Mientras el conflicto en Medio Oriente se intensifica y las potencias globales buscan posicionarse, el analista internacional Ignacio Montes de Oca trazó un diagnóstico crítico sobre el rumbo de la guerra entre Israel, Irán y sus aliados. En diálogo radial con Radio Jai, aseguró que la actual escalada no lo sorprendió y sostuvo que el escenario actual responde a decisiones estratégicas que se tomaron —o no se tomaron— meses atrás.
“No me sorprendió. De hecho, había dicho en septiembre que había un 90% de posibilidades de ataque”, explicó Montes de Oca. Según su análisis, el problema central no es solo el conflicto en sí mismo, sino la falta de una estrategia clara por parte de Estados Unidos. “Israel tiene un objetivo claro: terminar con el régimen iraní y con su capacidad nuclear y misilística. Pero en Estados Unidos no se sabe si quieren terminar con el régimen, con los misiles o empujar a Irán a una negociación”, advirtió.
Para el analista, uno de los errores estratégicos clave ocurrió meses antes de la actual escalada. Montes de Oca sostiene que se perdió una oportunidad decisiva para frenar el programa nuclear iraní. “En junio Israel fue frenada por Estados Unidos cuando se bombardeaban instalaciones nucleares. Al detener ese ataque se perdió la oportunidad de terminar con la amenaza más urgente, que era el plan nuclear de Irán”, explicó. Y agregó que, lejos de frenarse, el programa continuó avanzando: “La OIEA había detectado 408 kilos de uranio enriquecido al 60%. Después de junio subió a 480. Es decir, siguieron enriqueciendo y no perdieron nada de lo que ya habían hecho”.
Montes de Oca también cuestionó la lógica de los ataques actuales, que se dispersan en múltiples objetivos militares y estratégicos. “Si vas contra el plan nuclear tenés decenas de objetivos; ahora se está atacando de todo: bases, arsenales, ministerios, refinerías, puertos. Esa es la diferencia entre un objetivo puntual y uno general del cual todavía no se tiene idea”, señaló.
El especialista advirtió además que eliminar líderes del régimen no necesariamente resuelve el problema de fondo. A su juicio, el conflicto está siendo abordado desde una lógica de impacto mediático. “Es la política de los efectos: mostrar la imagen de ‘matamos a tal líder y solucionamos el problema’. Es una lógica casi de TikTok: se muestran los efectos, pero no se atacan las causas”, afirmó. En ese sentido recordó que el sostén ideológico del régimen no desaparece con la muerte de sus dirigentes: “De los 90 millones de iraníes hay unos 20 millones que comparten esa ideología. Terminar con el régimen va mucho más allá de lo militar”.
Otro punto central del análisis es la diferencia entre la estrategia de Israel y la de Estados Unidos. Según Montes de Oca, el gobierno israelí actúa con objetivos definidos, mientras que la política exterior norteamericana responde en gran medida al liderazgo personal de Donald Trump. “La política exterior de Estados Unidos hoy refleja más los deseos de Trump que una política de Estado”, sostuvo. Y añadió: “Israel toma decisiones después de informes de su gabinete de guerra y de sus servicios de inteligencia. Estados Unidos, en cambio, depende mucho más de los humores de Trump”.
El analista también relativizó los temores sobre una eventual Tercera Guerra Mundial. A su entender, ese escenario requeriría una intervención directa de potencias como China o Rusia, algo que hoy no parece probable. “Rusia no está en condiciones y China no tiene ninguna gana. En todo caso, a China le conviene que este conflicto desgaste a Occidente”, explicó. Según su visión, Pekín podría reservar su poder para otro objetivo estratégico: Taiwán.
Para Montes de Oca, el tablero geopolítico actual revela además una debilidad creciente de Occidente. “Nadie sabe por qué Occidente no actúa como bloque. La explicación es sencilla: viene desuniéndose desde la guerra de Ucrania”, señaló. Esa fractura, advierte, podría ser aprovechada por el eje conformado por China, Rusia e Irán.
Respecto al desenlace del conflicto, el analista evitó hacer predicciones categóricas, aunque delineó dos escenarios posibles. El primero sería un acuerdo impulsado por presiones económicas internacionales. “Lo más probable es que las petromonarquías presionen para llegar a algún tipo de acuerdo. Eso sería una tragedia política porque el régimen iraní evitaría una derrota total”, explicó.
El segundo escenario sería mucho más caótico: la desintegración del propio Estado iraní. “Si Irán se descompone, la guerra de Siria, Afganistán o Libia parecerán una simple pelea de patio de colegio”, advirtió. Un colapso de ese tipo, señaló, podría desestabilizar a varios países de la región.
En medio de la espectacularidad de los ataques y las imágenes de misiles y bombardeos, Montes de Oca dejó una reflexión final que apunta al análisis más que al impacto visual: “Es muy seductor ver los F-35 y los portaaviones, pero la realidad exige algo más de análisis”.
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