La normalidad bajo sirenas – Alex Rudnicki

En medio de una nueva ola de alertas por misiles en Israel,  Alex Rudnicki, residente del centro de Israel,relató en diálogo con Radio Jai cómo es la vida cotidiana bajo la amenaza constante de ataques, mientras conversaba desde una habitación protegida tras activarse las sirenas en el centro del país.

Entré ya a la zona protegida. No hay otra forma”, contó Rudnicki al comenzar la entrevista, explicando el sistema de alertas que rige en Israel. Según detalló, primero llega una notificación previa, luego la sirena que otorga aproximadamente un minuto para refugiarse y finalmente un aviso que indica cuándo es seguro salir.

Durante la conversación, Rudnicki señaló que incluso mientras hablaban se escucharon explosiones que podrían corresponder a intercepciones del sistema defensivo. “Vimos explosiones afuera hace menos de un minuto. No sabemos exactamente qué fue, pero muchas veces lo que cae son trozos de misiles interceptados y eso también puede causar daño”, explicó.

El entrevistado subrayó que uno de los fenómenos más llamativos es cómo la población comienza a naturalizar la situación. “Ese es el problema más grande: la gente se acostumbra a que le disparen misiles balísticos y lo empieza a ver como algo normal”, afirmó. Aun así, describió escenas cotidianas que reflejan esa adaptación: cafés llenos por la mañana y personas que retoman su actividad apenas termina una alerta. “Suena la alarma y en diez minutos los cafés vuelven a estar llenos”, relató.

Rudnicki también advirtió que el momento más peligroso muchas veces no es el impacto del misil sino el trayecto hacia los refugios. “Más de dos tercios de los heridos se lastiman camino al refugio”, señaló, especialmente en el caso de personas mayores o familias con niños que deben salir rápidamente de sus casas en plena noche.

Pese al contexto de guerra, explicó que la sociedad intenta mantener cierta normalidad. “La gente sale igual a comer, los restaurantes están llenos. Muchos dicen: ‘la probabilidad de que nos pegue es tan chica que no vale la pena que se enfríe la comida’”, comentó.

El analista también reflexionó sobre el debate estratégico en torno a Irán y el peligro nuclear. Según sostuvo, las armas atómicas funcionan principalmente como disuasión. “Sería como lo que dijo Sansón: cuando no tengo otra opción y me van a matar igual, entonces no me importa también caer yo y los demás”, explicó al referirse a la lógica detrás de la existencia de arsenales nucleares.

Finalmente, Rudnicki reconoció la incertidumbre sobre el futuro del conflicto y la situación política regional. “Hoy en día la verdad es que no tengo la menor idea qué va a pasar”, admitió, aunque remarcó que muchos israelíes continúan adelante con su vida diaria porque sienten que no tienen otra alternativa.

Mientras las sirenas y las intercepciones siguen marcando el ritmo de la jornada, la población israelí intenta sostener la rutina en un escenario donde la guerra se ha vuelto parte de la vida cotidiana.