores y socios estratégicos sin cerrar puertas, en un delicado ejercicio de diplomacia realista.

Así, el acuerdo de armas no es solo una operación comercial de gran escala: es la expresión concreta de una alianza que combina historia compartida, intereses convergentes y una lectura común de los riesgos del orden internacional. En un mundo cada vez más inestable, Israel e India apuestan a caminar juntos.