La guerra con Irán y el factor que nadie quiere tocar – Matty Zwaig

A casi 96 horas del comienzo del conflicto entre Israel, Irán y Estados Unidos, el analista y ex diplomático israelí Matty Zwaig aseguró que el conflicto contra Irán no solo tiene implicancias regionales sino también un fuerte componente geopolítico que involucra a China, Rusia y a Donald Trump.

En diálogo con Radio Jai, el especialista explicó que uno de los factores clave es la infraestructura petrolera iraní. Según señaló, un ataque contra la isla de Kharg —principal centro de exportación de petróleo del país— podría paralizar gran parte de la economía iraní en cuestión de minutos. Sin embargo, ese objetivo no ha sido atacado debido a los intereses de China, uno de los mayores compradores del crudo iraní.

“Si se golpeara ese punto se afectaría directamente a China, y nadie quiere abrir un frente directo con Beijing”, afirmó Zwaig, quien sugirió que la estrategia actual busca debilitar a Irán sin provocar una escalada con las otras potencias.

El analista también destacó la cautela de Rusia frente al conflicto. Según explicó, Moscú atraviesa un momento delicado debido a la guerra en Ucrania y teme que la caída del régimen iraní implique perder a uno de sus aliados estratégicos en la región.

Al mismo tiempo, señaló que el debilitamiento militar de Irán podría tener efectos colaterales en el tablero global. “Reducir el poder iraní también debilita indirectamente a Rusia y a China”, sostuvo.

Respecto a un eventual cambio de régimen en Teherán, Zwaig se mostró escéptico sobre una caída rápida del sistema político. Recordó que el país cuenta con millones de miembros vinculados a las fuerzas armadas, a la Guardia Revolucionaria y a milicias internas que sostienen al gobierno.

No obstante, advirtió que la presión militar podría generar tensiones internas y movimientos en regiones donde existen minorías étnicas con demandas históricas, como las zonas kurdas o baluches.

Finalmente, el analista consideró que el resultado más probable del conflicto será un Irán significativamente debilitado en términos militares, lo que —según dijo— podría limitar su capacidad de apoyar a aliados regionales y organizaciones armadas en Oriente Medio.

“Cualquiera sea el desenlace, el régimen iraní tardará años en recuperar su capacidad”, concluyó.