Los ataques más duros de Hezbollah – Natalio Steiner

Israel vivió otra noche de extrema tensión luego de que Irán lanzara dos ataques con misiles que obligaron a más de tres millones de personas a refugiarse en búnkeres y espacios protegidos en distintas ciudades del país. Aunque no se registraron víctimas fatales, las alarmas y las corridas hacia los refugios volvieron a poner a prueba la resistencia de la población civil, especialmente de los niños y de quienes deben continuar con sus actividades cotidianas tras horas de interrupciones y falta de descanso. Se reportaron daños materiales en zonas cercanas a la localidad de Kfar Yona.

En paralelo, el frente norte también registró una fuerte escalada. Entre las 20 y las 23 horas, el grupo terrorista Hezbollah lanzó desde el Líbano el ataque más intenso desde el inicio del conflicto, con más de 120 misiles de corto y mediano alcance dirigidos hacia territorio israelí. Algunos de ellos llegaron hasta la ciudad de Hadera, en el centro-norte del país.

Israel respondió con bombardeos sobre posiciones del grupo en Beirut, especialmente en el barrio de Dahiyeh, considerado uno de los principales bastiones de Hezbollah. Fuentes militares señalaron que al menos diez terroristas fueron eliminados durante las operaciones, mientras la aviación israelí continuó atacando objetivos vinculados a la organización.

En el plano militar, analistas y autoridades no descartan que en los próximos días Israel avance con una operación terrestre más profunda en el sur del Líbano, una posibilidad que se evalúa mientras se busca garantizar la mayor seguridad posible para los habitantes del norte del país y para las tropas desplegadas en la zona.

A nivel internacional, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debatió la escalada y, a iniciativa de Bahréin, 13 de los 15 miembros condenaron políticamente a Irán por su rol en la desestabilización regional y por impulsar acciones bélicas contra países vecinos. Rusia y China se abstuvieron de acompañar la condena, aunque la votación dejó en evidencia el creciente aislamiento diplomático del régimen iraní.