La situación de la guerra en el Golfo continúa deteriorándose a medida que Irán despliega distintas estrategias militares en los frentes donde mantiene confrontaciones. Según analistas, Teherán está aplicando tácticas diferenciadas frente a Israel, los países del Golfo y las rutas energéticas internacionales, con el objetivo de aumentar la presión política, económica y militar sobre sus adversarios.
En el frente con Israel, la estrategia iraní parece enfocarse en lanzar misiles de manera intermitente, principalmente durante la noche. El objetivo sería alterar la rutina de la población, generar estrés social y mantener al país en un estado permanente de alerta. Este escenario implica también un elevado costo económico para Israel, que invierte diariamente grandes recursos en sistemas de defensa destinados a proteger a su población.
En paralelo, Irán ha intensificado sus ataques contra países del Golfo mediante misiles de corto y mediano alcance, aprovechando la proximidad geográfica. La presión busca afectar infraestructuras energéticas clave, particularmente en el sector petrolero y gasífero. Según declaraciones provenientes del propio régimen iraní, esta estrategia apunta a provocar un aumento significativo en el precio del petróleo y generar un impacto en las economías occidentales.
Otro punto crítico es la creciente amenaza sobre el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo estratégico de apenas 30 kilómetros de ancho por donde circula cerca del 25% del petróleo mundial destinado a Occidente. En las últimas horas, un buque mercante fue hundido por un misil iraní —el tercer incidente similar registrado recientemente— aunque su tripulación logró ser rescatada. Este tipo de ataques refuerza los temores de un intento iraní de bloquear la ruta marítima.
Frente a este escenario, Estados Unidos, Israel y varios países del Golfo evalúan nuevas respuestas en los ámbitos militar, diplomático y económico. Al mismo tiempo, comienzan a observarse indicios de tensiones internas dentro del régimen iraní, con reportes de posibles deserciones y fisuras en sectores de la Guardia Revolucionaria y del ejército, aunque todavía no se ha traducido en un levantamiento popular contra el sistema político vigente.
