En medio de nuevas alarmas por ataques con misiles, el profesor emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalem, Mario Sznajder, analizó el desarrollo de la guerra entre Israel e Irán y advirtió sobre la complejidad estratégica, política y económica del conflicto. La entrevista se realizó mientras la población israelí debía refugiarse por nuevos lanzamientos, una realidad que, según explicó, “mantiene al país en una situación de desgaste permanente”.
Sznajder señaló que uno de los principales problemas del escenario actual es la falta de claridad sobre los objetivos finales de la guerra. A su juicio, gran parte de las decisiones dependen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien describió como un líder “con actitudes erráticas” que puede modificar sus prioridades estratégicas. “Hoy ya estaba diciendo que hay que terminar la guerra pronto”, explicó, recordando que la idea de promover un cambio de régimen en Irán parece haber perdido fuerza.
El analista distinguió además las prioridades de Washington y Jerusalem. Para Estados Unidos, el objetivo central sería destruir la capacidad nuclear iraní, en particular el uranio enriquecido que acerca al régimen a la fabricación de armas atómicas. Israel, en cambio, enfrenta una amenaza más inmediata: la continuidad del lanzamiento de misiles que obliga a la población a interrumpir la vida cotidiana. “Estos ataques a goteo desequilibran totalmente la vida de Israel”, afirmó.
Sznajder también advirtió sobre las consecuencias económicas globales del conflicto. El aumento del precio del petróleo y la incertidumbre sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz podrían generar efectos inflacionarios y una eventual recesión mundial. En paralelo, señaló que Israel enfrenta dificultades internas: el elevado costo diario de la guerra, la escasez de mano de obra en la construcción y los retrasos en la reconstrucción de viviendas destruidas por ataques.
En ese contexto, el académico sostuvo que Israel atraviesa una etapa en la que su margen de autonomía estratégica se encuentra condicionado por el respaldo estadounidense. “Si otra persona te dicta condiciones militares, quiere decir que dependes de ese país”, explicó. Y concluyó con una advertencia sobre el futuro del conflicto: “Hay una conjunción de problemas muy difíciles de superar y, por ahora, nadie ve una salida política clara a esta situación”.
