En medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente y del permanente foco internacional sobre Irán, en la Argentina volvió a instalarse una discusión que atraviesa su propia historia reciente: el atentado contra la AMIA y las relaciones políticas con el régimen iraní. El tema resurgió tras nuevas declaraciones del ex piquetero Luis D’Elía, quien aseguró haber recibido mensajes de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní para difundir determinadas posiciones.
El periodista Héctor Gambini, secretario de Redacción y editor jefe de Clarín, analizó que más allá de la polémica figura de D’Elía, sus afirmaciones no pueden leerse únicamente como una provocación. Recordó que el dirigente ya había sido señalado por el fiscal Alberto Nisman como uno de los presuntos nexos en el entramado político que, según la denuncia del fiscal, buscaba encubrir la responsabilidad iraní en el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina.
La referencia cobra mayor peso en el contexto actual. Según explicó Gambini, el nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria iraní sería Ahmad Vahidi, uno de los funcionarios señalados por la justicia argentina y alcanzado por alertas rojas de Interpol por su presunta participación en la planificación del ataque ocurrido en Buenos Aires en 1994.
Para el periodista, las recientes apariciones públicas de D’Elía podrían tener múltiples lecturas: desde la búsqueda de visibilidad política hasta un mensaje con impacto directo en el escenario judicial argentino. En particular, podrían influir en el proceso vinculado al Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán, causa en la que también fue investigada la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Mientras tanto, nuevas informaciones surgidas en Europa y pistas que podrían ampliar la investigación vuelven a colocar en primer plano el caso del Atentado a la AMIA, una causa que, a más de tres décadas del ataque, continúa sin responsables condenados. En ese contexto, la posibilidad de avanzar con juicios en ausencia aparece para algunos analistas como una vía para intentar reactivar una investigación marcada por años de controversias y estancamiento.
