En medio de la creciente confrontación entre Israel, Estados Unidos e Irán, el analista internacional Gabriel Ben Tasgal sostuvo que la ofensiva actual podría marcar un punto de inflexión para el régimen de los ayatolás, tanto por la eficacia de las operaciones militares como por el impacto político interno que estas podrían generar en la República Islámica.
Ben Tasgal destacó como uno de los hechos más sorprendentes del conflicto reciente el ataque contra una reunión del llamado “Consejo de Sabios” de Irán, un órgano compuesto por 88 clérigos responsables de elegir al líder supremo del país.
Según explicó el analista, la operación demuestra un nivel de inteligencia extremadamente preciso. “El trabajo necesario para ubicar el lugar de la reunión y atacarlo en tiempo real revela un grado de infiltración muy alto”, señaló, sugiriendo que la acción habría sido posible gracias a la coordinación entre Israel y Estados Unidos.
El especialista remarcó que gran parte de los ataques selectivos contra figuras clave del régimen iraní han sido ejecutados por el servicio de inteligencia israelí, el Mossad, junto con las Fuerzas de Defensa de Israel. Esta estrategia busca debilitar la estructura del poder iraní sin recurrir a una invasión terrestre, evitando repetir los errores de conflictos como las guerras de Irak o Afganistán.
En ese contexto, Ben Tasgal señaló que la estrategia de Washington y Jerusalén apunta a erosionar al régimen desde dentro. “La idea es debilitar al gobierno iraní para que la propia sociedad civil termine provocando cambios políticos”, afirmó.
Sin embargo, el analista advirtió que el principal problema de la oposición iraní es la falta de liderazgo claro, ya que muchos referentes se encuentran en el exilio. En ese escenario, mencionó como posible figura de transición al actual presidente iraní, Masoud Pezeshkian, a quien considera un dirigente potencialmente capaz de negociar una salida política con Occidente.
En Israel, mientras tanto, el clima social combina preocupación con una fuerte sensación de momento histórico. Ben Tasgal aseguró que tanto el gobierno de Benjamin Netanyahu como gran parte de la oposición coinciden en continuar la ofensiva hasta neutralizar la amenaza estratégica que representa Irán.
“La población entiende que podría tratarse de la oportunidad de debilitar al principal enemigo de Israel en esta generación”, explicó.
Respecto al papel de Estados Unidos, el analista sostuvo que la relación entre Netanyahu y el presidente estadounidense Donald Trump es de influencia mutua. Mientras Washington aporta capacidades militares clave —especialmente contra instalaciones nucleares subterráneas—, Israel comparte inteligencia estratégica sobre el avance del programa nuclear iraní.
De hecho, Ben Tasgal citó estimaciones recientes según las cuales Irán habría acumulado cerca de 450 kilos de uranio enriquecido al 60%, material que, según cálculos estadounidenses, podría alcanzar para más de diez armas nucleares si se completa el proceso de enriquecimiento.
En el plano internacional, el analista descartó por ahora una escalada global. Consideró poco probable que potencias como China o Rusia intervengan directamente para defender a Irán. Según explicó, Beijing prioriza su influencia económica y Moscú enfrenta limitaciones estratégicas propias.
A su vez, los países árabes sunitas del Golfo, históricamente rivales de Teherán, podrían apoyar indirectamente a Estados Unidos permitiendo operaciones desde su territorio, aunque evitando involucrarse abiertamente en la guerra.
Para Ben Tasgal, las próximas jornadas serán determinantes para medir la capacidad real de Irán. Si la frecuencia de ataques disminuye o el régimen tiene dificultades para reorganizar su liderazgo político, podría ser una señal de debilitamiento estructural.
“Estamos ante un momento histórico”, concluyó. “Israel deberá resistir, seguir las medidas de seguridad y entender que esta confrontación puede definir el equilibrio de poder en Medio Oriente durante los próximos años”.
